El exagente del chavismo usaba pelucas, bigote falso y cambiaba cada tres meses de domicilio para despistar a las autoridades

“¡Al suelo, al suelo, policía, está detenido!”. Estaba rodeado. No tenía escapatoria. El grito de los oficiales armados frustró los deseos de huir del exjefe de inteligencia del chavismo, Hugo el ‘Pollo’ Carvajal, quien se encontraba con un cuchillo en la mano, en la tercera planta de un edificio de la calle Torrelaguna de Madrid, España, donde se ocultaba de la justicia que lo reclama por tráfico de drogas.

La evasión de dos años terminó. Su escondite ubicado a 2,5 kilómetros del complejo policial de Canillas desafió a su suerte como espía que se agotó a pesar de usar pelucas, bigote falso, someterse a cirugía plástica, cambiar cada tres meses de domicilio, teléfono y no figurar como propietario de inmuebles o vehículos para despistar.

Sus “herramientas de engaño” para esquivar la orden de captura emitida por Estados Unidos por narcoterrorismo quedaron cortas. De nada sirvió “vivir enclaustrado, sin salir a la calle, por temor a ser reconocido públicamente”, según el comunicado de la Policía Nacional de España.

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No está claro si alguien lo delató. Su esposa Angélica Flores, que vivía en Madrid con sus cinco hijos y otros familiares, proporcionó poca información. «Estoy preparada para cualquier situación, la buena o la mala», le dijo a la agencia AP. “Depende de él y de otros dar declaraciones. Este caso continuará y veremos cómo termina”.

De pista en pista

Carvajal “no salía de casa ni para hacer la compra. Se convirtió en un fantasma”, asegura La Vanguardia. Con esa modalidad levantó distintas hipótesis sobre su destino. Una de ellas apuntaba a una residencia en Portugal, otras al Caribe. Incluso, existía la sospecha de que ya estaba en suelo norteamericano revelando los secretos sobre la participación del Ejército venezolano en el tráfico de drogas.

Había especulaciones sobre su posible regreso a Caracas para enmendar su deserción del régimen de Nicolás Maduro por instar a militares a cambiar su lealtad hacia el líder de la oposición, Juan Guaidó. También se rumoró sobre una posible protección del gobierno socialista de España, que se ha desviado de la política de línea dura que mantuvo Estados Unidos con Donald Trump buscando aislar a Maduro.

Ninguna acertó. El exagente chavista permaneció desde 2019 en Madrid en compañía de un perro. De hecho, la Policía Nacional de España precisa que su estadía pasó inadvertida en el edificio de 12 pisos donde se encontraba.

Hugo Carvajal había sido puesto en libertad en una primera ocasión, cuando inicialmente la Audiencia Nacional consideró que el motivo de su extradición respondía a “razones políticas”. Entonces salió triunfante de la cárcel de Estremera en Madrid.

Una carta delatadora

El paradero de Carvajal tenía un precio. Estados Unidos ofrecía una recompensa de 10 millones de dólares, con la esperanza de que alguien de su círculo íntimo lo traicionara.

Parece que esto ocurrió. En una carta confidencial de dos páginas, Dustin Harmon, un agregado de la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), en Madrid, proporcionó a la policía el nombre y los datos de contacto de una mujer venezolana que, según dijo, era propietaria y vivía en el apartamento donde se escondía Carvajal. La carta de Harmon también alertó a las autoridades españolas sobre sus artimañas para esconderse con disfraces después de que la Audiencia Nacional de España dictaminara en 2019 que debía ser extraditado a Nueva York para enfrentar cargos federales por complicidad con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para «inundar» Estados Unidos con cocaína.

“Si realmente logran extraditarlo esta vez, será una manera espectacular de mostrar cómo la justicia está ganando a la diplomacia y las operaciones de inteligencia”, dijo Dick Gregorie, quien como fiscal federal en Miami también acusó a Carvajal por cargos de drogas. Lo compara con otro jefe de espías que investigó, el ex hombre fuerte panameño, el general Manuel Noriega. Ambos hombres, dijo, eran capaces de cerrar tratos en todos los lados mientras echaban a perder la búsqueda de la justicia.

“Podría haber sido enviado aquí varias veces, pero por varias razones que no se han revelado se le permitió ir”, dijo Gregorie, quien ahora está jubilado. «Pero él es probablemente el acusado más informado con respecto a toda la corrupción y los hechos sucios que sucedieron en Venezuela durante una década».

El vínculo clave

El caso contra Hugo el ‘Pollo’ Carvajal en Nueva York se centra en el caso de un avión DC-9 que salió de Caracas y aterrizó en el sur de México en 2006 con 5,6 toneladas de cocaína empaquetadas en 128 maletas.

Por esto, se enfrenta a pruebas incriminatorias provenientes de registros telefónicos, libros de contabilidad de drogas y el testimonio de al menos 10 testigos, entre ellos exmiembros del llamado «Cartel de los Soles», compuesto por oficiales militares venezolanos corruptos profundamente involucrados con el tráfico de narcóticos, según una declaración jurada que acompaña a la acusación que cita AP.

La causa en Nueva York también incluye la acusación de que Carvajal proporcionó armas automáticas y protección a los guerrilleros colombianos dentro de Venezuela. Es considerado un “vínculo clave que puede explicar los tratos comerciales entre las guerrillas colombianas, los carteles de la droga mexicanos y otras organizaciones criminales en los Estados Unidos y Europa”. Es «la bisagra entre todos esos grupos, una espina clavada en el costado de la DEA desde 2014, cuando fue arrestado en Aruba con una orden judicial estadounidense, pero dejado en libertad por la presión del chavismo a la pequeña isla caribeña holandesa”.

El exgeneral ha evadido las acusaciones, afirmando que sus contactos con las FARC –designada como organización terrorista por Estados Unidos– los autorizó Hugo Chávez, y se limitaban a asegurar la liberación de un empresario venezolano secuestrado, así como a allanar el camino para las conversaciones de paz con el gobierno colombiano. Además, sostiene que las investigaciones judiciales en Venezuela y México nunca lo vincularon con el avión cargado de cocaína y que el propietario de dicha aeronave respalda su coartada. Ahora, tendrá que demostrarlo.

Gabriela Moreno – Panampost.com