Redacción BLes – La visita del canciller alemán Olaf Scholz a China generó una oleada de comentarios sobre la tensión entre Europa y China. Además, el líder chino aprovechó la ocasión para afirmar su política exterior hacia Europa luego de confirmar un tercer mandato como secretario del partido comunista.

La estadía del canciller alemán será breve, permanecerá menos de 24 horas en el país, y es el primer líder europeo que visita China luego del 2019.

Uno de los temas más importantes que trataron los líderes políticos fue la guerra ruso-ucraniana. Beijing respalda a Moscú, a pesar de pretender cierta neutralidad ante la ONU y abstenerse de votar en contra de Rusia, Xi Jinping ha comunicado su deseo de que Putin no agrave el conflicto y de que pueda resolverse a través de la diplomacia.

Además, el canciller alemán le pidió al líder chino que ejerciera su influencia sobre Putin para que la guerra ruso-ucraniana llegue a su fin.

“Le dije al presidente (chino) que es relevante que China ejerza su influencia sobre Rusia”, dijo a la prensa el canciller alemán. “Rusia debe detener de inmediato los ataques que sufre diariamente la población civil y retirarse de Ucrania”, agregó.

Según los medios estatales chinos, Xi respondió que China “respalda a Alemania y a la UE para que desempeñen un papel importante en la promoción de las conversaciones de paz y en el fomento de la construcción de un marco de seguridad europeo equilibrado, efectivo y sostenible”.

El canciller Scholz visita China acompañado de una comitiva de empresarios alemanes de las empresas Volkswagen AG, BASF y otras.

En una entrevista con un medio alemán, el canciller dijo que estaba dispuesto a enfrentar los temas controvertidos de China, como “el respeto por las libertades civiles y políticas, y los derechos de las minorías étnicas”, también mencionó a Taiwán. Scholz afirmó que Alemania, así como otros países, siguen la política de “una sola China” y que no reconoce la independencia de la nación insular. Señaló que cambiar el “status quo” solo se podría lograr a través de “medios pacíficos y de mutuo acuerdo”.

Otro punto importante en las relaciones bilaterales es la inversión que está haciendo China en una terminal portuaria en Hamburgo. Recientemente, el gobierno alemán autorizó a la empresa COSCO (China Ocean Shipping Company) a invertir en uno de los puertos más grandes de Europa.

La participación de la tercera compañía naviera y estatal china más grande del mundo en el puerto alemán despertó polémica no solo en Alemania, sino también en Estados Unidos.

Desde Washington, se presionó a Berlín para que limite la venta de sus acciones a COSCO. Un funcionario estadounidense, que pidió no ser identificado, aseguró que la embajada de EE. UU. comunicó muy claramente el hecho de que se recomienda enfáticamente que no haya ninguna participación china en las inversiones portuarias.

Esto desató una agresiva respuesta del Ministerio de Relaciones Exteriores de China. EE. UU. “no tiene derecho” a interferir entre China y Alemania, dijo el portavoz del ministerio.

En una típica contraofensiva del régimen comunista, el portavoz del ministerio dijo «La cooperación práctica entre China y Alemania es un asunto de los dos países soberanos, y Estados Unidos no debe atacar sin razón y no tiene derecho a interferir e interferir», un día antes de que el canciller alemán Olaf Schulz llegara a Beijing.

El viaje del canciller alemán despertó diversas reacciones, sobre todo de la comunidad europea. El Comisario europeo de Mercado Interior y Servicios desde 2019, Thierry Breton, advirtió que “la era de la ingenuidad [con China] ha terminado. El mercado europeo está abierto, con condiciones”. Agregó que las empresas europeas que quieren invertir en China tienen que hacerlo bajo su propio riesgo y ser conscientes de que están haciendo negocios en un país que se está volviendo cada vez más autoritario.

Los comentarios de Breton señalaron la anormal situación para hacer negocios en China que enfrentan las empresas europeas.

Empresarios de Volkswagen y BASF forman parte de la comitiva del canciller alemán junto a otros ejecutivos de negocios sénior de 12 empresas alemanas de los sectores automotriz, manufacturero, químico, farmacéutico y alimentario.

La compañía BASF pretende trasladar gran parte de sus fábricas de Europa a China. Thierry Breton comentó que “hay incertidumbres para las empresas que hacen esta apuesta”. “Hay una ventaja muy importante en tener su sede en Europa, con el estado de derecho, la protección de la empresa y la visibilidad”, dijo.

Volkswagen estuvo envuelta en cierta controversia recientemente por una fábrica que tiene en la región de Xinjiang, donde vive la etnia uigur, perseguida por el régimen del partido comunista chino. Según la automotriz alemana, la fábrica fue instalada hace más de 10 años con fines económicos y no está relacionada con el conflicto uigur.

Organismos de derechos humanos y organizaciones uigures solicitaron a Volkswagen que retirara la fábrica de la región en apoyo a los uigures. La empresa alemana se negó.

Los lazos comerciales entre China y Alemania son estrechos, casi la mitad de la inversión europea en China es de empresas alemanas. Gracias a esto, junto con la diplomacia de Angela Merkel, Alemania dirigió la política exterior de Europa hacia China.

Sin embargo, en la era pospandemia, el panorama cambió. Como muestra de ello, el canciller alemán dijo que quiere la igualdad para las empresas alemanas y chinas, “creemos firmemente que debería haber igualdad de condiciones, que las empresas alemanas no deberían experimentar mayores dificultades en China que las que tienen las empresas chinas en Europa”. “Creo que esto conducirá a avances en muchos casos concretos en un futuro próximo”, y agregó que no solo se refería a las empresas alemanas, sino a todas las empresas europeas.

La Unión Europea está considerando las relaciones bilaterales con China desde otra perspectiva. Ahora, varios de los países miembros de la UE están preocupados por la creciente influencia de la China comunista sobre Europa. Las inversiones en infraestructura como puertos y carreteras están haciendo sonar las alarmas de advertencia y despertando a Europa de su complacencia hacia un régimen autoritario.

La presidenta de la UE, Ursula Von der Leyen, dijo que “hemos cometido errores estratégicos en el pasado al vender infraestructura a China”. Además, después de una cumbre reciente en Bruselas, destacó que los estados miembros “deben estar muy atentos de quiénes dependemos”, especialmente en infraestructuras críticas, materias primas y energía.

La China comunista sabe muy bien la presión que ejerce Europa sobre Alemania, por esta razón Xi Jinping le dijo a Scholz en el día de hoy que Alemania no debería dejarse influir por las “confrontaciones de bloques” y los “intentos de ver todo a través del prisma de la ideología”.

“China siempre considera a Europa como un socio estratégico integral, apoya la autonomía estratégica de la Unión Europea, espera ver una Europa estable y próspera e insiste en que las relaciones entre China y Europa no están dirigidas, subyugadas o controladas por ningún tercero”, dijo Xi.

Alemania sigue de cerca a China, ¿el resto de Europa seguirá sus pasos?

Gabriela Serrentino – BLes.com

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