Redacción BLesCon un plan de inversión de 62.000 millones de dólares, el régimen chino mueve ficha en Afganistán, tras el anuncio de la salida de las tropas estadounidenses el pasado viernes 2 de julio, para continuar extendiendo sus tentáculos mediante su programa “Belt and Road” (La Franja y la Ruta), en el país devastado por la guerra, según informó Daily Mail.

El nuevo plan de miles de millones, entre China y las autoridades de Kabul está considerando extender un Corredor Económico China-Pakistán, mediante la construcción de una gran carretera entre Afganistán y la ciudad de Peshawar, en el noroeste de Pakistán. Al parecer el mega proyecto de infraestructura estratégico pretende ver su finalización para 2049.

Acorde a lo que reportó el medio, el PCCh ha intentado extender su proyecto estratégico a Afganistán desde hace al menos cinco años, pero la presencia de EE. UU. configuraba un impedimento. 

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Zhao Lijian, confirmó el mes pasado que China estaba teniendo conversaciones con terceros, incluido Afganistán.

Así es que, ahora que las tropas estadounidenses han abandonado la base aérea de Bagram, China sería recibida con los brazos abiertos y, podría mediante el BRI, concretar la conexión entre Asia, África y Europa mediante redes terrestres y marítimas que abarcaría 60 países.

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En este sentido, el experto en asuntos del sur de Asia, Michael Kugelman, dijo que, “la salida de Washington de Afganistán ofrece a Beijing una oportunidad estratégica”.

Aunque según su opinión, el éxito del PCCh con las negociaciones en Afganistán dependerá en gran parte de que llegue a un entendimiento con los talibanes. 

Señaló además que los talibanes no son el único reto que hay que superar. Para Kugelman hay muchas fuentes de violencia, tanto anti- como pro-estado en Afganistán, por lo que China seguirá enfrentándose a un entorno inseguro en extremo, incluso si consigue que los talibanes acepten sus proyectos.

El líder del Partido Comunista chino, Xi Jinping, lanzó el ambicioso proyecto de desarrollo de infraestructura “La Franja y la Ruta” (BRI, por sus siglas en inglés), en 2013, con el objetivo de conectar mejor a China con el resto del mundo y lograr un dominio global.

Generalmente el PCCh consigue el control de las obras de infraestructura para beneficio de su propia economía, los puestos de trabajo pasan a trabajadores chinos y la subcontratación, a empresas vinculadas con el régimen. Además ofrece préstamos gigantescos a los países que le dan la ‘bienvenida’, con el objetivo de ganar terreno en el control de los mismos.

Asimismo, otra de las estrategias del régimen chino en este tipo de negociaciones, es financiar a las élites de los países democráticamente débiles, para obtener su silencio frente a las serias violaciones a los derechos humanos llevados a cabo por el PCCh, y así facilitar la aprobación de sus controvertidos préstamos.

Así es que unirse a ‘La Franja y la Ruta’ implica estrechar la mano con una dictadura que no solo saca provecho de quienes les abren sus puertas, sino que además está siendo señalado por la explotación de sus propios trabajadores

Un informe publicado por BLes el pasado mes, revela las terribles condiciones en las que se encuentran algunos de los trabajadores chinos en el extranjero, que están construyendo los mega proyectos de infraestructura del PCCh.  

Según los testimonios, la mayoría fueron reclutados de forma engañosa con promesas de ciertos salarios y visados de trabajo legales. Sin embargo, al llegar a los países de acogida, les confiscaron sus pasaportes y si querían irse tenían que pagar una abultada multa al empleador chino.

También alertaron sobre los tratos inhumanos a los que son sometidos, con malas condiciones de vida y de trabajo, con jornadas excesivas, de hasta 12 horas diarias, 7 días a la semana, sin permiso de vacaciones. 

Los datos que hablan de los abusos de derechos humanos en China son escalofriantes. Acorde al Índice Global de Esclavitud de 2018, se estima que en 2016 había más de 3.8 millones de personas viviendo en condiciones de ‘esclavitud moderna’ en China, una prevalencia de 2.8 víctimas por cada mil personas en el país. Y según se indicó, esta estimación no incluye cifras sobre tráfico de órganos.

Vanesa Catanzaro– BLes.com