La organización terrorista, activa en varios países de Medio Oriente y el Norte de África, ha confirmado el asesinato de su líder en una redada estadounidense en Siria ocurrida el 3 de febrero y ha nombrado un nuevo “califa de todos los musulmanes”.

Después de casi un mes de la operación especial estadounidense en la ciudad de Atmeh, al noroeste de Siria, cerca de la frontera con Turquía, que produjo la inmolación de Abu Ibrahim al-Qurayshi, líder del Estado Islámico (ISIS), la organización finalmente ha confirmado la muerte de su líder mediante un comunicado del nuevo portavoz del grupo, Abu Omar al-Muhajjer.

Él ha aceptado el liderazgo”, afirmó, mientras los militantes del ISIS han “jurado lealtad” a “Abu Hasan al-Hashimi al-Qurayshi como emir sobre los creyentes y el califa de los musulmanes”, dijo al-Muhajjer en una grabación de audio.

Junto con al-Qurayshi, el antiguo portavoz del ISIS también fue asesinado en la redada estadounidense. “Abu Ibrahim al-Qurayshi y el portavoz oficial del grupo Estado Islámico, Abu Hamza al-Qurayshi, fueron asesinados en los últimos días“, dijo el jueves el nuevo portavoz del grupo, identificado como Abu Omar al-Muhajjer.

Pero la parte más importante del anuncio es que Al-Muhajjer dijo que el ISIS había nombrado un sucesor a su ex emir, identificándolo como Abu al-Hassan al-Qurayshi, asegurando que el difunto líder lo había elegido como próximo califa. No obstante, poco se sabe del nuevo líder, e incluso no está claro su país de origen. Se desconoce si es iraquí, como los dos antiguos líderes.

Lo que sí se ha confirmado que no existen vínculos entre Abu al-Hassan y Abu Ibrahim, a pesar de compartir el apellido. Al-Qurayshi no es su nombre real, sino que proviene de Quraysh, tribu a la que pertenecía el profeta Mohammad, lo cual les otorga mayor influencia religiosa entre los militantes de la organización.

Es más, según dos funcionarios de seguridad iraquíes y una fuente de seguridad de Estados Unidos, se ha constatado que el nuevo líder es hermano de Abu Bakr al-Baghdadi, líder que proclamó el Califato en junio del 2014 en los territorios sirios e iraquíes que la organización controlaba en ese entonces, autoproclamándose “califa de todos los musulmanes”, y luego fue asesinado por Trump en 2019.

De ser cierto este dato, quiere decir que su verdadero nombre sería Juma Awad al-Badri, y habría nacido en Irak como al-Baghdadi, según informó a Reuters dos funcionarios de seguridad iraquíes.

Badri es un radical que se unió a grupos salafistas en 2003 y se sabe que siempre acompañaba a Baghdadi como compañero personal y asesor legal islámico”, dijo uno de los funcionarios de seguridad iraquíes. Además, aseguró que proviene de un círculo de iraquíes extremistas y curtidos en el campo de batalla que surgieron después de la invasión de Estados Unidos a Irak en 2003.

Además, alegó que el nuevo líder supo ser el jefe del Consejo Shura del ISIS, un grupo de liderazgo que guía la estrategia y decide la sucesión cuando un califa es asesinado o capturado. Finalmente, sostuvo que Badri habría cruzado recientemente la frontera desde Siria, donde estaba escondido, hacia Irak, para tomar control del grupo.

Durante su apogeo, la organización controlaba grandes porciones de territorio sirio e iraquí, incluyendo los recursos naturales, industriales y arqueológicos de los mismos. Además, bajo su tutela caía la vida y la economía de más de 8 millones de personas, a quienes les brindaron diversos puestos de trabajo y les pagaban un salario por su servicio en el auto-proclamado Estado Islámico.

No obstante, luego de que en marzo de 2019 las fuerzas kurdas, apoyadas por Estados Unidos, acabaran con el último bastión oficial del ISIS en territorio sirio, los combatientes se han escondido en el vasto desierto del país. A partir de allí, llevan a cabo atentados por medio de las llamadas “células durmientes”, atacando a las fuerzas estadounidenses y a las fuerzas kurdas de las Fuerzas Democráticas Sirias.

Un informe de la ONU realizado el año pasado estimó que alrededor de 10.000 combatientes de la organización aún permanecen activos en Irak y Siria, y la llegada del Talibán en Afganistán le ha permitido al ISIS-K, la rama afgana del Estado Islámico, a tomar fuerza en esa región, ya con más de 3.000 adeptos.

Fuente: La Derecha Diario

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