Corea del Norte celebrará un Año Nuevo más de la era marcada por el nacimiento de su fundador Kim Il-sung, no obstante los densos nubarrones que se ciernen sobre el bienestar de su pueblo.

La República Popular Democrática de Corea, comúnmente diferenciada como Corea del Norte, a partir de 1945 se convirtió en un régimen totalitario, definido en su constitución como autosuficiente Estado socialista, reconocido como dictadura socialista.

Los factores de producción pertenecen al estado, que subvenciona prestaciones sociales tales como alimentos, vivienda, educación y salud.

Su prioridad es el ejército, el cuarto más grande del mundo, después de Estados Unidos, China y la India. En cuanto a creencias es declarado ateo.

Desde 1948 Kim II-sung se convirtió en líder totalitario, siendo sucedido por su hijo Kim Jong-il, ahora reemplazado por Kim Jong-un, a quienes se les idolatra como política de estado hasta en los rincones más apartados del país, iniciándose a los niños en su culto desde las primeras etapas.

PIONYANG (COREA DEL NORTE) 15/08/2017.- El líder norcoreano Kim Jogn Un inspecciona los planes de lanzamiento de misiles hacia la isla de Guam en la Comandancia de las Fuerzas Estratégicas del Ejército Popular de Corea del Norte (KPA) en Pionyang (Corea del Norte) el 14 de agosto 2017.  Kcna

Según informes de Amnistía Internacional, para el año 2016, “La población de la República Popular Democrática de Corea (Corea del Norte) siguió soportando violaciones en casi todos los aspectos de sus derechos humanos”.

Entre ellos se cuentan detenciones y condenación de personas, tanto nacionales como extranjeros, por supuestos delitos que no están como catalogados como tales e nivel internacional.

La libertad de expresión es gravemente restringida, y las purgas políticas están al orden del día. Solo existen 28 páginas web controladas por el estado y toda información es restringida.

Hay alrededor de 50.000 trabajadores, de diferentes disciplinas con enviados al exterior, siendo el Estado el que recibe los salarios para luego entregarle cantidades mucho menores.

En cuatro campos de concentración se recluyen unos 120.000 presos políticos, obligados a trabajos forzados, y torturas. Para ellos no ha mediado ningún proceso judicial que los declare culpables.

El futuro es sombrío para su población que se debate ante la necesidad y la desnutrición, para Pierrette Vu Thi, de Unicef, “la mala imagen internacional de Corea del Norte dificulta que su agencia, el PMA y otras organizaciones recauden todo el dinero que necesitan. El país se encuentra en un estado de emergencia crónico, dice, y para recuperarlo necesitaría un esfuerzo de reconstrucción a la escala de Afghanistan y Siria”.