En una sesión extraordinaria del Parlamento, el canciller Olaf Scholz anunció que abandonaría la posición extremista respecto al medio ambiente para enfocarse “en la seguridad nacional”.

La guerra en Ucrania lleva tan solo 4 días pero ya ha generado profundos cambios en Europa, y especialmente en Alemania. El país extremadamente dependiente del gas ruso, un 60% de su matriz energética se abastece de Rusia, se dio cuenta de su vulnerable posición frente a una situación como la actual.

Este domingo por la noche, el canciller socialista Olaf Scholz, anunció que “Alemania entra en una nueva era“, en una sesión extraordinaria del Bundestag que convocó para informar de las “reformas estratégicas” que decidió impulsar.

Entre otras cosas, ordenó iniciar la construcción de dos nuevas plantas de producción de Gas Natural Licuado en suelo alemán, algo que va en dirección contraria a lo que había prometido en campaña y a la agenda que su partido viene sosteniendo hace 20 o 30 años. Las terminales de GNL se ubicarán en Brunsbuettel y Wilhelmshaven.

El actual gobierno, compuesto por el Partido Socialdemócrata (SPD), el Partido Verde (Grüne) y el Partido Demócratico Liberal (FDP), había firmado en su proclama de alianza que impulsaría un fuerte impuesto al carbón y al gas, para decinsentivar su uso, con vistas de prohibir completamente su producción para 2030. Todas estas propuestas han quedado “suspendidas”.

“Los acontecimientos de los últimos días nos han demostrado que una política energética responsable y con visión de futuro es decisiva no solo para nuestra economía y el medio ambiente, si no también es decisiva para nuestra seguridad”, dijo Scholz.

El Canciller alemán también anunció no solo que promoverían la producción de gas en suelo alemán, si no que ordenará crear una reserva de gas nacional con fines estratégicos para afrontar “por lo menos 1 año de demanda”.

Debemos cambiar de rumbo para superar nuestra dependencia de las importaciones de proveedores de energía individuales”, explicó, entrando en razón después de décadas de los partidos de derecha diciéndole tanto al gobierno de Merkel como de los socialistas que las políticas verdes llevarían a esto. “Haremos más para garantizar un suministro de energía seguro para nuestro país”.

La realidad es que la implementación de energías renovables, aunque prometedoras, todavía no son capaces de generar lo suficiente para abastecer más del 30% de la energía del país, a pesar de los miles de millones de euros que Alemania puso en subsidios.

Otros anuncios de la “nueva era alemana”

Otra política de Merkel cuestionada por sus opositores es que a pesar de ser uno de los principales líderes de la OTAN, nunca en sus casi 20 años de gobierno pagó el 2% del PBI que requiere la membresía a la organización militar.

Merkel llegó a pagar algunos años menos del 0,5%, y en promedio contribuyó con el 1% del PBI en todos los años de gobierno. La situación empezó a cambiar cuando llegó Trump a la Casa Blanca en 2017, quien en su primera reunión le exigió que implemente un plan de 4 años para llegar al 2% requerido. Para 2021, Merkel estaba pagando el 1,53%.

Scholz, en su anuncio al Parlamento, aseguró que la política de desfinanciar su contribución a la OTAN se había terminado, y a partir del 2024 Alemania pagará exactamente el 2% de su PBI en Defensa a perpetuidad.

Esto vendrá acompañado de un fondo estratégico de 100.000 millones de euros que solo se podrá utilizar en tiempos de emergencia por conflictos bélicos, como hay actualmente en Europa del Este.

Fuente: La Derecha Diario

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