Redacción BLesEn las audiencias de septiembre del Tribunal Uigur, denunciantes contaron sus historias sobre las violaciones a los derechos humanos que viven los miembros de esta minoría étnica en la región de Xinjiang, China, de acuerdo a lo informado por la revista sobre libertad religiosa y Derechos Humanos en China, Bitter Winter.

Este tribunal popular independiente para investigar las “atrocidades en curso y el posible genocidio” contra los uigures y otras poblaciones musulmanas turcas, tiene su sede en el Reino Unido y fue inaugurado el 3 de septiembre del 2020.

En estas segundas audiencias realizadas en septiembre, se escucharon una variedad de testimonios que muestran las distintas maneras de actuar que tiene el Partido Comunista Chino (PCCh).

Una de las declaraciones fue de un refugiado en Japón que recibió una video llamada de su hermano mayor desde Xinxiang, en la que se lo veía con signos de haber sido torturado y con oficiales del régimen chino de fondo. 

Khalmat Rozakhon se quedó a vivir en Japón luego de haber terminado sus estudios universitarios en el 2019 y en mayo del año pasado recibió la sorpresiva llamada de su hermano.

A pesar de tener marcas en la cara y en el cuello, su hermano negaba haber sido torturado por agentes chinos y le dijo a Rozakhon que no hablara en contra del régimen chino. 

También le pidió que no vaya a protestar argumentando que la política de China es buena.

Uno de los funcionarios que estaban durante la llamada le aseguró la seguridad de su hermano a cambio que le brindara información sobre las actividades de la Asociación Uigur en Tokio y también le prometió que lo ayudaría a conseguir la residencia en Japón usando contactos de la embajada.

Dijo Rozakhon que el funcionario chino le dijo que quería ser su amigo aunque notó que su tono era amenazante y que en la última media hora de la llamada sintió como si lo “quemaran en el fuego del infierno”.

A su vez, con la intención de exponer esta forma de actuar del régimen chino, fingió estar de acuerdo con realizar una próxima videollamada, la cual sería grabada y transmitida por los medios japoneses, sabiendo los problemas que esto traería a su familia.

Aclaró que no tiene intención de ser un héroe pero ve que la única “forma de salvar a mi hermano es dejar que todo el mundo sepa la verdad”, a lo que agregó:

 “Están tomando a mi hermano como rehén y me obligan a hacer cosas en contra de mi voluntad”.

Otros denunciantes fueron por ejemplo una joven que actualmente vive en Australia y se enteró de que recién podrá ver a su reciente marido encarcelado en china, dentro de 25 años.

También está la denuncia de un hombre que no sabe sobre el paradero de su padre desaparecido en China desde hace cuatro años junto a otros intelectuales uigures, siendo muchos de ellos personas ancianas.

Cabe señalar que los uigures, no son el único grupo perseguido por el régimen comunista chino, ya que desde hace más de 20 años, los practicantes de la disciplina espiritual de la escuela Buda, Falun Dafa, están siendo perseguidos, torturados y en muchos casos utilizados como fuentes vivas de órganos para el tráfico.

Reportes de organismos internacionales, investigaciones independientes y resoluciones de parlamentos de todo el mundo han documentado que estos creyentes son sometidos a campos de trabajo forzado, centros de tortura, lavado de cerebro e inclusive sustracción forzada de órganos -cuando las personas aún están con vida.

En este marco, en abril de 2019, el Tribunal Independiente sobre el Uso de Órganos de Prisioneros de Conciencia en Trasplantes en China, dirigido por el prestigioso abogado británico Geoffrey Nice, determinó que hay pruebas concisas sobre la extracción forzada de órganos en China desde hace por lo menos 22 años.

Sebastián Arcusin – BLes.com

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