La coalición izquierda/derecha consigue aprobar el primer presupuesto en tres años y evita llamar a elecciones mientras el histórico ex primer ministro de derecha sube en las encuestas.

El ex primer ministro israelí y ahora diputado Benjamin Netanyahu, tuvo que observar desde el margen el jueves cómo el gobierno de coalición que lo derrocó después de 12 años en el poder dejó de lado sus diferencias y logró aprobar un presupuesto nacional, lo que asestó un gran golpe a sus esperanzas de un rápido regreso a la cima del poder.

Después de múltiples fracasos del nuevo gobierno del derechista Naftali Bennett, en coalición con el izquierdista Yair Lapid, Netanyahu apostaba a que el presupuesto para el 2022 no se aprobara, lo cual por ley dispararía una nueva elección, en la que lidera todas las encuestas y muchas lo ponen a tiro de volver al frente del Ejecutivo.

Pero nada de esto ocurrió, Israel evitó una nueva crisis política y además logró aprobar el primer presupuesto en más de tres años, periodo prolongado de estancamiento político que provocó cuatro elecciones consecutivas que terminaron sacando del poder al Likud.

Parece ser que lo único que une a la oposición, que va desde socialistas árabes hasta liberales sionistas de derecha, pasando por ecologistas, socialdemócratas y nacionalistas, es el odio a Netanyahu.

En los últimos meses, se habían olvidado de que cualquier traspié lo volvería a sentar en la casa de gobierno, y la coalición estuvo a punto de romperse, pero la votación del presupuesto les recordó su propósito. No aprobar el presupuesto antes del 14 de noviembre habría resultado en la disolución del gobierno y elecciones anticipadas, dando a Netanyahu, que está subiendo en las encuestas, una oportunidad de redención.

La mejor esperanza de Netanyahu es que la coalición, formada por ocho partidos ideológicamente diversos, implosione sobre sus propias contradicciones. De lo contrario, su próxima oportunidad llegará cuando el gobierno rota su liderazgo en 2023, llevando al centrista liberal Yair Lapid al poder y quizás dando a sus socios de la coalición nacionalista una razón para huir.

Al dirigirse al parlamento el miércoles, antes de la votación del presupuesto, Netanyahu habló como Líder de la Oposición, por primera vez en décadas. “Continuaremos luchando contra este terrible gobierno. No dejaremos piedra sin remover, buscaremos la forma de derribarla, de devolver a Israel al camino correcto”, prometió.

Netanyahu, una figura importante en la política israelí durante el último cuarto de siglo, sufrió una caída dramática a principios de este año cuando instauró brutales cuarentenas (de las que luego dijo arrepentirse) y fue inundado de denuncias de corrupción.

Por muchos años, Netanyahu ganaba elecciones por la incompetencia de sus opositores, que habían demostrado en el pasado ser débiles en política exterior, gestionar mal la economía y poner en riesgo al Estado judío.

Muchos de estos prejuicios contra ellos ahora se están cumpliendo ahora que llegaron al gobierno, y muchos israelíes que no votaron a Netanyahu en marzo de este año se están arrepintiendo.

Fuente: La Derecha Diario

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