Redacción BLes– El miércoles 10 de febrero pasado, la policía de Moscú anunció el arresto de una cantidad no identificada de Testigos de Jehová acusados por el gobierno de realizar “actividades ilegales” o simplemente por ejercer su fe.

Según Moscow Times, bajo las órdenes del Comité Investigativo ruso, la máxima autoridad procesal del país, agentes del Servicio de Seguridad Federal y la Guardia Nacional realizaron allanamientos en 16 hogares de Testigos de Jehová en la ciudad de Moscú y sus alrededores.

“Esta mañana, al menos 15 familias de creyentes fueron despertadas por un fuerte golpe en sus puertas. En la televisión muestran cómo se llevan esposadas a personas inocentes y respetuosas de la ley. Al mismo tiempo, nadie es capaz de explicar por qué son peligrosos para el Estado”, dijo un portavoz de la Asociación Europea de Testigos de Jehová.

El organismo de investigación alegó que los fieles siguen celebrando “reuniones secretas y estudiando literatura religiosa”, desafiando una orden judicial de 2017 que prohíbe a los Testigos de Jehová como organización “extremista”.

Según Breitbart, en 2017 el gobierno ruso designó de “extremistas” a los Testigos de Jehová y prohibió a la agrupación cristiana. Bajo dicha designación el estado puede arrestar y procesar a quienes continúen profesando su fe.

No obstante, la designación de “extremistas” carece de fundamentos legales ya que la ley rusa reconoce al budismo, cristianismo, islamismo y judaísmo como las cuatro religiones “tradicionales” del país y los Testigos de Jehová son considerados una religión cristiana porque su libro principal es la Biblia, aunque como muchos desprendimientos de la religión cristiana, varía en cuanto a ciertos aspectos del dogma cristiano original.

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Existen dos teorías de por qué el gobierno ruso decidió prohibir a los Testigos de Jehová. Una teoría, que responde al perfil autoritario del gobierno ruso, es que los Testigos de Jehová tienen una organización relativamente suelta, no responden a la autoridad del gobierno y quizás las autoridades temen que algún día busquen poder político.

La segunda hipótesis es que el grupo que cuenta con más 170.000 miembros en Rusia que tiene una población de 144 millones, una cifra significativa que llamó la atención de la Iglesia Ortodoxa Rusa, que es la “religión oficial” del país, que lo ve como una competencia.

De hecho, un alto obispo de la Iglesia Ortodoxa Rusa, Hilarion Alfeyev, dijo en la TV pública el 14 de abril de 2018 que los Testigos de Jehová “destruyen la mente de las personas y destruyen las familias”, una clara indicación de intolerancia y animosidad hacia este grupo de cristianos.

En su reporte anual sobre libertad religiosa el ex secretario de estado Mike Pompeo colocó a Rusia en una lista de vigilancia especial “por haber cometido o tolerado graves violaciones de la libertad religiosa” en el cual menciona que los Testigos de Jehová han sido arrestados, maltratados y hasta torturado bajo custodia.

Desde la prohibición del grupo por parte de la Corte Suprema rusa en abril de 2017, los Testigos de Jehová dijeron que las autoridades han allanado los hogares de más de 1.000 familias de fieles y estiman que más de 400 de sus seguidores han sido acusados o condenados en Rusia entre 2017 y finales de octubre de 2020.

Álvaro Colombres Garmendia – BLes.com