Los principales voceros del evento repiten una y otra vez la necesidad de prepararse para nuevos virus. Ahora mencionan la guerra en Ucrania buscando apropiarse de esa bandera, como lo hizo el multimillonario George Soros.

La nueva edición del Foro Económico Mundial, también conocido como el Foro de Davos, ya ha generado polémica por la evidente tendencia globalista. Una oportunidad para que personajes relevantes de la política y la economía global planteen inquietudes y supuestas soluciones para las problemáticas del momento. No se había celebrado de forma presencial desde enero de 2020 debido a la pandemia del coronavirus. Por ende, lo que surja de allí será interesante de analizar.

En un par de días ya se han visto algunos atisbos en el discurso de sus ponentes. No es extraño que varios estén ligados a la Agenda 2030 establecida por la Organización de Naciones Unidas (ONU) de la que tanto se habla por los objetivos progresistas que plantea de la mano de las élites globalistas. Muestra de ello llegó con las palabras de Klaus Schwab, fundador del Foro de Davos.

«Seamos claros, el futuro no está simplemente sucediendo, el futuro lo construimos nosotros, una poderosa comunidad aquí en esta sala», dijo Klaus Schwab a los presentes en el evento desarrollado en Suiza. Y para que no quedara dudas de lo que plantea, citó la pandemia del coronavirus. A su juicio «tenemos que reforzar nuestro sistema de resiliencia contra un nuevo virus, posiblemente. U otros riesgos que tenemos en la agenda global». Por supuesto que esto está siendo blanco de críticas en las redes sociales.

A inicios de mayo de este año, el fundador de Microsoft, Bill Gates, volvió a exhortar a países miembros para que entreguen más dinero a la Organización Mundial de la Salud (OMS), al mismo tiempo que vaticinaba una nueva variante del coronavirus «que sería aún más transmisiva e incluso más fatal”. Bien se sabe que Gates es socio cercano de George Soros, un multimillonario precursor de planes globalistas y asiduo asistente al Foro de Davos. Los cabos se atan solos.

Soros en el Foro de Davos

Si algo caracteriza al socialismo actual es que se apropia de banderas que deberían ser para el bien común para usarlas en pro de sus movimientos pseudosociales y ganar adeptos. Resultó evidente durante la cumbre COP26 del año pasado en Glasgow y se ha repetido una y otra vez en otras oportunidades. En aquella ocasión fueron grupos que decían defender el ambiente con discursos cargados de ideología y propaganda de izquierda. Una de las manifestantes no tuvo problema en vociferar que el mundo «necesita una revolución socialista» y que es preciso «deshacerse de todos estos bastardos capitalistas».

Es necesario mencionar este punto por las declaraciones que Soros dio en la nueva edición del Foro de Davos. Esta vez tomó la bandera de la guerra en Ucrania, afirmando que es necesario derrotar al presidente Vladímir Putin por ser «la mejor y quizás la única forma de preservar nuestra civilización».

Así, continuó mencionando cosas como los errores del mandatario ruso en la invasión a Ucrania, y que dicho conflicto ha dejado en segundo lugar la agenda sobre el cambio climático. Mencionó de nuevo cambios irreversibles por la contaminación del planeta y ante la poca probabilidad de supervivencia en ese escenario, cree necesario «movilizar todos los recursos».

A pesar de sus aseveraciones, resulta válido poner en escrutinio si verdaderamente se trata de un interés genuino por salvaguardar el futuro de la humanidad, porque no es coincidencia que él y sus socios defiendan una agenda común que impone un estilo de vida y un pensamiento único ¿No es eso un doctrina con principios totalitarios?

Más hipocresías

No pudieron faltar algunas incongruencias, así como se dejaron ver en la última cumbre climática  los líderes mundiales que llegaron en sus aviones consumiendo altos volúmenes de combustibles fósiles. Esta vez pasó algo similar.

True North, plataforma de medios digitales canadiense, abordó a Antonia Gawel, directora de Cambio Climático en el Foro Económico Mundial para consultarle sobre la huella de carbono por el evento en Davos. Dijo que no tenía tiempo para responder.

Así que de nuevo, el mundo observa una nueva exposición de argumentos en busca de un supuesto bien común que parece obedecer más a una agenda de élites progresistas. No se niega la presencia de representantes que en principio no simpatizan con esos objetivos, pero la retórica está definida y resta ver qué van a materializar al respecto.

Por Oriana Rivas – Panampost.com

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