Redacción BLes – Estados Unidos está avanzando con la guerra tecnológica contra China, y Taiwán no es inmune a este proceso. Recientemente, el gobierno de EE. UU. lanzó nuevas medidas para limitar la incidencia china en la industria de los semiconductores, restringiendo severamente las importaciones de chips elaborados con maquinaria estadounidense.

La Administración Biden pretende recuperar la superioridad estadounidense de los años 90, sin embargo, debe avanzar con cuidado, ya que la gigantesca compañía taiwanesa de chips TSMC es uno de los grandes proveedores del país y también del mundo. Estas nuevas medidas podrían perjudicar a mediano plazo la sostenibilidad del mercado mundial de semiconductores, así como también la cadena de suministro. Además, no será tarea fácil reemplazar los chips chinos, mucho menos los avanzados nano chips taiwaneses. La hegemonía mundial de TSMC está fuera de discusión, ¿cómo llegó a convertirse en el gran proveedor de chips de alta tecnología?

Según un informe del Financial Times, la industria global de los semiconductores está liderada por Taiwán, gracias a TSMC, una compañía de fabricación de chips que creció en estos últimos años gracias al apoyo del gobierno taiwanés.

TSMC fue fundada hace 35 años por Morris Chang, conocido como “el padrino de la industria de chips”, el empresario tiene 91 años de edad y es muy activo en la representación de la empresa. Fue uno de los empresarios que asistieron al encuentro con la presidente de la Cámara de Representantes de EE. UU., Nancy Pelosi, durante su visita a la nación insular.

El informe del FT señala que el gobierno taiwanés cree que la industria de semiconductores del país es tan crucial para EE. UU., que este los defendería frente a un ataque del régimen comunista chino.

Según datos económicos publicados por el medio británico, que cita fuentes como Credit Suisse, en la década de 1990 Estados Unidos fabricaba el 37 % de los chips en todo el mundo y Taiwán aún no fabricaba chips. Treinta años más tarde, todo cambió. En 2020, Taiwán fabrica el 22 % de los semiconductores en el mundo, además de poseer la tecnología con la que manufactura el 92 % de los semiconductores más avanzados. China también tiene una importante participación del 19 % mundial, y supera a EE. UU., el cual representa un 12 % de la fabricación total.

Por lo tanto, si la industria taiwanesa perdiera, de un día para otro, la capacidad de elaborar los chips más avanzados, varias industrias se verían gravemente afectadas, como la electrónica, automotriz, telefonía móvil y otras.

Varias grandes compañías, como Apple, AMD y otras, dependen exclusivamente de Taiwán para la fabricación de los chips más avanzados. TSMC es la principal proveedora para estas empresas.

Según señala el historiador económico Chris Miller, “Ha habido una falta de voluntad para siquiera pensar en alejarse de TSMC para gran parte de la industria [porque] era inconcebible para el modelo comercial que funcionaba tan bien”.

Además, cada tropiezo o caída de los competidores de TSMC fue bien aprovechada por esta para avanzar más rápidamente. Sucedió con Intel, cuando solo se centró en la producción de chips para computadores de escritorio y se perdió la nueva ola de los semiconductores para el auge de los teléfonos móviles.

“Eso, combinado con la tensión geopolítica, condujo a una crisis de confianza en los EE. UU.: si algo saliera mal en el Estrecho de Taiwán, no se podría afirmar de manera creíble que se puede confiar únicamente en la tecnología de los EE. UU. para desarrollar la capacidad que se necesita, si, de hecho, según algunas métricas clave, TSMC ya había superado a Intel en términos de tecnología”, dice Miller.

Aunque Taiwán considera que la industria de los semiconductores es un “escudo de silicio” frente a las amenazas de China, este supuesto escudo podría debilitarse debido a los esfuerzos de Estados Unidos para impedir la injerencia china en la industria e impulsar su propia independencia de los fabricantes chinos.

Este “escudo de silicio” es muy importante para el gobierno del país, sin embargo, no es algo de lo que se pueda hablar demasiado en público, aunque el ministro de Economía de Taiwán hizo comentarios al respecto. “Todos necesitan más avanzados [. . . ] semiconductores”, dijo el ministro Wang Mei-hua, durante una visita a Estados Unidos en octubre pasado. Esto “hará que Taiwán [tenga] una paz más segura”, agregó.

Recientemente, altos funcionarios taiwaneses tuvieron que negar públicamente que Estados Unidos habría diseñado un plan para salvaguardar a los ingenieros de TSMC en caso de ataques bélicos del Partido Comunista Chino.

Según Bloomberg, algunos funcionarios norteamericanos defendieron que EE. UU. debería dejar en claro a Beijing que destruiría las instalaciones de TSMC para negarle el control de la fabricación de las tecnologías clave.

Chen Ming-tong, secretario general del Consejo de Seguridad Nacional de la isla, dijo que según las agencias de inteligencia, Estados Unidos no tenía tal plan.

“TSMC es un ecosistema completo que es poco probable que se mueva. Incluso si [Beijing] ocupara TSMC, sería imposible que produjera los [chips]”, dijo Chen en una sesión legislativa.

¿Taiwán podrá replicar su producción en EE.UU.?

Los nuevos acuerdos entre gobiernos locales estadounidenses con TSMC están orientados a fomentar la producción taiwanesa “en casa”. Sin embargo, todavía está por verse si este traslado de fábricas de TSMC desde Taiwán es suficiente para EE.UU.

Algunos expertos señalan que todavía falta mucho tiempo para que Taiwán logre desplazar en el extranjero sus fábricas de chips más avanzados y esto sería fundamental para que Estados Unidos alcance cierta seguridad en la provisión de chips si sucediera algo en el Estrecho de Taiwán.

Desde la Administración Trump, EE.UU. ha estado invitando a las fábricas taiwanesas para que trasladen su producción a la vez que intenta frenar a China en su avance tecnológico. 

Además, desde la visita de Pelosi a Taiwán, varias empresas han estado revisando o estaban a punto de revisar sus planes de contingencia de crisis o continuidad de operaciones en Taiwán.

Los ejercicios militares del Ejército Popular de Liberación del PCCh y los bloqueos a Taiwán mostraron lo que podría suceder en el futuro si China decidiera avanzar sobre la nación insular. Sin embargo, el ministro de Defensa taiwanés afirmó: “contamos con nuestra propia defensa y esperamos que no se presente ninguna situación no deseada y eso explica por qué siempre nos mantenemos comedidos para evitar que estalle la guerra”.

Por Gabriela Serrentino – BLes.com

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