Hasta 3.500 millones de años llegan los científicos en su interpretación de los datos arrojados por las investigaciones sobre las primeras apariciones de la vida orgánica sobre la Tierra.

No obstante, según una reciente descripción de la revista  Proceedings of the National Academy of Sciences, con seguridad solo se puede hablar de 3.500 años de antigüedad con respecto a las evidencias comprobadas, fuera de toda duda, encontradas recientemente, en residuos de los primitivos seres vivientes en el planeta.

De acuerdo con la explicación del profesor de geociencias John Valley, vinculado a la Universidad de Wisconsin-Madison, para que un estudio demuestre prueba de vida ha de reunir, simultáneamente, “tanto la huella química como la morfología”, por lo cual éste estudio, que reúne ambas, se considera el primer hallazgo que confirma su procedencia de seres antes vivientes.

Una muestra de la roca extraída del depósito de sílex de Apex, Australia
Una muestra de la roca extraída del depósito de sílex de Apex, Australia (John Valley)

Las evidencias fueron obtenidas en muestras de roca procedentes de Australia, específicamente del depósito de sílex de Apex. Los vestigios fueron pulverizados  y analizados encontrándose fósiles diminutos como prueba irrefutable de la existencia de vida sobre la Tierra en época tan remota.

Estas muestras han sido particularmente ricas en presencia de restos fosilizados. Hasta once organismos diferenciados, de microbios, fueron identificados.

Tanto Valley como William Schopf, coautor, profesor de pelontología de la Universidad de California, trabajaron en el desarrollo de las técnicas adecuadas para la identificación precisa de los fósiles, puesto que las técnicas anteriores tan solo permitían calificarlos como minerales extraños.

Con la técnica desarrollada por los autores se hizo posible determinar las cantidades de carbono 12 y carbono 13, contenidas en los fósiles, cuyas proporciones fueron comparadas con las de la roca que no los contenía.