Redacción BLes– La investigación dirigida por miembros del Partido Republicano (GOP) sobre el laboratorio de Wuhan sospecha que los expertos de Wuhan podrían haber modificado genéticamente el virus que causó la pandemia de COVID-19, lo que respalda la teoría de la filtración del laboratorio.

Los republicanos del Comité de Asuntos Exteriores alegaron que detectaron un comportamiento altamente sospechoso con el gobierno chino y el Instituto de Virología de Wuhan (WIV) antes de que se anunciara oficialmente la existencia de las primeras víctimas del SARS-CoV-2 (el virus que causó la pandemia COVID-19) en diciembre de 2019, según informó Fox News.

El 12 de septiembre de 2019, dos meses antes de que el público se enterara de la existencia del virus, se descubrió que la Universidad de Wuhan había preguntado por las inspecciones del laboratorio.

Poco después, la base de datos de secuencias virales del WIV en línea fue erradicada, dijo el medio.

Y durante la noche del mismo día, la instalación empleó servicios de seguridad “para incluir porteros, guardias, videovigilancia, patrullas de seguridad y personas para manejar el ‘registro y la recepción del personal extranjero'”, continuó el informe del GOP.

A finales de 2019, un experto en biología y defensas contra armas químicas, el general de división Chen Wei, fue asignado para dirigir el laboratorio de nivel 4 de bioseguridad del Instituto Wuhan. Un movimiento que, según los republicanos, sugería que el gobierno comunista chino estaba preocupado porque algo no funcionaba bien en el laboratorio de Wuhan.

“Si tomó el control en 2019, significaría que el PCCh sabía del virus antes, y que el brote comenzó antes”, dijo el informe.

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Al revisar las imágenes de satélite entre septiembre y octubre de 2019, el equipo de investigación notó que las visitas al hospital y las búsquedas en Internet sobre los síntomas del COVID-19 eran dramáticamente frecuentes.

Otros datos cartográficos indican que lo más probable es que los investigadores del centro se desplazaran al trabajo a través del autobús lanzadera de Wuhan y el metro de la ciudad. Si estaban infectados con el virus, su historial de transporte probablemente indica que fueron los que lo propagaron a toda la zona.

Los Juegos Mundiales Militares de octubre de 2019 celebrados en Wuhan también fueron peculiares, ya que los medios de comunicación internacionales de la época se quejaron de que el evento estaba vacío de espectadores, y la ciudad era comparable a una “ciudad fantasma”.

Los atletas internacionales que participaron en los juegos deportivos también informaron de los síntomas de la enfermedad COVID-19, y cuatro naciones que más tarde, en noviembre y diciembre de 2019, confirmaron la presencia del nuevo virus.

El estudio encontró además pistas que probaban que el SARS-CoV-2 era realmente un producto de ingeniería, citando a un experto en coronavirus, el Dr. Ralph Baric, de la Universidad de Carolina del Norte, que colaboró con el Instituto de Virología de Wuhan.

En una entrevista con una publicación italiana, el Dr. Baric afirmó que los científicos podían manipular genéticamente un virus para convertirlo en uno nuevo “sin dejar ningún rastro”. Afirmaciones similares de dicha tecnología también habían sido realizadas en 2017 por un estudiante de doctorado que trabajaba en el WIV, según el informe del GOP.

El informe del Congreso transmitió que el Partido Comunista Chino había intentado tapar las noticias sobre el virus.

Recordaron la entrevista realizada por Health Times en febrero de 2020 a Yu Chuanhua, vicepresidente de la Sociedad de Información y Estadísticas de Salud de Hubei, quien reveló un número de pacientes de COVID-19 del que tuvo conocimiento antes de diciembre de 2019.

Pero antes de que se publicara la entrevista, Chuanhua trató de “retractarse de la información relativa a los dos pacientes enfermos en noviembre”, un movimiento que el equipo de investigación alegó que era “para cumplir con la orden de mordaza de los CDC de China que se emitió dos días antes.”

El informe del GOP salió a la luz semanas antes de que se cumpliera el plazo fijado en septiembre por el presidente Joe Biden, que exigía a la comunidad de inteligencia que determinara el origen de la pandemia de COVID-19, que ha matado a más de 4,2 millones de personas en todo el mundo, ha infectado a unos 200 millones y ha desbaratado la estabilidad mundial.

Laura Enrione– BLes.com