Redacción BLes – El desarrollo de la pandemia por el virus del PCCh, (virus del Partido Comunista Chino) que actualmente tiene en vilo al mundo, de igual modo tiene inquieto al multimillonario especulador financiero de origen húngaro George Soros, dada la manera en cómo el brote ha venido impactando directamente en la globalización.

Uno de los abanderados de Soros, el economista y escritor Philippe Legrain, ha plasmado en una columna de la Revista Foreign Policy la preocupación que en el momento tienen los globalistas en torno a la forma en la que la pandemia está coartando el avance de sus políticas progresistas.

“El coronavirus está matando la globalización tal como la conocemos. El brote ha sido un regalo para los nacionalistas y proteccionistas nativistas, y es probable que tenga un impacto a largo plazo en la libre circulación de personas y bienes”, indicó el columnista.

De acuerdo con Legrain, “es probable que la crisis del coronavirus tenga un impacto duradero, especialmente cuando refuerza otras tendencias que ya están minando la globalización. Puede dar un golpe a las cadenas de suministro internacionales fragmentadas, reducir la hipermovilidad de los viajeros de negocios globales y proporcionar forraje político a los nacionalistas que favorecen un mayor proteccionismo y controles de inmigración”.

Soros, fundador de la organización Open Society, promotora de grupos e iniciativas claramente influenciadas por el socialismo del siglo XXI, dijo en el pasado foro de Davos celebrado en Suiza que las elecciones del 2020 en EE. UU. determinarían el “destino del mundo”.

El financista no dudó en criticar la manera como el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump ha estado manejando las políticas del país, promoviendo un ideal patriota para la nación norteamericana. Como señala Breitbart News, durante el evento que tuvo lugar el pasado enero, Trump expresó: 

“El mayor deber de una nación es con sus propios ciudadanos (…) Honrar esta verdad es la única forma de construir fe y confianza en el sistema de mercado. Solo cuando los gobiernos pongan a su propia gente primero, las personas estarán totalmente invertidas en sus futuros nacionales”.

“Una agenda a favor de los trabajadores, los ciudadanos y las familias demuestra cómo una nación puede prosperar cuando sus comunidades, sus empresas y su gobierno trabajan juntos por el bien de toda la nación”, agregó Trump.

Cabe recordar que bajo el eslogan de “Make America Great Again” (Hacer a América grande de nuevo), Trump esbozó su campaña presidencial en el 2016 y ahora para las próximas elecciones ha cambiado el eslogan a “Keep America Great” (Mantener a América en grande).

Hasta ahora, como resultado de las medidas tomadas por la administración Trump, los Estados Unidos han visto un auge en el empleo. Así lo anunció la secretaría del trabajo durante el último balance del año 2019 que cerró con 266.000 trabajos.

“La tasa de desempleo del 3.5% coincidió con la tasa de septiembre de 2019, un nivel que no se ha logrado desde 1969″, dijo el secretario de Trabajo Eugene Scalia en un comunicado.

En ese mismo sentido, según un análisis del Wall Street Journal, los salarios de los trabajadores registraron aumentos del 4,5% entre noviembre de 2018 y noviembre de 2019, mientras que los salarios del 25% de los trabajadores asalariados más altos aumentaron en un 2,9%.

Por otro lado, en el panorama de la actual pandemia, el manejo de la administración Trump ante el tema del virus del PCCh, se mantiene al alza entre los estadounidenses con un 55% de aprobación contra un 43% de desaprobación, según una encuesta publicada el pasado 20 de marzo por ABC News.

En distintas elocuciones públicas, Trump se ha referido a sí mismo como un detractor de las políticas e iniciativas del globalismo.

Como señala Legrain en su columna de opinión, “Como resultado, la crisis del coronavirus amenaza con anunciar un mundo menos globalizado. La crisis del coronavirus es un regalo político para los nacionalistas y proteccionistas nativistas”.

Mientras tanto, el gobierno de los Estados Unidos tiene en la mira las legislaciones que se estén fraguando en el Congreso para que se ponga un fin definitivo a la dependencia de suministros médicos provenientes de China para las empresas estadounidenses.

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