Un sorpresivo acuerdo que no incluye un alto al fuego, pero si avances hacia la paz en la región del Golfo fue firmado bilateralmente por Arabia Saudita y los hutíes de Yemen, sin participación del gobierno central.

Los terroristas financiados por Irán en Yemen, conocidos como hutíes, accedieron a firmar un tratado de pacificación con las Fuerzas Armadas de Arabia Saudita, el principal defensor del gobierno yemení.

En el tratado, que no incluye al gobierno central de Yemen, los “partidarios de Dios”, como se auto-denominan los hutíes, accedieron a detener sus ataques con drones y sus incursiones en la frontera de Arabia Saudita, país vecino. 

Esto no implica la paz ni mucho menos, ya que el principal conflicto se da entre los terroristas subversivos y el gobierno central de sede en Hadi. Pero implica que Arabia Saudita podrá reducir su participación en la guerra civil que azota al país desde 2014.

A cambio, los saudíes permitirán la reapertura del Aeropuerto de Saná y el Puerto de Hodeidah, dos puntos estratégicos claves en la insurgencia hutí, que actualmente se estima que cuenta con entre 100 mil y 120 mil hombres entre militares, milicianos y simpatizantes no-armados.

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La negociación se dio con mediación de Omán y sin presencia del gobierno central yemení.

Múltiples analistas consideran esto una victoria hutí, ya que les permite recuperar dos importantes enclaves estratégico-militares a la vez que concentrarse en sus campañas locales en vez de los contra-ataques dirigidos hacia la monarquía saudí.

Lo que ocurre es que Mohamed Bin Salman, príncipe heredero y jefe de gobierno de Arabia Saudita, perdió el principal apoyo que tenía con la salida de Donald Trump de la Casa Blanca.

La llegada de Biden y el retorno a las políticas obamistas implican una reanudación del apoyo de Estados Unidos a Irán, principal apoyo militar y financiero que tienen los hutíes.

Ante esta situación, Arabia Saudita, que viene defendiendo al gobierno central de Yemen hace casi una década frente a los insurgentes radicales, podrá hacer una retirada ordenada del país y concentrar sus esfuerzos en recuperar su economía y mantener su guerra fría con Irán.

Con este acuerdo, la petro-monarquía dominante del Golfo espera dejar de recibir ataques balísticos a sus instalaciones petrolíferas por parte de los hutíes.

 Fuente: La Derecha Diario

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