Más de 2000 armas llegaron en junio a la base militar más grande del país, según documentos obtenidos por Semana. El registro del cargamento incluye misiles, radares, cohetes y bombas

En junio pasado dos buques de guerra iraníes fueron noticia por sus intenciones de llegar a costas venezolanas. Supuestamente la presión de varios países de la región provocó que finalmente se desviara a Siria. Pero la declaración ya estaba hecha. Por primera vez la fuerza naval de Irán hacía un viaje de esa magnitud, atravesando el Atlántico Sur. Lo que no se sabía, es que paralelamente la dictadura de Nicolás Maduro estaba importando armamento de guerra desde ese destino por vía aérea.

El aterrizaje del Boeing 747-200F de carga, de la aerolínea iraní Fars Air Qeshm en la Base Aérea El Libertador (BAEL) ocurrió el pasado 21 de junio según documentos obtenidos por Semana. En total, habrían sido 2015 armas de defensa antiaéreas, entre etas, misiles, bombas, cohetes y radares. Uno de los documentos marcado como «urgente» fue remitido posteriormente, el 16 de julio, por el ministro de Defensa del chavismo, Vladimir Padrino López.

Otro documento posterior, del 9 de septiembre y firmado por el comandante general de la Aviación venezolana, general Pedro Alberto Juliac Lartiguez, da cuenta de un nuevo inventario de las armas donde supuestamente participó personal iraní.

Oficialmente los regímenes venezolano e iraní han anunciado intercambios comerciales que parecen beneficiar más a Teherán que a Caracas. Maduro ha recibido medicinas, combustible y hasta alimentos. A cambio, entrega lingotes de oro. Sin embargo, el intercambio trasciende a lo estratégico. Según expertos, Venezuela se convirtió en una puerta para la entrada de las ambiciones de Oriente. No solo por temas comerciales, sino por la presencia militar de estas potencias en América Latina. Mucho más cerca de Estados Unidos, su principal enemigo.

Sobre la aeronave que aterrizó en julio en la base militar más grande de Venezuela pesa una sanción del Departamento del Tesoro de EE.UU. Mientras tanto, Colombia y el resto de la región están en alerta.

Los vínculos desde Chávez hasta Maduro

La dictadura venezolana está cada vez más interesada en armarse bélicamente. Cuando Hugo Chávez vivía se encargó de mostrar en desfiles el arsenal del ejército venezolana. Al verse en una evidente desventaja frente a EE.UU. comenzó a tejer alianzas, en muchos casos turbias.

El difunto presidente estrechó su mano con el expresidente iraní Mahmud Ahmadineyad, con Vladimir Putin y con Xi Jinping. Anunciaban acuerdos en explotación petrolera, minera y pare de contar. Paralelamente se establecían compromisos para dotar a Venezuela. Por ejemplo, en 2010 se vanaglorió por la compra de aviones de combate K-8W al Dragón rojo.

Maduro mantiene esos lazos con Oriente. Más endeudado y con menos popularidad, pero los mantiene. Una fuente consultada por el medio colombiano aseveró que a Venezuela llegaron dos grupos élite de la Fuerza Revolucionaria de Irán, entrenados en armamentos, inteligencia y guerra. Supuestamente recomendaron a Maduro modernizar sistemas cibernéticos y de comunicaciones.

Los documentos confidenciales demuestran que Venezuela envió a Irán personal para recibir cursos de defensa y estrategia y uso misiles navales. No hay que dejar de mencionar la mención a Álex Saab, quien habría sido «ficha clave» en los acercamientos y negociaciones de gasolina y armas. Son entendibles entonces los inconmensurables esfuerzos que hizo el chavismo para evitar su extradición a EE.UU.

Los ojos puestos en Colombia

Colombia es el país con las preocupaciones más inmediatas. Comparte 2000 kilómetros de frontera con Venezuela, aprovechados por grupos narcoterroristas las FARC y el ELN. Los pactos de estos grupos con la dictadura de Maduro han sido denunciados los últimos meses, una de las personas que sacó a la luz los nexos ahora está presa.

El dictador venezolano autorizó el envío de drones a los estados Táchira, Zulia, Mérida y Trujillo para supuestas operaciones de inteligencia, según otro de los documentos. La orden ocurrió justo cuando el presidente Iván Duque visitó el municipio Villa del Rosario, fronterizo con Venezuela. También se habrían movilizado ocho aviones, entre estos cuatro aviones Sukhoi Mk2 y dos aeronaves Hongdu Karakorum K8.

Es más que válido prestar atención a todo el movimiento bélico que está haciendo la dictadura venezolana. Propio de un armamento para iniciar o protegerse de una guerra. Más allá de eso, el régimen cuenta con el espaldarazo de estas potencias totalitaristas, las cuales han sabido sacar provecho de un aliado fiel que depende de ellas para mantenerse en el poder.

Oriana Rivas – Panampost.com

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