Redacción BLes –El PCCh extiende sus redes de control a los ciudadanos chinos en el mundo mediante diferentes medios.

Se descubrieron al menos 54 estaciones de servicios policiales chinos en el extranjero, que funcionan de manera independiente y generalmente sin contacto con las autoridades del país desde donde operan.

Sus funciones, según la versión oficial, es de realizar una serie de tareas administrativas para ayudar a los chinos en el extranjero en su comunidad de residencia.

El informe proporcionado por Safeguard Defender, una ONG especializada en DDHH enfocada en China, nos cuenta que no siempre es así, y que se utiliza para propósitos más oscuros y de manera ilegal.

Entre 2021 y 2022, 230000 supuestos fugitivos chinos fueron “persuadidos” a regresar a China para enfrentar cargos, dentro de una operación piloto cuyo fin es contrarrestar el fraude transnacional de telecomunicaciones en línea.

La policía de estas estaciones inicia sus técnicas de persuasión aun sin tener evidencia en contra de las personas buscadas.

Estas técnicas incluyen acoso, amenazas, detención y hostigamiento a los familiares del acusado en China. A sus hijos se les niega el derecho a la educación y a su familia se les culpa por asociación. Las cuentas bancarias de sus amigos y parientes pueden ser restringidas y hasta canceladas, todo con el objetivo de convencer al sospechoso de retornar al país.

La ausencia de garantías judiciales, los medios ilegales para esquivar las normativas del país de acogida y los métodos de coerción usados representan una falta grave al derecho internacional y a la soberanía.

El informe presenta el ejemplo de un sospechoso de apellido Liu, de la provincia de Zhejiang, China, y residente en España, quien fue perseguido y obligado a asistir a una videoconferencia con un fiscal chino bajo el cargo de delitos de contaminación. En el video asistió un miembro de su familia, posiblemente una amenaza velada. Liu fue persuadido el 14 de enero del 2020 para que retornara a China a cumplir su sentencia.

La red de estaciones policiales transnacionales chinas se extiende por los 5 continentes e incluye países como EEUU, Canadá, y la mayoría de países europeos.

En algunos casos se registran en el país bajo otro título, un ejemplo son las dos ubicadas en Londres en las que aparecen una como inmobiliaria y la otra como distribuidora de alimentos.

Peter Dahlin, fundador de Safeguard Defender, dijo en una entrevista que las fuerzas policiales de Europa “lamentablemente desconocen las operaciones chinas en su territorio” 

Agregó que cuando se informa a las autoridades dando la alarma, estas tratan de minimizar el problema para no tener conflictos con China.

“En general, aquí en Europa se ha prestado mucha menos atención a la protección de los derechos de los residentes chinos y a garantizar que estas comunidades puedan disfrutar de manera segura de las libertades democráticas que deberían tener aquí en Europa”

“Que estas acciones socaven gravemente la soberanía judicial de los países afectados debería, al menos como primer paso, conducir a la suspensión de todos y cada uno de esos tratados de extradición, para presionar a China a frenar y detener estas operaciones, que violan el derecho al debido proceso de las víctimas y a las relaciones bilaterales básicas”.

Espías y matones

En marzo de 2022, las autoridades de EEUU arrestaron a 3 personas acusadas de espiar y acosar a ciudadanos chinos residentes en el país.

Los arrestados son parte de la policía secreta china conocida como Ministerio de Seguridad del Estado (MSS).

Según la fiscalía, “todos los acusados ​​supuestamente perpetraron esquemas de represión transnacional para atacar a los residentes de EE. UU, cuyas opiniones y acciones políticas son desaprobadas por el gobierno [de la República Popular China], como defender la democracia en la República Popular China”.

Entre las acciones de este grupo contra los disidentes chinos se encuentran la vigilancia, el acoso, la destrucción de propiedad, la violencia física, la difamación, etc.

Uno de los detenidos, Shujun Wang, un estadounidense de origen chino, era el líder de una organización pro- democracia en Nueva York.  Los fiscales alegan que Wang ha estado utilizando la organización para vigilar a los disidentes chinos e informar a China desde 2015. Se le acusa de actuar como agente de la República Popular China.

Un mes antes, en febrero de este año, un matón chino fue arrestado después de atacar reiteradamente puestos de información callejeros de practicantes de la disciplina espiritual Falun Dafa.

Los puestos exponen los crímenes del PCCh contra esta práctica en China, y han sido determinantes a la hora de informar al público sobre las atrocidades cometidas por el régimen.

El director ejecutivo del Centro de Información de Falun Dafa, Levi Browde, cuenta:

 “El PCCh ha recurrido a matones para amenazarnos y agredirnos, incluso aquí en los EE. UU en un torpe intento de silenciarnos, pero como con la mayoría de los planes ideados por el PCCh, ha fracasado”.

Los practicantes de Falun Dafa (Falun Gong) en EEUU y en el resto del mundo han sido víctimas de la presión del régimen chino desde el comienzo de la persecución en 1999 en China.

El aparato de represión utiliza los medios diplomáticos, al servicio secreto y a terceros para calumniar y perseguir tanto a quienes practican como a quienes los apoyan.

En el libro “Informe Minghui, La persecución de 20 años a Falun Gong en China” se exponen casos en los que miembros de las embajadas y consulados chinos en Australia, Canadá, Nueva York y Chicago atacaron directamente a practicantes de Falun Gong tanto verbal como físicamente.

El 17 de mayo de 2008, Peng Keyu, el entonces cónsul general del PCCh en Nueva York, organizó a varias “asociaciones de ciudadanos” contratando a cientos a más de mil personas para asediar a los practicantes de Falun Gong en una manifestación pacífica en Flushing, Nueva York. El ataque a los practicantes de Falun Gong se prolongó durante más de 20 días.

En el 2002, el informe” Libertad bajo ataque” publicado por el Centro de información de Falun Dafa, expone estas actividades ilícitas e impulsa al Congreso de los Estados Unidos a proclamar la resolución 447. Un extracto dice:

“Considerando que… los funcionarios locales de los Estados Unidos, incluidos los alcaldes de varias ciudades importantes, han sido presionados por los funcionarios consulares chinos para que se retracten de las declaraciones de apoyo al grupo espiritual Falun Gong;… el Gobierno de la República Popular China debería… dejar inmediatamente de interferir en el ejercicio de las libertades religiosas y políticas dentro de los Estados Unidos, como el derecho a practicar Falun Gong”.

Como se puede ver en la cronología de los informes presentados en este artículo, El PCCh ha utilizado este tipo de acciones por demasiado tiempo, burlándose de las leyes en los países donde ha actuado y mostrando su obsesión por el control, y su desprecio por las libertades individuales.

Por Michael Mustapich – BLes.com

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