Redacción BLes – Defensores de derechos humanos y de la libertad religiosa están preocupados por los planes del Papa Francisco de trasladar la Nunciatura Apostólica de Hong Kong a Beijing y del intento del Vaticano renovar el acuerdo, firmado en septiembre del 2018, con el Partido Comunista Chino (PCCh) para el nombramiento de obispos católicos en China. De concretarse, estas acciones podrían afectar la relación de la Santa Sede con Taiwán.

Sin embargo, el acuerdo no está produciendo los efectos deseados y, por el contrario, la persecución religiosa en China se ha intensificado.

“Solo en los últimos dos años, el gobierno chino allanó los servicios de la iglesia, encarceló a sacerdotes y quitó las cruces de las iglesias”, dijo David Curry, director ejecutivo del organismo internacional de vigilancia de la persecución religiosa, Open Doors USA.

Por otra parte, en 2020 el Vaticano dijo que intentaría restablecer las relaciones diplomáticas con China, aunque eso signifique tener que trasladar su Misión Apostólica de Taiwán a Beijing. 

“Taiwán no debería ofenderse si la embajada en Taipéi regresa a su dirección original en Beijing”, dijo la fuente, y agregó que era técnicamente incorrecto describir al Vaticano como “el único aliado diplomático de Taiwán”.

El cardenal Pietro Parolin dijo que también existen planes de trasladar la “Misión de estudio” de la Santa Sede de Hong Kong a Beijing.

En ese sentido, si el Vaticano quiere una Misión en Beijing, tendría que seguir los pedidos del PCCh de cerrar la Nunciatura Apostólica en Taipéi, cortando así los lazos para siempre con Taiwán.

Incluso sin considerar lo que significa esta situación, el Vaticano espera poder renovar el acuerdo con el PCCh en octubre.

Recientemente, durante la Cumbre en Kazajistán, el Vaticano buscó concertar un encuentro entre el Papa Francisco y el líder chino Xi Jinping, pero China rechazó la reunión explicando que no había suficiente tiempo.

A pesar de las diferentes investigaciones de organismos internacionales que confirmaron los terribles abusos de derechos humanos en China, el Vaticano pretende negociar la renovación del acuerdo sin cambios positivos para los cristianos.

Un acuerdo que solo beneficia al régimen chino

El polémico acuerdo entre el Vaticano y el régimen chino, incluyó a 12 millones de católicos, cuya mitad asiste a servicios religiosos sancionados y supervisados ​​por el PCCh llamado Asociación Católica Patriótica China y la otra mitad, practica el cristianismo de forma “clandestinas” debido a la represión del PCCh.

Curry, director ejecutivo del organismo internacional de vigilancia de la persecución religiosa, dijo que aunque el acuerdo permite que el Vaticano tenga una presencia oficial en el país asiático a través de iglesias registradas, el PCCh insta a que simpatizantes comunistas sean los obispos y ha aumentado la tecnología de vigilancia para controlar y vigilar a quién asiste a los servicios de las Iglesias.

Por otra parte, Andrea Gagliarducci, analista del Vaticano, dijo que “China puede beneficiarse mucho, en términos de oportunidad, al tener un acuerdo con el Vaticano”.

“Un acuerdo con la Santa Sede, ayuda a China a limpiar su imagen frente al mundo”, agregó.

Aunque el PCCh intente limpiar su imagen, no puede ocultar lo que viene haciendo a los creyentes desde hace décadas. La destrucción de iglesias, la prohibición de cruces, y de la Navidad, son solo algunos de los tantos atentados a la libertad religiosa de parte del régimen chino.

En ese sentido, especialistas en Derechos Humanos explican que el acuerdo está lejos de facilitar las relaciones de los cristianos con el PCCh y, en cambio, ha aumentado los abusos y el estricto control del régimen chino, con el fin de llevar a cabo su proceso llamado sinización, es decir, el proceso de reeducar a una persona para volverla leal y fiel al PCCh.

Por ejemplo, en principios de 2018, para llevar a cabo el proceso de sinización, el PCCh cambió las biblias, se apoderó de propiedades de clérigos, capacitó sacerdotes, recolectó las donaciones, restringió la catequesis en las escuelas, y prohibió horarios y lugares para los servicios religiosos.

Además, los sacerdotes, también están obligados por ley, a aceptar y difundir la ideología y los valores del PCCh.

El obispo Joseph Grieboski, con sede en Washington, dijo que “las violaciones a los derechos humanos de todos los cristianos”, actualmente “son abrumadoras”.

 “Para ser franco, el acuerdo beneficia al Partido Comunista Chino mucho más de lo que lo hace al Vaticano”, agregó.

Hasta el momento, con el acuerdo, el Vaticano solo ha logrado nombrar a seis nuevos obispos.

Al respecto, Curry dijo que “las personas que están encarceladas por su fe tienen pocos defensores” y que “el Vaticano puede ser una poderosa voz en el futuro”. Pero que debe “negarse a firmar el acuerdo para enviar una señal de que las iglesias son lugares sagrados y la fe está fuera del alcance de la agenda comunista china”. 

El cardenal Joseph Zen encarcelado en Hong Kong por el PCCh

El cardenal Joseph Zen, de 90 años, ex arzobispo de Hong Kong, fue arrestado en mayo por supuestamente hacer donaciones a organizaciones pro democracia. El 19 de septiembre comenzó su juicio, y está acusado por el régimen chino de colusión con fuerza extranjera, un delito que puede resultar en una sentencia de cadena perpetua.

Frank Wolf, un excongresista de los EE. UU. de Virginia que sirve en la Comisión de los EE. UU. para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF), recientemente calificó los cargos contra Zen como “falsos” y escribió que él está “profundamente preocupado por la seguridad y bienestar [del Cardenal]”.

“USCIRF está prestando mucha atención al juicio contra el Cardenal Zen”, dijo el presidente de USCIRF, Nury Turkel. 

“Seguimos preocupados de que las autoridades chinas y de Hong Kong utilicen la Ley de Seguridad Nacional para procesar arbitrariamente no solo al cardenal Zen, sino a muchas otras personas y organizaciones religiosas que fueron motivadas por su fe para participar en las protestas por la democracia en Hong Kong”, agregó el funcionario.

Zen, en repetidas ocasiones, intentó que el Vaticano lo escuchara sobre la intensa represión a los cristianos y a otras religiones que se resisten a las medidas del régimen en Hong Kong.

“El Vaticano puede haber actuado de buena fe, pero tomó una decisión imprudente”, dijo Zen en junio, en referencia al acuerdo de la Santa Sede con el PCCh.

Además, el cardenal rezó y se lamentó por “los hermanos y hermanas que no pueden asistir a Misa [ ] porque ahora no tienen libertad”.

Zen, junto a otros cardenales y obispos, han acusado al Vaticano de no tener en cuenta las violaciones a los derechos humanos en China.

Para algunos cristianos, el acuerdo del Vaticano con el régimen chino significa, ni más ni menos, un pacto con el demonio, con el espectro del comunismo, como lo denominó Marx, desprovisto de cualquier creencia y valor que solo busca su beneficio, seguramente no se puede llegar a ningún acuerdo que beneficie a ningún pueblo, y el Vaticano ha caído en estas mentiras.

Por Romina García – BLes.com

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