Redacción BLes– En febrero, el Servicio de Inteligencia Exterior de Estonia publicó el informe “La seguridad internacional y ESTONIA 2022”. Además de hablar de Rusia, el informe de 77 páginas tiene un capítulo dedicado a China. El informe afirmaba que la asociación entre Rusia y China era “una hábil fachada que oculta la desigualdad y la desconfianza mutua entre las dos superpotencias”.

Mikk Marran, Director General del Servicio de Inteligencia Exterior de Estonia, escribió que era necesario que el gobierno estonio “tuviera una evaluación exhaustiva de las ambiciones de Beijing”, citando la preocupación por “la política exterior cada vez más agresiva de China” en la región.

Según el estudio del Servicio de Inteligencia estonio sobre diversos aspectos, aunque los medios de comunicación chinos y rusos informan constantemente de la cooperación entre ambos países, éstos mantienen luchas recelosas y competitivas.

Con el deseo de reducir la dependencia de la tecnología occidental, los dos países han acordado colaborar en varios ámbitos. Sin embargo, al igual que otros países, Rusia no confía plenamente en el gobierno chino.

El informe cita que Rusia ha revelado casos de espionaje a favor de China durante la pandemia de Covid-19 que han “delatado la desconfianza tras la fachada de una cooperación cada vez mayor” entre los dos países. En julio de 2020, los fiscales rusos acusaron de traición a Valery Mitko, presidente de la prestigiosa Academia Cívica de Ciencias del Ártico en San Petersburgo, tras acusarle de pasar información clasificada al país asiático.

En cuanto a la cooperación militar, el informe decía que Beijing estaba interesada en realizar ejercicios conjuntos con Moscú porque sus militares carecían de experiencia en combate. Esta cooperación podría reportar dos beneficios El otro propósito de Beijing en la cooperación militar con Moscú es disuadir a los países de la OTAN y amenazar a Taiwán.

Por supuesto, los simulacros no salieron bien. Por ejemplo, el ejercicio conjunto Zapad/Interaction-2021 en China en agosto de 2021 reveló la falta de cooperación entre ambas partes.

La relación Rusia-China también es tensa cuando China gana influencia a costa de Rusia. Esta dinámica también confirma el desequilibrio de la asociación entre las dos grandes potencias, ya que China ignora los deseos de Rusia en la elaboración de sus políticas. El informe citaba la lucha de poder entre Rusia y China en la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), donde China se impone a Rusia. China también intenta utilizar un vocabulario “que imponga su agenda de política exterior a los países de la esfera de influencia rusa preocupan a Rusia”.

Al mismo tiempo, Rusia intenta resistirse a los intentos chinos de obligarla a respaldar las declaraciones políticas de China y los conceptos sobre los que ambas no tienen un entendimiento o acuerdo común. Por ejemplo, las declaraciones conjuntas se firman con la condición de que también mencionen explícitamente los intereses estratégicos rusos. La política exterior china, antes neutral y contenida, se ha vuelto mucho más agresiva en los últimos años, y los diplomáticos rusos lo han experimentado de primera mano. En ocasiones, China ha roto acuerdos con Rusia y los diplomáticos chinos se han comportado de forma irrespetuosa con sus homólogos rusos.

China también desconfía de Rusia y ha criticado su incapacidad para controlar la epidemia de Covid-19.

Para lograr su objetivo de ejercer presión sobre Occidente, China ha solicitado el apoyo de Rusia, según el informe.

Por parte rusa, también para presionar a Occidente y mostrar una sólida alianza militar-económica, Rusia ha ocultado las contradicciones de la diplomacia de ambas partes.

Según el informe, “Rusia y China seguirán cooperando de forma pragmática a corto plazo, según nuestra valoración”. La dependencia de Rusia de China, y proporcionalmente la influencia de China sobre Rusia, puede aumentar a largo plazo. Entonces, es probable que Rusia empiece a buscar formas de minimizar los riesgos. La unidad y la coherencia de la política de EE.UU. y la UE hacia China y Rusia contribuirían en gran medida a reducir los riesgos derivados de su acercamiento”.

El informe también señala que China ha utilizado las vacunas para presionar a otros países con el fin de lograr sus objetivos políticos. Cuando la vacuna china dejó de recibir la acogida de las naciones, Beijing optó por el chantaje. La política de “una vacuna china para un visado chino” es un buen ejemplo. El propio Beijing también se opone firmemente a las vacunas occidentales al prohibir las vacunas extranjeras para la población. El informe evalúa la diplomacia de las vacunas de Beijing “el deseo de utilizar una diplomacia de las vacunas fuerte, solapada y politizada para socavar las posiciones occidentales”.

Cuando responde a las críticas, Beijing menciona a personas concretas o las nombra en su respuesta. El cambio de estrategia diplomática no significa la debilidad de China, y sólo muestra que Beijing está reevaluando su plan. “Una guerra mediática calibrada representa ahora una parte aún más significativa de los esfuerzos de China por alcanzar sus objetivos estratégicos”.

Redacción BLes

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