Redacción BLes –El 27 de septiembre, el Jurado Federal de la ciudad de Chicago, EEUU, declaró culpable al ciudadano chino Ji Chaoqun por conspiración para actuar como agente de un gobierno extranjero.

Según el informe del Departamento de Justicia “Ji, un ciudadano chino que reside en Chicago, recibió la tarea de Xu Yanjun, subdirector de división del Ministerio de Seguridad del Estado (Jiangsu, China), de proporcionar a un oficial de inteligencia información biográfica sobre ciertas personas para su posible reclutamiento por parte del JSSD”

“Esta tarea fue parte de un esfuerzo del departamento provincial de Jiangsu para obtener acceso a tecnologías aeroespaciales y satelitales avanzadas que están siendo desarrolladas por compañías dentro de los EE. UU.”

 “Xu fue condenado el año pasado en el Distrito Sur de Ohio por conspiración e intento de cometer espionaje económico y robo de secretos comerciales”.

Ji llegó a Estados Unidos en 2013 con una visa de estudiante para realizar sus estudios en el Instituto de Tecnología de Illinois en Chicago. En 2016, gracias a un programa del ejército americano que ofrece trabajo a los inmigrantes legales con habilidades valiosas para el país, se alistó en las Reservas del Ejército de EEUU.

En la solicitud para entrar en las reservas declaró falsamente no haber tenido relación con ningún gobierno extranjero en los últimos 7 años, declaración que repitió durante la entrevista con los reclutadores del ejército.

El acusado, de 31 años, enfrenta una pena de hasta 10 años por el cargo de conspiración y de 5 años por declaración falsa.

Bellas espías

El mismo día de la sentencia a Ji Chaoqun, el congresista James Comer (R-Ky) en una entrevista con la Fox News, comentó sobre la ex asistente de Hunter Biden JiaQi Bao, de quien sospechan trabajo como espía para el gobierno chino y que tuvo una relación sentimental con el hijo del presidente. 

El congresista explicó que la famosa computadora portátil de Hunter contenía una presentación que debía ser entregada “a los chinos” con quien tenía tratos comerciales.

En la misma se encontraba un mapa de EEUU en chino. Comer dijo:

“Lo rastreamos y fue enviado por su asistente. Bueno, miré una foto, busqué en Google una foto de su asistente. Es una chica muy atractiva, así que empecé a buscarla aún más. Hablamos con el denunciante y, según el denunciante, eran más que solo socios comerciales, si sabes a lo que me refiero, Jesse”.

“Esta es otra situación potencial como la de Eric Swalwell, otra pesadilla de seguridad nacional en la que está involucrado Hunter Biden”

Daily Mail reveló en un artículo los mensajes entre Hunter Biden y su ex asistente JiaQi Bao durante los tratos comerciales con Patrick Ho en 2017.

En un registro de audio se escucha a Hunter describiendo a Ho como el “jefe de espionaje de China”.

JiaQi Bao, trabajó para Hunter durante su asociación con el gigante petrolero chino CEFC en un acuerdo multimillonario.

 “Durante demasiado tiempo, James y Hunter Biden no han enfrentado ninguna responsabilidad por sus tratos con asociados turbios y conectados con el PCCh”. Concluye el congresista Comer 

El malware Poisonlvy

El libro “Engañando al cielo: Dentro del impulso de China comunista por la supremacía global”, publicado en 2019 por Bill Gertz, describe las tácticas de espionaje usadas por el régimen chino para robar tecnología en los Estados Unidos.

Una de sus herramientas más efectivas ha sido el software Poisonlvy, utilizado en lo que fue uno de los mayores robos de tecnología perpetrados por China en suelo americano.

Este software malicioso chino es bien conocido por los hackers y funciona en los sistemas operativos Microsoft Windows. El malware permite el registro remoto de claves, la captura de pantalla, la captura de video, las transferencias masivas de archivos, el robo de contraseñas, el acceso a la administración del sistema, la retransmisión de tráfico de datos e Internet, etc.

La puerta de entrada del malware es en general por vía e-mail. Cuando la víctima abre lo que aparenta ser un link inofensivo, este entra. Esta práctica se llama “spear phishing” y es muy utilizada por los hackers chinos.

Utilizando esta técnica, Su Bin, quien era propietario de una empresa con sede en China y Canadá llamada Beijing Lode Technology Company Ltd., una empresa de suministro de tecnología espacial y de aviación, dirigió junto a dos oficiales del Ejército Popular de Liberación de China (EPL) un equipo de piratas informáticos que operaba desde China, apuntando a empleados de la planta de ensamblaje del Boeing C-17 en Long Beach, California. 

Entre finales de 2009 y comienzos de 2010, Su y el equipo de hackers chinos habían robado 85 000 archivos del avión C-17 de Boeing.

Parte del informe de la operación de espionaje dado por el servicio de inteligencia (PLA) decía:

“… Con una planificación minuciosa, preparativos meticulosos, aprovechando la oportunidad, iniciamos todos los preparativos humanos y materiales para el reconocimiento a principios de 2009. Después de unos meses de arduo trabajo y esfuerzos incansables, a través de la coordinación interna, por primera vez rompimos la red interna de Boeing Company en enero de 2010. Actualmente, hemos descubierto en su red interna 18 dominios y alrededor de 10,000 máquinas”.

En noviembre del 2018, en el Salón Aeronáutico Internacional de Zhuhai, China, presentaba por primera vez al avión de transporte pesado Xian Y-20, cuya apariencia era casi idéntica al C-17 de Boeing. El régimen chino se jactó de ser el tercer país después de EEUU y Rusia en desarrollar este tipo de avión. Los primeros prototipos se construyeron tres años después del ataque informático a la empresa americana.

 Desde 1990, EEUU llevó una política blanda contra el PCCh basado en una teoría de conciliación que acercaría a China al libre mercado y a la democratización de su sistema. Lo que llevó a las autoridades americanas a ocultar las operaciones de espionaje y a minimizar sus efectos para no despertar el malestar de Beijing. Este punto débil fue aprovechado por el régimen para reforzar su autoridad y su poder económico a expensas del robo de información y tecnología.

Con la administración de Trump, esta política dio un vuelco y por primera vez se expuso abiertamente el peligro del espionaje chino.

Michelle Van Cleave, exfuncionaria de alto rango de la contrainteligencia estadounidense, dijo:

“Los chinos tienen una red sofisticada de decenas de miles de espías humanos y piratas informáticos que buscan secretos militares y tecnológicos estadounidenses”

 “Lo que no pueden adquirir legalmente a través del comercio, o creativamente a través de fusiones y adquisiciones, están dispuestos a robar. Y cada vez es más difícil detenerlos”.

Por Michael Mustapich – BLes.com

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