Redacción BLes– El prestigioso politólogo James Carafano, en una nota de opinión en Fox News, descargó contra el régimen chino e informó con detalle las atrocidades que está cometiendo, argumentando que tienen implicancia a escala mundial. Sobre todo con los sucesos respecto a su manejo del virus PCCh, los espionajes al gobierno de los EE. UU. y sus políticas de atropello e intervención masiva.

El Partido Comunista Chino (PCCh), es el gran responsable de la transmisión del virus que provocó la pandemia más extensa de la historia a escala mundial. Generando caos, crisis económica y malestar social, todo basado en mentiras y engaños. 

Mintió desde el primer día, cuando sabía lo que estaba sucediendo en Wuhan y sin embargo, a pesar de las denuncias de países como Taiwán, bajo la complicidad de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ocultaron los hechos hasta que se evidenciaron en el mes de febrero cuando ya era tarde y el virus se había diseminado por todo el mundo.

Además, el PCCh ocultó las verdaderas cifras de infectados y muertos en china, reduciéilendolas a números insignificantes y censurando cualquier información y castigando a quién se atrevió a revelarlas. Por el contrario, en el resto del mundo esas cifras se inflaron con múltiples propósitos generando pánico e incertidumbre en la sociedad. 

“Luego, el gobierno comunista nos trató de ocultar lo contagiosa que era la enfermedad, incluso negando que pudiera ser transmitida por contacto de persona a persona”, aseguró Carafano.

El gobierno chino continúa mintiendo hasta el día de hoy, tratando de identificar el origen del virus en cualquier otro lugar que no sea la provincia de Wuhan en su propio país, el lugar real donde apareció la enfermedad por primera vez.

La conducta indignante del régimen chino durante la pandemia va más allá de la mera mentira y negligencia. También ha intimidado y amenazado a otras naciones, buscando constantemente sacar provecho de la delicada situación.

Según afirma Carafano, funcionarios chinos han amenazado con retener suministros médicos y equipo de protección personal del mercado estadounidense. Al mismo tiempo que recibieron críticas de todo el mundo por exportar equipos médicos defectuosos y deficientes, que lejos de cooperar empeoraron la situación en muchos lugares.

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La maldad del PCCh no se limita al manejo del virus. Durante este año la administración Trump logró demostrar repetidos casos en los que ciudadanos chinos, en representación a los servicios de inteligencia del PCCh, se han infiltrado en organismos gubernamentales, universidades, y empresas de tecnología con el propósito de robar información perteneciente a los Estados Unidos, buscando generar ventajas en el desarrollo chino.

Y la semana pasada, un conjunto de documentos filtrados reveló que muchos miembros del Partido Comunista Chino están en posiciones de poder e influencia en todo el mundo, sobre todo en Estados Unidos, su máximo competidor comercial.

En cuanto a la intervención militar en el extranjero, la semana pasada, los disidentes a favor de la democracia en Hong Kong recibieron duras penas de prisión en virtud de la lamentable ley de “seguridad nacional” impuesta recientemente por Beijing. 

El régimen también ha redoblado su represión del grupo minoritario uigur con abusos de derechos humanos que muchos consideran que elevan al nivel de genocidio. La represión incluye persecución por creencia religiosa, abortos forzados, encarcelamientos ilegales y trabajo forzado entre otras atrocidades.

Tema aparte merece la feroz represión que padece la antigua disciplina espiritual china Falun Gong. Debido a sus efectos sobre la salud y sus respuestas espirituales, Falun Dafa se hizo muy popular durante su difusión pública en China entre 1992 y 1999. A principios de 1999, se estimaba que había entre 70 y 100 millones de practicantes en todo el país asiático.

El 20 de julio de 1999, el líder del PCCh, Jiang Zemin, ordenó al régimen que erradicara Falun Dafa en tres meses. Desde ese día en adelante, comenzó una brutal persecución a los practicantes de Falun Dafa, que continúa hasta el día de hoy incluso fuera de China. 

La persecución a Falun Gong es una campaña atea ordenada por el Partido Comunista Chino y dirigida por la Oficina 610, un grupo de trabajo extrajudicial especial creado específicamente para exterminar a los practicantes de Falun Dafa.

La campaña se centra en la implementación de un sistema de propaganda atea y campañas de difamación contra Falun Dafa, un programa de conversión ideológica y reeducación forzada, y una variedad de medidas coercitivas ilegales, que incluyen detención arbitraria, trabajo forzado, tortura física, sustracción forzada de órganos seguido de muerte.

Andrés Vacca – BLes.com

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