Redacción BLes– El Papa Francisco volvió a evitar una excelente oportunidad para nombrar las persecuciones religiosas y a la creencia en Dios por parte del régimen autoritario chino. Durante la bendición de Navidad, el Papa llamó la atención por el sufrimiento y la injusticia en todo el mundo y omitió cualquier referencia a los que sufren bajo el Partido Comunista Chino (PCCh). 

En una de las misas más importantes del año, el Papa durante su bendición ‘Urbi et Orbi’, recordó al pueblo de Siria, Irak y Yemen, también a los yazidíes, israelíes y palestinos, nombró las injusticias en el pueblo libanés, a Ucrania, Burkina Faso, Mali y Níger, habló sobre Etiopía, Mozambique, Sudán del Sur, Nigeria y Camerún, también sobre Chile, Venezuela, Filipinas y Vietnam. 

Sin embargo, a pesar de la gran cantidad de denuncias sobre persecuciones religiosas bajo el régimen comunista chino, nuevamente el Papa se llamó al silencio. 

Durante su homilía, al volver a nombrar los países asiáticos, Francisco dijo: “No puedo olvidar al pueblo rohingya: que Jesús, que nació pobre entre los pobres, les dé esperanza en medio de sus sufrimientos”.

Cabe destacar, que el papa optó por no hacer mención de la atroz persecución del pueblo uigur, que según los documentos hay cerca de un millón de uigures detenidos en campos de concentración en el territorio autónomo de Xinjiang en el noroeste de China, donde además los informes aseguran que en esos lugares se practican también pruebas genéticas, tortura y abortos forzados.

Tampoco hizo referencia alguna a la terrible persecución padecida por los practicantes de la disciplina espiritual Falun Gong o Falun Dafa.

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El 20 de julio de 1999, el líder del PCCh, Jiang Zemin, ordenó al régimen que erradicara Falun Dafa en tres meses. Desde ese día en adelante, comenzó una brutal persecución a los practicantes de Falun Dafa, que continúa hasta el día de hoy incluso fuera de China. 

La persecución a Falun Gong es una campaña atea ordenada por el Partido Comunista Chino y dirigida por la Oficina 610, un grupo de trabajo extrajudicial especial creado específicamente para exterminar a los practicantes de Falun Dafa.

La campaña se centra en la implementación de un sistema de propaganda atea y campañas de difamación contra Falun Dafa, un programa de conversión ideológica y reeducación forzada, y una variedad de medidas coercitivas ilegales, que incluyen detención arbitraria, trabajo forzado, tortura física, extracción forzada de órganos y muerte.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, escribió un artículo para la revista religiosa First Things el 18 de septiembre instando a las autoridades del Vaticano a usar su influencia para exponer la persecución religiosa por parte del Partido Comunista Chino (PCCh), informó Breitbart.

En 2018, el Vaticano y el régimen comunista chino firmaron un acuerdo que sigue siendo un secreto hasta el día de hoy, pero lo que se sabe es que el Vaticano puede elegir algunos de los obispos para las diócesis en China y desde que firmó el acuerdo, el Vaticano apenas ha logrado mantener una comunicación regular con Beijing. Sin embargo, el PCCh tiene la última palabra, y de los 100 obispos elegidos hasta finales de 2019, 69 fueron seleccionados por Beijing y solo 31 por el Vaticano, informó American Magazine.

“Dos años después, está claro que el acuerdo entre China y el Vaticano no ha protegido a los católicos de las depredaciones del Partido, por no hablar del horrible trato que el Partido ha dado a los cristianos, los budistas tibetanos, los devotos de Falun Gong y otros creyentes religiosos”, señaló Pompeo en su artículo.

Es evidente que el Papa está evitando alzar su voz contra el PCCh y su ideología socialista. 

Pompeo concluyó su carta animando al Vaticano a seguir lo que profesa: “Oro para que, al tratar con el Partido Comunista Chino, la Santa Sede y todos los que creen en la luz divina que ilumina toda vida humana, escuchen las palabras de Jesús en el Evangelio de Juan , ‘La verdad te hará libre’ ”.

Andrés Vacca – BLes.com