Redacción BLesEl Parlamento británico condenó por unanimidad como “genocidio y crímenes contra la humanidad”, las innumerables atrocidades que el Partido Comunista de China (PCCh) comete contra millones de uigures, en busca de su extinción. 

De esta manera se une al creciente número de países que toman conciencia de la importancia de denunciar las violaciones que comete el PCCh, contra los derechos humanos de la población china, especialmente contra las minorías étnicas y los creyentes de todas las religiones y credos, anunció Bitter Winter del 23 de abril. 

Reino Unido se une así a los legisladores de Estados Unidos, Países Bajos y Canadá quienes ya habían catalogado como genocidio las criminales manipulaciones contra quienes quieran ejercer su libertad de conciencia y de cultos, prohibidos y perseguidos por el PCCh.

En su proceso de verificación, los diputados dieron por probados los cinco factores determinantes del genocidio establecidos en la Convención sobre el Genocidio,  y que son perpetrados en la región de Xinjiang. 

Por su parte, el gobierno del primer ministro Boris Johnson volvió a eludir la declaración de  genocidio ante los mismos hechos, a pesar de las numerosas evidencias, escudándose en que ese veredicto corresponde a un tribunal. 

Aunque el gobierno ha sancionado a algunos funcionarios chinos y ha tratado de evitar comerciar con productos producidos con los trabajos forzados de los uigures, muchos legisladores quieren que los ministros vayan más allá.

Entre otras medidas más efectivas quisieran que se activen instancias internacionales para liberar del pesado e injusto yugo a la nación uigur y a los muchos practicantes de la antigua disciplina espiritual Falun Dafa o Falun Gong, basada en los principios universales Verdad, Compasión, Tolerancia.

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Entretanto el PCCh insiste en considerar que la destrucción de la nación uigur es una mentira, tratando de engañar inútilmente a la opinión pública. 

Varios millones de personas, en su mayoría uigures, han sido recluidas durante años en campos de internamiento construidos a tal efecto, sin juicio ni representación legal, durante periodos de tiempo indeterminados, y explotadas como esclavas en trabajos forzados. 

“Muchos han muerto en los campos, un número incontable tras su liberación y cientos han desaparecido por completo. Las esterilizaciones masivas, las torturas, el traslado de niños a orfanatos y los intentos de erradicar la religión, la cultura y la lengua uigures están bien documentados”, relata Bitter Winter. 

La diputada Yasmin Qureshi señaló “la votación de hoy debe marcar un punto de inflexión. Nadie puede seguir negando la magnitud de los abusos que tienen lugar en la región de Xinjiang”. 

Y agregó: “Es impensable que este gobierno busque estrechar lazos comerciales con China mientras continúan estos abusos”, pretendiendo que se tomen acciones contundentes para terminar el genocidio en marcha. 

Por su parte, el entonces Secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, fue el primero en declarar, el 19 de enero, que el PCCh perpetraba un genocidio sistémico y organizado para reducir la población musulmana. 

Un mes más tarde, tras una votación unánime el Parlamento de Canadá se conviertió en el segundo país en declarar que el PCCh comete genocidio con los millones de personas que componen la étnia musulmana uigur que reside en China.

“He examinado todas las pruebas y no tengo ninguna duda de que, de hecho, hay atrocidades masivas que son constitutivas de actos de genocidio en virtud de la Convención [de la ONU] sobre el Genocidio”, dijo Irwin Cotler, exministro de Justicia liberal y una de las principales voces en materia de derechos humanos en Canadá, según The Globe and Mail.

Pocos días después se les unió el Parlamento de Holanda al aprobar otra declaración en el mismo sentido.

Jose Hermosa – BLes.com