El senador republicano Chuck Grassley presentó un informe que identifica a un agente del FBI como el responsable de cajonear la investigación de Hunter Biden y suprimir la información antes de las elecciones del 2020.

Un agente de alto rango del FBI renunció a su cargo la semana pasada luego de que políticos republicanos que integran el Comité Judicial del Congreso presentaran pruebas donde se lo acusa de haber sido el encargado de ocultar información sobre los crímenes del hijo mayor de Joe Biden, Hunter Biden.

Se trata del ex agente Timothy Thibault, un veterano de 25 años en la agencia que se desempeñaba en las oficinas de Washington, quien fue visto abandonando el edificio con sus pertenencias el último viernes.

La pasada semana, el senador Chuck Grassley y el diputado Jim Jordan presentaron informes que lo señalaban a Thibault como el hombre que estuvo detrás de encubrir los hechos de corrupción internacional, especialmente en Ucrania, en los que estaba involucrado Hunter Biden.

El informe desarrollado por el Senado contiene testimonios de informantes anónimos que trabajan para el FBI y que atestiguaron un esfuerzo generalizado dentro de la agencia previo a las elecciones presidenciales de 2020 para intentar enterrar cualquier información o inteligencia que llegara sobre los crímenes del hijo del actual mandatario, clasificándola como “desinformación rusa”.

Según los testigos que cita Grassley, el FBI tenía conocimiento de la computadora abandonada donde Hunter Biden almacenaba toda su actividad criminal y se inició una investigación en su contra en agosto de 2020, algo que no se hizo público hasta después de las elecciones.

Pero en octubre de ese mismo año, un mes antes de la elección presidencial, dicha pesquisa fue cerrada por orden de Thibault y por el actual jefe del FBI, Christopher Wray, un confeso anti-trumpista que llegó al cargo por pedido del senador Mitch McConnell tras la salida del obamista James Comey.

Thibualt también había sido designado como responsable del equipo del FBI que estaba encargado de investigar el fraude electoral, y como era de esperar, su división no encontró ninguna irregularidad.

 

En ese mismo mes, el diario New York Post fue el primer medio que comenzó a reportar sobre este tema, incluyendo los correos electrónicos que probaban los negocios ilícitos que ejecutaba Hunter con la anuencia de su padre. Por hacer periodismo, como parte de un esfuerzo coordinado para blindar mediáticamente al clan Biden, las redes sociales del tabloide neoyorquino fueron eliminadas y la historia censurada de los buscadores.

Recientemente, el creador y CEO de Meta, Mark Zuckerberg, reconoció en el popular podcast de Joe Rogan que Facebook censuró la noticia de la computadora de Hunter Biden luego de que el FBI les comunicara que la misma era “desinformación rusa” y que debían disminuir su divulgación.

Tan solo días después de este escándalo, el diario conservador National File publicó extractos del diario íntimo de Ashley, la otra hija de Joe Biden, donde narraba una vida similar a la de su hermano y acusaba a su padre de haberla abusado sexualmente. El FBI arrestó a las personas que divulgaron el contenido del diario, confirmando que el material es verídico.

Aunque Thibault fue forzosamente obligado a renunciar, preguntas sobre el rol que cumplía el FBI aún persisten. El ahora ex-agente no ocultaba su desprecio por Trump en las redes sociales y el informe de Grassley lo acusa de ser quien, por orden de sus superiores, se encargaba de identificar a los agentes que apoyaban a Trump o no se encontraban vacunados para ser expulsados.

Esto no representa ninguna novedad, ya que varios periodistas vienen reportando la purga ideológica que hace años tiene lugar en el FBI. La agencia policial había sido una de los últimos bastiones republicanos en el gobierno federal a lo largo de los años y a pesar que cambiaran los presidentes.

Sin embargo, desde la llegada de Obama y Biden a la Casa Blanca en 2008, los demócratas iniciaron una purga de agentes adeptos al Partido Republicano de la mano de Robert Muller, un republicano que fue cooptado por los demócratas. En 2013, con la llegada de James Comey al FBI, la purga pisó el acelerador y fuentes consultadas aseguran que se inició una verdadera caza de brujas de agentes republicanos.

Si bien esta purga fue frenada durante el mandato de Trump, el ex presidente no pudo expulsar a Comey de la dirigencia de la agencia por presión del Congreso, y cuando lo pudo reemplazar, los republicanos anti-Trump negociaron la designación de Christopher Wray, quien se comportó durante el gobierno trumpista, pero desde la llegada de Biden reanudó la persecución política de los republicanos.

Fuente: La Derecha Diario

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