Israel y el mundo árabe dan vuelta a una nueva página de la historia y fundan la Cumbre del Neguev para mantener vigente los Acuerdos de Abraham que negoció Trump.

Tras los Acuerdos de Abraham que negoció Trump, los pueblos judíos y árabes están en el momento de mejor relación de tal vez toda su historia. Para poner en práctica esta flamante relación, Israel convocó una Cumbre en la ciudad israelí de Neguev, que logró reunir a los Ministros de Exterior de Israel, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Marruecos y Estados Unidos.

El canciller israelí Yair Lapid, anfitrión de la Cumbre del Neguev 2022, confirmó que todas las delegaciones participantes acordaron convertir al evento en un foro diplomático permanente, dándole prácticamente el estatus de alianza.

El principal punto de unión entre estos países tan distintos fue generar un acuerdo común de rechazo a la influencia iraní en la región. Lapid confirmó que se establecieron objetivos de seguridad y estabilidad regional conjuntos, para poner un freno real a Irán.

La cumbre llevada a cabo en el sur de Israel este fin de semana marcó un antes y un después en Medio Oriente, y por primera vez se consiguió llevar a cabo una exitosa cumbre entre el mundo judío y el mundo árabe, poniendo fin a siglos de conflicto.

El único momento de tensión que tuvo la Cumbre fue cuando el Secretario de Estado norteamericano y representante de la administración Biden, Anthony Blinken, quedó en ridículo hablando acerca de la cuestión palestina, siendo que ni los propios representantes de los países árabes musulmanes habían hecho hincapié en el tema. Tras su mensaje, los ministros de Egipto y Marruecos salieron a intentar rescatarlo y prudentemente opinaron que esperan una pronta resolución del conflicto, sin darle demasiada importancia.

Por su parte, el representante de Bahréin, Abdullatif Al-Zayani, no desaprovechó la oportunidad y condenó fuertemente el ataque terrorista cometido este domingo en Israel reivindicado tanto por ISIS como por Hamás, una de las dos agrupaciones más importantes de la Autoridad Palestina.

Quedó en evidencia más que nunca que los choques entre Israel y el mundo árabe es un conflicto que le sirve solamente al Partido Demócrata de los Estados Unidos. Biden busca promover el conflicto, vender armas y tener una excusa para intervenir en la otra punta del mundo.

La interacción entre los ministros de Israel y de los países árabes puso en evidencia la excelente relación que han adquirido estas naciones tan rapidamente. Tan solo en 2020 firmaron la paz tras meses de negociaciones con Trump.

El ministro emiratí Abdullah Bin Zayed, dio a conocer la impresionante noticia de que en el último año y medio, tiempo en el que por primera vez en la historia se habilitaron los vuelos entre ambos países, más de 300.000 israelíes visitaron los Emiratos Árabes.

Una inesperada ausencia en la cumbre fue Jordania, quién mantiene buenas relaciones con Israel incluso desde antes de los Acuerdos de Abraham. La Cancillería del Rey Abdullah II estaba invitada al evento y llamó la atención que no haya participado como los demás países árabes.

Tampoco asistió Arabia Saudita, el líder de las naciones árabes en Medio Oriente, aunque su cuerpo diplomático no está invitado. El Reino saudí es el más importante del mundo árabe y un tratado de paz con Israel implicaría definitivamente el fin de las hostilidades, algo que todavía no están listos para hacer, aunque mantengan una buena relación con el Estado judío.

Se cree que el príncipe heredero saudí Mohamed Bin Salman estaba listo para firmar junto a Netanyahu y Trump la paz entre las naciones, pero los resultados electorales desfavorables tanto en Estados Unidos como en Israel llevaron a que este acuerdo se congele.

Por su parte, Mohamed Shtayé, primer ministro de la Autoridad Nacional Palestina, criticó la reunión y continuó con la retórica radical palestina de acusar de traidores a sus colegas árabes por mantener relaciones amistosas con el único Estado judío en el mundo.

Dentro de los Acuerdos de Abraham, a Palestina se le ofreció la paz y la creación de un Estado palestino tanto en la región de Cisjordania como en Gaza, con millonarias inversiones israelíes para convertir al potencial país en una potencia económica, pero Mahmud Abás, líder palestino, rechazó la oferta, aunque estuvo más cerca que nunca de aceptar una solución al conflicto.

Fuente: La Derecha Diario

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