Redacción BLesUna exitosa operación conjunta entre las fuerzas de seguridad de Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda y países europeos resultó en cientos de arrestos, toneladas de drogas y millones de dólares secuestrados luego de que el mundo criminal organizado comprara teléfonos celulares en el mercado negro que venían con una aplicación de chat encriptado que reenviaba todos los mensajes al FBI.

La operación Escudo de Troya que se realizó en conjunto entre el FBI, la policía federal australiana y la policía de Nueva Zelanda, Alemania, Suecia y Holanda, dieron como resultado el arresto de al menos 800 criminales, se secuestraron más de 32 toneladas drogas, y 148 millones de dólares y se frustraron unos 100 intentos de asesinatos.

Cómo nació la idea

El año pasado, las fuerzas de seguridad europeas lograron desbaratar dos aplicaciones importantes – EncroChat y Sky ECC – que el crimen organizado utilizaba para traficar drogas y planificar robos, etc.

En 2018 agentes del FBI y de la Policía Federal Australiana tuvieron la brillante idea de diseñar una aplicación, instalarla en teléfonos móviles que solo sirven para comunicarse con mensajes de texto, fotos y audios, y vender los dispositivos en el mercado clandestino.

Tras el desmantelamiento de las dos plataformas por parte de la policía europea, con la necesidad urgente de una nueva forma de comunicarse entre ellos, los dispositivos con la aplicación del FBI, conocida como ANOM, empezaron a venderse en los bajos fondos. 

A partir de ahí, los propios delincuentes fueron recomendando la aplicación en el mundo del crimen organizado, lo que llevó a una difusión orgánica de los dispositivos especiales de las fuerzas del orden entre los delincuentes.

¿Los resultados? Se vendieron de boca en boca alrededor de 12 mil dispositivos, se analizaron unos 27 millones de mensajes de criminales, incluyendo fotos de donde iba escondida la droga, y de planes para robar y matar ciertos objetivos.

“Se trata de una operación sin precedentes por su enorme escala, su estrategia innovadora y sus logros tecnológicos y de investigación”, declaró el fiscal federal en funciones Randy Grossman, del Distrito Sur de California.

“Los dispositivos encriptados reforzados suelen proporcionar un escudo impenetrable contra la vigilancia y la detección de las fuerzas del orden. La ironía suprema en este caso es que los mismos dispositivos que estos delincuentes utilizaban para ocultarse de las fuerzas del orden eran en realidad faros para éstas”, añadió.

“Para que se hagan una idea de la magnitud de nuestra penetración, pudimos ver fotografías de cientos de toneladas de cocaína que estaban ocultas en cargamentos de fruta. Pudimos ver cientos de kilos de cocaína que estaban ocultos en productos enlatados”, dijo Calvin Shivers, director adjunto de la División de Investigación Criminal del FBI.

Los delincuentes hablaban abiertamente sobre el tráfico de drogas y enviaban fotos de drogas escondidas en productos cotidianos como cajones de piñas, de plátanos y latas de atún.

En los dos últimos días, los investigadores de Europa, Australia y Estados Unidos realizaron más de 500 detenciones y registraron más de 700 lugares en el marco de la operación.

Entre otras cosas también se secuestraron 55 autos de lujo comprados con el dinero del tráfico de drogas y unas 250 armas de fuego.

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La aplicación ANOM logró revelar criminales dispersos en 100 países y los principales arrestos se realizaron en Alemania, Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos.

Según los medios de comunicación australianos, una de las figuras del mundo clandestino que jugó un rol clave en el fomento del uso de la aplicación fue el narcotraficante fugitivo Hakan Ayik.

El Comisario de la Policía Federal Australiana (AFP), Reece Kershaw, dijo que algunos de los detenidos en Australia eran “miembros de bandas de motoqueros ilegales, de la mafia australiana, de sindicatos del crimen asiático y de grupos de delincuencia grave y organizada” que traficaban con drogas en Australia “a escala industrial”.

Greg Barton, experto en lucha antiterrorista de la Universidad Deakin de Melbourne, dijo que la operación Escudo de Troya era un brillante ejemplo de uso de la ingeniería social para luchar contra el crimen organizado.

“Las autoridades policiales australianas y sus homólogas de todo el mundo habrán obtenido más información sobre el funcionamiento de los delincuentes organizados y habrán desbaratado sus operaciones durante un tiempo”, festejó Barton. 

“Se trata de importantes victorias temporales en las interminables batallas del gato y el ratón con los delincuentes”.

Alvaro Colombres Garmendia – BLes.com