Redacción BLes – Luego de que Twitter se negara varias veces a retirar imágenes y videos en los que participaban dos adolescentes en actos sexuales, bajo coacción, uno de ellos y su madre demandaron a este gigante tecnológico el 20 de enero.

La inquietante demanda argumenta que Twitter alberga, a sabiendas, a los delincuentes que trafican con pornografía infantil y se beneficia de ello al incluir anuncios de intercambio de este material explícito abusivo, según New York Post. 

La terrible historia de acoso sexual empezó para ‘John Doe’ (nombre supuesto), en el 2017, cuando tenía 13 años. Ahora tiene 17 años y vive en el estado de Florida, Estados Unidos.

Unos explotadores sexuales lo engañaron para que intercambiara fotos de desnudos por Snapchat, y luego lo chantajearon con enviarlas a personas como sus “padres, el entrenador, el pastor” y otras.

Así accedió a enviar videos en los que a veces incluyó a un compañero en actividades íntimas. Al bloquear las cuentas de los delincuentes Doe creyó que había terminado la pesadilla.

No obstante, en el 2019 se reanudó a través de 2 cuentas de Twitter conocidas por compartir material de abuso sexual infantil, pero a pesar de que las denunció tres veces no fueron eliminadas. 

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Los compañeros de Doe se burlaron de él por los videos hasta el extremo de causarle “tendencias suicidas” mientras lo torturaban con “burlas, acoso, e intimidación viciosa” en enero del 2020, sostiene New York Post.

A pesar de insistir denunciando dos tuits que mostraban pornografía infantil de él mismo y que además de ser ilegales y dañinos violaban las políticas del sitio, no obtuvo respuesta.  

La madre de Doe recibió respuesta luego de semanas de presentar dos quejas por el mismo tema, en la que Twitter se negaba a bajar el material de su hijo que ya alcanzaba 167.000 visitas y 2.223 retweets. 

“No hemos encontrado ninguna violación de nuestras políticas, por lo que no se tomará ninguna medida en este momento”, fue el mensaje enviado por el vocero de la red.  

La situación se hizo insoportable, finalmente la madre de Doe se puso en contacto con un agente del Departamento de Seguridad Nacional y logró que los vídeos fueran retirados el 30 de enero, según los documentos de la demanda. 

Este lamentable relato contrasta con la implacable censura que Twitter aplica a quienes no acceden a seguir sus narrativas de izquierda radical. Muchos usuarios pierden años de intercambio con sus seguidores al serles canceladas sus cuentas bajo la aplicación de políticas arbitrarias que atentan contra la libertad de expresión. 

José Hermosa – BLes