Redacción BLesUn nuevo estudio pone en evidencia los efectos dañinos del uso de las mascarillas faciales en los niños, mientras los autores de la investigación aconsejan que no se debería obligar a los niños a usar máscaras faciales, de acuerdo a Life Site News.

La investigación fue llevada a cabo por JAMA  (Journal of the American Medical Association), una revista médica revisada por pares y publicada por la Asociación Médica Americana de forma semanal desde 1883. 

Los resultados del estudio fueron contundentes: el uso de mascarillas hace que los niños inhalen niveles peligrosos de dióxido de carbono que quedan atrapados detrás de la máscara.

Los investigadores encontraron que los niños que inhalaban aire con sus mascarillas puestas contenían más de 6 veces el límite legal de seguridad para habitaciones cerradas, según lo establecido por la Oficina Federal de Medio Ambiente de Alemania. El límite de seguridad es 0,2%, mientras que el aire que inhalaron los niños enmascarados contenía más de 1,3% de dióxido de carbono.

El efecto fue más perjudicial para los niños más pequeños, ya que un niño de 7 años inhaló aire con un 2,5% de dióxido de carbono, más de 12 veces el límite seguro.

Los autores explicaron que este resultado alarmante probablemente explica las quejas de los niños que usan mascarillas durante períodos prolongados, las cuales pueden entenderse como consecuencias de los niveles elevados de dióxido de carbono que inhalaron.

“Esto se debe al volumen del espacio muerto de las máscaras, que acumula rápidamente el dióxido de carbono exhalado después de un breve período de tiempo. Este dióxido de carbono se mezcla con aire fresco y eleva el contenido de dióxido de carbono del aire inhalado debajo de la máscara, y esto fue más pronunciado en este estudio para niños más pequeños”, dicen los investigadores.

“Sugerimos que los responsables de la toma de decisiones sopesen la evidencia sólida producida por estas mediciones experimentales en consecuencia, lo que sugiere que no se debe obligar a los niños a usar máscaras faciales”, agregaron.

El estudio -que se realizó en forma aleatoria- analizó dos tipos de mascarillas, las mascarillas FFP2 y las mascarillas quirúrgicas, no encontrando diferencias significativas entre las dos.

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Estudio de Stanford sobre mascarillas 

Un estudio de la Universidad de Stanford publicado en el sitio web  del Centro Nacional de Información Biotecnológica (NCBI), una rama del Instituto Nacional de Salud, reveló que las mascarillas no tienen absolutamente ninguna posibilidad de prevenir la propagación del virus PCCh (Covid-19) y que, por el contrario, son nocivas para la salud.

La conclusión del estudio publicado en un organismo del gobierno, dice lo siguiente:

“Las evidencias científicas existentes desafían la seguridad y eficacia del uso de mascarilla como intervención preventiva para COVID-19. Los datos sugieren que tanto las mascarillas médicas como las no médicas son ineficaces para bloquear la transmisión de persona a persona de enfermedades virales e infecciosas como el SARS-CoV-2 y COVID-19, lo que respalda el uso de mascarillas. Se ha demostrado que el uso de mascarillas tiene efectos fisiológicos y psicológicos adversos sustanciales. Estos incluyen hipoxia, hipercapnia, dificultad para respirar, aumento de la acidez y toxicidad, activación de la respuesta al miedo y al estrés, aumento de las hormonas del estrés, inmunosupresión, fatiga, dolores de cabeza, disminución del rendimiento cognitivo, predisposición a enfermedades virales e infecciosas, estrés crónico, ansiedad y depresión. Las consecuencias a largo plazo del uso de mascarilla pueden causar deterioro de la salud, desarrollo y progresión de enfermedades crónicas y muerte prematura. Los gobiernos, los responsables de la formulación de políticas y las organizaciones de salud deben utilizar un enfoque próspero y basado en pruebas científicas con respecto al uso de mascarillas, cuando este último se considere una intervención preventiva para la salud pública”.

Siendo que el uso de mascarillas ha demostrado ser ineficaz para frenar los contagios e incluso se han encontrado efectos secundarios muy dañinos por su uso prolongado -más aún en los niños- cabe preguntarse por qué todavía la mayoría de las autoridades las sigue recomendando, e incluso imponiendo.

Celeste Caminos– BLes.com

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