España es el segundo país con más contagiados de COVID-19 en el mundo. El manejo de la pandemia le está costando más de medio millón de votos al partido de Gobierno. Si se mide por bloques, una derecha unida superaría a la izquierda con diez legisladores.

Según el último barómetro de ABC/GAD3, la popularidad del Gobierno de coalición socialista baja al 41 %, con 150 diputados y la centro-derecha sube al 45,1 %, con 160 escaños. Es una tendencia positiva si se considera que en las elecciones legislativas del 10 de noviembre del 2019 la coalición del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) junto a Unidas Podemos y Más País logró 158 escaños, mientras la unión de la centro-derecha (PP, Vox, Ciudadanos y Navarra Suma) se quedó con 153 diputados.

Esto indica que izquierda perdería ocho legisladores y la derecha ganaría siete. Sería así si se midiese por tendencia política y no por partidos. Pero en la práctica los partidos son quienes ganan mayor representatividad. Porque incluso pueden captar votos «del otro lado». Por ejemplo, el Partido Popular (PP) captó 250 000 votos del Partido Socialista Obrero Español. Por su parte, entre Ciudadanos y Vox le arrebataron 650 000 votos, pues ante la incertidumbre que genera la pandemia del coronavirus, el votante promedio ha demostrado preferir en el poder a partidos con experiencia.

En las elecciones de noviembre Vox ganó 500 000 votos de la izquierda
Este avance en «territorio enemigo» es tendencia desde hace meses. En las elecciones parlamentarias de noviembre del 2019 tanto el PSOE como Unidas Podemos, que se proclama bolivarianos al estilo chavista, perdieron unos 800 000 votos cada uno (1 600 000 en total), de los cuales se estima que 200 000 de Podemos y 300 000 del PSOE fueron a favor de Vox.

Por ejemplo, en Madrid la izquierda sufrió el golpe más fuerte. Unidas Podemos perdió hasta 156 000 votos y el PSOE 87 000. Mientras que Vox ha sumado 120 000 papeletas y el Partido Popular alrededor de 170 000. No obstante, según las últimas mediciones, Vox, el partido joven que revolucionó las urnas logrando ser la tercera fuerza en el país, ha perdido fuerza frente al PP.

«Esta es solo la primera encuesta, hay una auténtica convulsión de voto, con mucho movimiento y volatilidad. Pero esta no es la foto finish, sino el arranque del maratón», señaló el presidente de GAD3, Narciso Michavila.

Cabe destacar que además de los votos que perdió el PSOE ante el PP, hay un desencanto aún mayor entre los votantes que preferirían no votar por nadie que volver a hacerlo por los socialistas. Cerca de un millón de votantes socialistas se abstendrían de votar o lo harían en blanco, lo cual aumentaría un 0,7 % de los votos sin destinatario. El desencanto de los votantes del PSOE podría ser aprovechado por la derecha.

PP y Vox se unen para culpar al Gobierno de las muertes por coronavirus

Ya ha existido la cooperación entre el PP y Vox. Luego de que se reabriera el Parlamento, tras el cierre por la cuarentena, en el primer Pleno de control de la pandemia ambas facciones de derecha se unieron para acusar frontalmente a la coalición socialista que controla el Gobierno por su manejo de la situación.

«El coronavirus está absolutamente controlado en España», declaró el portavoz podemita ante el Congreso Pablo Echenique en marzo. Los actos públicos siguieron adelante, incluso la marcha feminista del 8 de marzo, donde la ministra de Igualdad y esposa del vicepresidente Pablo Iglesias encabezó el evento pese a estar contagiada del coronavirus.

En vista de que los actos continuaron con el aval del Gobierno, el virus se esparció. Infectó a la diputada de Vox Macarena Olona, quien en la primera sesión del pleno acusó al PSOE de estar aplicando la aún inexistente ley de la eutanasia —que está en proceso de tramitación en el Congreso— de una «manera feroz» para acabar con miles de ancianos en las residencias de la tercera edad. Vale destacar que en Europa el 95 % de los muertos por COVID-19 superaban los 60 años y el 50 % los 80.

Olona también increpó a Iglesias y le preguntó si al final «va a desistir de imponer en España el modelo chavista venezolano», que ha mostrado ser un desastre en materia económica, política y sobre todo de salud.

Por su parte, la portavoz del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, se dirigió a la ministra de Hacienda para saber si «considera que está ofreciendo información veraz y completa en la crisis de la COVID–19».

PP y Vox frente a la agenda internacional del PSOE-Podemos

Frente a la agenda internacional de Pedro Sánchez-Iglesias se ha unido la derecha. Por ejemplo, cuando le solicitaron al Gobierno de coalición socialista que explicara ante el Congreso un incidente protagonizado por integrante de la policía española frente a la Embajada de México en Bolivia cuando escoltaban a diplomáticos españoles.

Según informan las autoridades bolivianas, cuatro miembros del Grupo Especial de Operaciones (GEO), unidad de élite de la Policía de España, fueron enviados a La Paz con pasaportes falsificados. La prensa española expuso que estos fueron renovados con el encargo específico de trabajar en la Embajada de España con fecha del 20 de diciembre.

Cuando Evo Morales se exilió en México (luego en Argentina donde aún reside), una decena de sus ministros se asilaron en la embajada. La acusación actual es que las fuerzas de seguridad buscaban remover a los ministros para impedir que revelen los vínculos entre el narcogobierno de Morales y el financiamiento de Podemos.

El líder del PP, Pablo Casado, ha reconocido la unión de la centro-derecha es crucial para derrotar a la izquierda y los nacionalismos. No obstante, en junio de 2019 el PP tuvo un rol protagónico en la exclusión de Vox del Consejo de Europa. Luego, en enero del 2020, la senadora Carmen Leyte justificó la exclusión de este partido y afirmó que por unanimidad las mesas del Congreso de los Diputados y del Senado determinaron que no sería parte de dicha organización internacional.

El PP fue acusado de actuar en complicidad con el Gobierno para excluir a Vox de la delegación española. Incluso el partido Ciudadanos, que tuvo el 6,8 % de los votos, tendrá un representante en el Consejo de Europa. Mientras que Vox, que obtuvo más del doble (15,1 %), ninguno. Es decir, entre las vertientes de derecha que están más a la izquierda que Vox, hubo ventaja política en detrimento de Vox.

«Hay que dar un salto político, porque nadie nos representa»

Las estadísticas muestran un hartazgo por parte de los votantes de izquierda que podría ser cosechada por la derecha. Vox ya lo ha hecho en el pasado. En Andalucía a pesar de que 1/3 de la población votaba por la izquierda, incluso por Podemos. Por eso Javier Ortega-Smith afirma que no eran comunistas convencidos, sino votantes enojados. Y sostiene que hay que apuntar a ese votante, no con antagonismos, sino con soluciones. Así obtuvieron representación parlamentaria.

Esa misma lógica aplicaría a la derecha en su totalidad. Para ello es necesario la unión o en su defecto que al menos no haya obstrucción dentro de la misma derecha, pues si el manejo de la crisis del coronavirus sigue como está, con tropiezos como la compra de kits inservibles de China, la tendencia de perder votos será terreno fértil para la derecha.

Fuente: Panam Post.