SEUL (Reuters) – Corea del Sur y Estados Unidos acordaron el viernes continuar trabajando por un final pacífico a la crisis nuclear de Corea del Norte, pero un enviado estadounidense dijo que era difícil sopesar las intenciones del aislado país del norte ya que “no hay señales” al respecto.

Corea del Norte está bajo fuerte presión internacional para terminar el programa nuclear y misilístico que persigue en desafío a las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, pero ha prometido jamás renunciar a su arsenal nuclear que, asegura, es necesario para contrarrestar lo que percibe como agresiones de Estados Unidos.

Lee Do-hoon, representante especial surcoreano para la paz en Corea y asuntos de seguridad y su contraparte de Estados Unidos, Joseph Yun, se reunieron en la isla de Jeju tras la cita del presidente de Corea del Sur Moon Jae-in y el presidente estadounidense Donald Trump en Seúl la semana pasada.

“No hay dudas de que ambos presidentes quieren encontrar una vía pacífica respecto al asunto nuclear de Corea del Norte”, declaró Yun a periodistas de acuerdo a la agencia de noticias Yonhap.

Trump ha dicho que el tiempo de negociar se acabó, pero adoptó un tono más conciliador en su viaje a Seúl.

El último ensayo nuclear norcoreano fue el 15 de septiembre pero Lee y Yun no parecían dar mucho énfasis a esta pausa, dijo Yonhap, ya que no podían evaluar su intención.

“Espero que se detengan para siempre. Pero no hemos tenido comunicación de parte de ellos por lo que no sabemos si interpretar esto de manera positiva o no. No tenemos señal de parte de ellos”, declaró Yun.

Lee llamó la atención al hecho de que China, el mayor aliado de Corea del Norte, envió a un representante especial a Pyongyang, diciendo que Corea del Sur miraba con atención qué resultaría de esa visita. El enviado llegó el viernes.