Redacción BLesAnte la fuerte presión que ejerce la crisis energética, la Unión Europea trataría de clasificar en enero algunos tipos de gas natural y de energía nuclear como ‘verdes’, a fin de mitigar la insuficiencia de los suministros actuales.

En este sentido, la Comisión Europea propondrá ampliar la “taxonomía financiera sostenible” del grupo argumentando que esas fuentes generan “emisiones por debajo de la media del sector y no encierran activos contaminantes”, según Reuters del 1.° de enero.

Adicionalmente, para reforzar la propuesta, se presentará la explotación de estas fuentes de energía justificándola como una actividad “de transición”.

Para que los nuevos proyectos de inversión en centrales nucleares sean viables deberán proyectar la eliminación segura de residuos radiactivos y obtener los permisos dentro de los próximos 24 años.

Los requisitos para la producción de gas natural incluyen la producción de emisiones inferiores a 270 g de CO2 equivalente por kilovatio hora (kWh), la sustitución de una central de combustibles fósiles más contaminante, entre otros.

Estas ampliaciones de la normatividad generaron críticas de algunos defensores del medio ambiente y de legisladores verdes de la UE.

“Al incluirlos… la Comisión se arriesga a poner en peligro la credibilidad del papel de la UE como mercado líder en finanzas sostenibles”, dijo el presidente de los Verdes, Philippe Lamberts.

Asimismo, no menos contradictorio resulta el cierre de la mitad de las centrales nucleares alemanas, el 31 de diciembre, cuando Europa se enfrenta a una de las peores crisis energéticas de su historia y se vuelve a aumentar el apoyo a la energía nuclear como energía baja en carbono.

Dejarán de producir exactamente dentro de un año, reduciendo la producción de energía nuclear al equivalente de la energía producida por 1.000 turbinas eólicas.

El proceso de desmantelamiento se extenderá durante 20 años y requerirá de la inversión de 3.750 millones de dólares.

Por otro lado, los elevados precios alcanzados por los suministros energéticos tanto en Europa como en Estados Unidos han frenado sustancialmente las restricciones impuestas al carbón, cuya producción había caído durante los últimos años.

Los precios de la electricidad alcanzaron nuevos máximos ante los precios récord del gas y uno de los veranos con menos viento en los últimos 60 años.

En este sentido, en el Reino Unido, las últimas centrales eléctricas de carbón recibieron sumas récord para ayudar a mantener las luces encendidas este año.

El precio del carbón también ha aumentado significativamente, después de estar en 50 dólares por tonelada a finales del año pasado, llegó a un máximo de los 298 dólares para estabilizarse en los 150 dólares por tonelada. 

Por otro lado, se destaca que este gran consumo de carbón ocurre en medio de una racha de políticas ecológicas y decisiones políticas polémicas, tales como el desmantelamiento de centrales eléctricas de petróleo, y de gas.

También se han desincentivado las inversiones en proyectos de explotación de combustibles fósiles, todo lo cual ha provocado una crisis energética en todo el mundo, contrariamente a lo proyectado por los ecologistas.

José Hermosa – BLes.com

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