Redacción BLes –En septiembre, un billonario taiwanés propietario de la compañía de semiconductores United Microelectrónic Corp, el Sr. Robert Tsao, anunció frente a los medios de comunicación en Taiwán su intención de donar la suma de 32 millones de dólares para la creación de una fuerza civil armada.

Tsao, de 75 años, explicó que el objetivo de la donación era el de entrenar a 3 millones de personas en el uso de las armas para convertirlos en guerreros. Cualquiera sea su desempeño en la sociedad, padres, trabajadores, estudiantes, a todos se les brindaría la posibilidad de defender la isla ante una posible invasión por parte de China. Su idea también incluye la de elegir a 300.000 personas para crear un cuerpo de francotiradores.

Aunque la idea suene audaz y ambiciosa, según el empresario, es posible realizarla.

Tsao, de origen chino, pero criado en Taiwán, amasó su fortuna en la industria de los semiconductores, siendo parte del grupo que colocó a la isla como primer productor del mercado mundial en este rubro. En 2011  el gobierno taiwanes se opuso a  un proyecto de inversión de su empresa con China, por lo que renunció a la ciudadanía taiwanesa como forma de protesta. En el campo político defendió en 2007 la idea de un referéndum para conocer la opinión de la población sobre la unificación con China continental, la cual  apoyaba siguiendo un camino pacifico. Pero hoy en día, con la constante presión e intimidación por parte del régimen chino, cree cada vez menos en una salida conciliadora y piensa que los taiwaneses deberían ir preparándose para una posible agresión militar. Renunció a su pasaporte de Singapur y obtuvo nuevamente su ciudadanía taiwanesa  En una entrevista con la BBC, comentó:

“Creo que mientras la gente esté en Taiwán, estará dispuesta a defender su país. No le temen a la agresión militar china”

Durante 70 años, los taiwaneses han sabido escapar a los planes de Beijing de incorporar a la isla dentro de su esfera de poder. Los isleños ya están acostumbrados a las amenazas del régimen, por lo que se volvieron inmunes a ellas y continuaron desarrollando su sociedad dentro de una línea democrática de libre expresión. Pero las alarmas sonaron después de los acontecimientos en Hong Kong.

Xi Jinping ha demostrado una firme decisión en “reunificar” China, y en imponer el sistema comunista sin excepciones. La política de “un país, dos sistemas”, que por convenio con Reino Unido disfruto Hong Kong luego de que el régimen tomara su control, se desintegró rápidamente, mientras que la represión que sufrieron sus ciudadanos durante las manifestaciones de 2019 mostraron el modelo de sociedad que les esperaba bajo la autoridad del PCCh.

En Taiwán, quienes militan por una política pro-china, siempre promovieron el modelo hongkonés para ganar adeptos, pero luego de ver lo ocurrido en la ciudad, se perdió toda confianza en ese sistema y las voces de independencia comenzaron a ganar terreno.

La intensa actividad militar china en las aguas cercanas a la isla y la reelección de Xi Jinping aumentaron los temores y reforzaron el sentimiento nacionalista.

Los ejercicios militares realizados por China como respuesta a la llegada de Nancy Pelosi a Taipéi, no fueron solo una muestra de intimidación. 

Portaviones, submarinos, diez destructores, embarcaciones de apoyo y más de 100 aviones efectuaron maniobras con fuego real en los que se dispararon misiles por encima de la isla. Muchos consideran que fue una práctica de invasión.

David contra Goliath

En un paso más por mostrar su compromiso con la defensa de la isla, el Sr. Tsao prometió donar dinero para el desarrollo de drones militares, necesarios para complementar la estrategia de defensa.

Su empuje y optimismo chocan con los datos revelados en las comparativas de recursos militares entre los dos países.

El Departamento de Defensa americano publicó en 2021 datos que analizan las fuerzas militares chinas y taiwanesas.

China cuenta con 1.040.000 soldados, frente a los 88.000 de Taiwán

Los 6.300 tanques chinos contrastan con los 800 tanques en la isla

A la fuerza naval china la integran un portaaviones, 32 destructores y 48 fragatas, frente a los 4 destructores y 22 fragatas taiwanesas.

Beijing también cuenta con 9 submarinos nucleares y 6 de misiles balísticos, más 56 impulsados a diesel, como los únicos dos que posee Taiwán.

En el aire la ventaja sigue siendo china, con 1.600 aviones de combate y 450 bombarderos, frente a los 400 cazas de la isla.

El presupuesto militar que manejan ambos países marca aún más la diferencia, siendo que China gasta al menos 15 veces más que Taiwán.

El servicio militar es obligatorio en Taiwán, pero a través de los años se fue reduciendo de los dos años a los 4 meses. En las últimas encuestas sobre el tema, una mayoría estaría de acuerdo en extenderla.

A pesar de la desigualdad de condiciones, Taiwán cuenta con cada vez más apoyo en el ámbito internacional, incluido Estados Unidos, con la armada más poderosa del mundo.

Aunque el Sr. Tsao piensa que los taiwaneses deben ser responsables por su propia seguridad.

“Quería mostrar mi compromiso… Pensé que estaría alentando a muchas personas y otros empresarios o líderes que podrían seguir”

“Estoy trabajando para que los taiwaneses tengan confianza en sí mismos”, dijo Tsao.

Según muestra la opinión pública, los taiwaneses están más decididos a comprometerse con la defensa de su isla.

Max Chiang dirige una empresa de formación que enseña habilidades básicas con las armas. El entrenamiento se realiza con armas de aire comprimido. Chiang dijo:

“Desde febrero, el número de inscritos ha aumentado un 50 % y el número de mujeres inscritas ahora es del 40-50 % de algunas clases” En otro edificio adyacente, un grupo más avanzado entrena con chalecos antibalas, cascos y equipo de radiocomunicación en un teatro de guerrilla callejera.

 Lisa Hsueh es una de las alumnas:

“Si nuestras tensiones con China conducen a la guerra, me levantaré para protegerme a mí y a mi familia. Esa es la razón por la que aprendí a usar un arma”, dice.

“Las mujeres como yo no luchamos en el frente. Pero si estalla una guerra, podremos protegernos en nuestros hogares”.

“Aprecio nuestra libertad. Vivimos en un país democrático. Entonces, estos son nuestros derechos básicos. Y debemos defender estos valores”

“China es un país sin derechos democráticos. Así que me siento bendecido de haber crecido en Taiwán”.

Por Michael Mustapich – BLes.com 

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