Los siete aspirantes se presentaron en el debate de la “Ronda Final”, que fue televisado, para abordar seis áreas temáticas: “violencia de los negacionistas de la pandemia”, cambio climático, relaciones exteriores, economía, entre otras.

Los candidatos a los comicios alemanes debaten y los sondeos dan la ventaja de Scholz

Todos los candidatos a la cancillería alemana participaron en el último debate televisado previo a los comicios generales del domingo 26 de septiembre. Esta será la primer elección sin Angela Merkel tras 16 años de gobierno ininterrumpido, y todas las encuestas indican que los socialdemócratas se harán del control del poder.

Los líderes de los principales partidos que aspiran a gobernar la primera potencia europea se prestaron en la televisión pública a abordar temas que en previos debates entre los tres mejor situados se habían ignorado, especialmente el del papel de Alemania en la Unión Europea y sus relaciones con países como China o Rusia.

Al debate llegaron el centroizquierdista Olaf Scholz (del Partido Socialdemócrata Alemán, el “SPD”) liderando los sondeos, el centrista Armin Laschet (por la oficialista Unión Cristianodemócrata, la “CDU”), quien permanece en segundo lugar, además de a la líder ecologista, Annalena Baerbock (del Partido Verde, el “Grüne”), al liberal Christian Lindner (del “FDP), a la comunista Janine Wissler (de La Izquierda, el “Die Linke”), a la derechista Alice Weidel (de la Alternativa por Alemania, la “AfD”) y al centroderechista Markus Söder (de la Unión Sociocristiana, la “CSU”), quien va en la misma lista que Laschet y está en alianza con la CDU.

Scholz llega a las generales con un 26% de respaldo en los sondeos y Laschet con un 22%, seguidos a cierta distancia por los Verdes, que comenzaron la campaña en la pasada primavera como la sorpresa que podía hacerse con el Gobierno y que ahora se tienen que conformar con una tercera plaza: alrededor del 16%, según el último sondeo de IPSOS.

El debate en la televisión pública no aclaró mucho más de lo que se sospecha sobre qué coaliciones podrán configurarse después del domingo, y quedó confirmado que si el SPD no pacta con la CDU/CSU, como hizo tantas veces mientras Merkel era Canciller, podrá tener el apoyo de los Verdes y de La Izquierda.

Quedó claro que la CDU/CSU rechaza cualquier acuerdo con los Verdes o La Izquierda, además de que nadie quiere pactar con la AfD, que sigue proscrita por el resto de los partidos alemanes acusándolos de ser “extremistas” y “antidemocráticos”. Todas mentiras que evitan un gobierno de centroderecha entre la CDU/CSU y la AfD, y beneficia a la izquierda.

 

Scholz intervino en tono y contenido casi distante e institucional, solicitó a los electores que refrenden lo que avanzan los sondeos, que no tiene dudas de que será el más votado, pero que le aporten una mayoría suficiente para liderar el futuro gobierno federal con tranquilidad.

El debate de la “Ronda Final”, como se le denominó, abordó a propuesta de los moderadores seis áreas temáticas: la “violencia de los negacionistas de la pandemia“, la vivienda, la economía, las relaciones exteriores, la “emergencia climática” y las posibles coaliciones.

Todos los partidos, menos el AfD, asegura que las protestas en contra de la cuarentena y de la vacunación obligatoria son parte de un movimiento conspiracionista neonazi que busca derribar al gobierno. Nada más alejado de la realidad, ya que son madres enojadas porque no pudieron mandar a sus hijos a las escuelas, comerciantes que quedaron en la calle por las restricciones y enfermeros que no quieren recibir la vacuna experimental de manera forzosa.

En tema vivienda, el SPD aseguró que quiere promover una ley de alquileres que penalice la vivienda ociosa, como ocurre en Berlín que ha llevado a precios impagables y una crisis inmobiliaria sin precedentes. Pero la socialdemocracia no aprende de sus propios errores.

En temas de la economía se destacó Laschet, quien rechazó la política de suba del salario mínimo que quiere introducir Scholz y le indicó correctamente que una ley de 12 euros por hora generaría un masivo desempleo. Scholz no quedó convencido. “Hemos escuchado todos estos argumentos cuando introdujimos el salario mínimo… Y todo funcionó bien. Conseguimos más trabajos, no menos como algunos predijeron”, dijo Scholz negado con la realidad.

Del intercambio de ideas pudo hablarse por primera vez en campaña sobre las relaciones exteriores de Alemania, especialmente su papel en la Unión Europa y con países terceros, donde China dominó los comentarios.

Scholz reivindicó que la Unión Europea tiene que “hablar con una sola voz” y prestó en su intervención su apoyo explícito a Francia tras el grave desaire causado por Washington con el acuerdo anunciado en materia de defensa en la región del Indopacífico con el Reino Unido y Australia que ha hecho perder a Francia un contrato multimillonario de suministro de submarinos.

Laschet abogó por un papel más fuerte de la Unión en materia de defensa pero pronto el debate abandonó los asuntos europeos, porque China y las prioridades que deben seguirse en las relaciones con el gigante asiático eclipsaron inmediatamente el fugaz interés de los candidatos del país más grande de la Unión.

El debate por el cambio climático fue de los más ridículo. Los moderadores les preguntaron a todos los candidatos qué están haciendo personalmente para bajar las emisiones de carbono.

“Conduzco un automóvil eléctrico y me divierto con él”, dijo Laschet, tratando de apelar a una parte de su agenda con la que se notó que no se siente muy cómodo. Además, tanto Laschet como Söder mencionaron que estaban comiendo menos carne, aunque sin haberla dejado por completo.

Baerbock de los Verdes, mientras tanto, respondió que había estado “viajando en colectivo toda la noche” en la campaña durante las últimas siete semanas, evitando vuelos domésticos de corta distancia.

Lindner, del FDP liberal, se presentó a sí mismo como una persona “climáticamente neutra”, y explicó cómo compraba certificados de CO2 cada año para “borrar” su huella. Weidel, de la AfD, dijo que usaba su bicicleta en lugar de un automóvil cuando era posible, pero agregó que realmente su partido no cree que la contribución humana al calentamiento global sea tan significativa como la describen los medios.

Por su parte, Scholz hizo un mea culpa y dijo que no iba a trabajar en bicicleta, si no que en su auto oficial, “aunque debería ir en bicicleta”, pero como un “político que viaja en convoyes de seguridad y toma muchos vuelos”, dijo que se le hacía imposible.

Por último, y la respuesta más delirante fue la de Wissler, de Die Linke, quien dijo que limitaba el consumo de electricidad en su casa, apagando todo lo electrónico cuando llegaba de trabajar a la tarde.

Weidel dijo hacia el final del segmento que “cambio climático ha habido siempre” y que en la historia de la humanidad, incluso en la reciente, hubo períodos de más frío y otros de más calor. Estas declaraciones en Alemania son consideradas extremistas y muchos piden que sean censuradas “en nombre de la ciencia”.

Fuente: La Derecha Diario

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