Todo socialismo genera una escasez de productos y de alimentos. No solo se genera hambruna sino que también ocurre maltrato animal.

Hay una broma en contra del socialismo y el comunismo que la tomó William Buckley Jr. y Milton Friedman que dice que si los comunistas controlaran el desierto del Sahara, se tendría una escasez de arena en poco tiempo. Esa broma refleja una triste realidad: todo régimen socialista genera una escasez de productos y de alimentos.

Si se toma en cuenta que nuevamente Cuba tiene problemas de escasez alimentaria producto de sus medidas económicas; el socialismo y hambruna se han convertido en sinónimos. Hay varios ejemplos a nivel mundial recientes que lo reflejan y contaremos a continuación.

El caso de Venezuela

Venezuela es el ejemplo más reciente de cómo el socialismo fracasa al tener falta de comida. Y no solo a los humanos no les alcanza para comer, sino que también los animales también sufren las consecuencias: terminan desnutridos o siendo cazados, incluso si se encuentran en los zoológicos.

Venezuela tiene un 96 % de pobreza, 30 % de los niños tiene desnutrición crónica y la mayoría de los venezolanos se ha visto obligado a eliminar la carne, los lácteos y las verduras de su dieta. Debido a la alta inflación y a un sueldo mínimo que no les alcanza para nada, los venezolanos más vulnerables a la situación económica tienen que recurrir a cazar animales salvajes e incluso animales de los zoológicos.

Entre los animales salvajes cazados para la subsistencia se encuentran las toninas (delfines de Guyana), flamencos, tortugas de mar en peligro de extinción ( los indígenas Wayúu venden estas tortugas para mandar a sus hijos a las escuelas) y burros salvajes del lago Maracaibo. También se han reportado pavos reales, aves en cautiverio e incluso caballos, tapires y conejos robados y faenados de zoológicos como pasó en Caracas.

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En el 2018 se reportaba que el Zoológico Metropolitano de Maracaibo cerró sus puertas por falta de comida. Leones africanos, tigres de bengala, jaguares, pumas y aves rapaces estaban desnutridos y patos, cerdos y cabras fueron sacrificados para poder alimentar a otras especies. Este zoológico también reporto el año 2016 el robo de 40 animales (entre ellos monos, tapires y macacos) para sustraer su carne.

Cuba y el Periodo Especial

Otro ejemplo es la Cuba post-caída de la Unión Soviética, el periodo conocido como el Periodo Especial, una larga época de crisis económica que duró entre 1991 y el año 2000. El colapso de la Unión Soviética, principal proveedor de comida y combustible de Cuba, provocó desabastecimiento, un aumento del precio de los alimentos y el Estado cubano entregando cada vez menos comida y de mala calidad.

La dieta alimenticia de la época incluía desde picadillos de cáscaras de plátanos hasta bistec de toronja. Se reemplazó la leche por al agua con azúcar y la mitad de un pan de 80 gramos para el desayuno de niños y ancianos, que son los sectores más vulnerables. Lo único garantizado por el régimen comunista fue el consumo de bebidas alcohólicas, lo que provocó un aumento de la violencia doméstica y de los divorcios.

Se calcula que los adultos cubanos tuvieron una ingesta media diaria de proteínas de 15-20 gramos y perdían una media del 5 %-25 % de su peso corporal. La desnutrición provocó una baja de la tasa de natalidad, producto de la pobreza y 30.000 cubanos huyeron del país. Muchos de ellos se ahogaron o murieron por tiburones en las aguas del Golfo de México.

Muchos de los cubanos que se quedaron tuvieron que recurrir a la matanza ilegal de ganado, penado hasta con 10 años de prisión por matarlos o de 3 meses a un años por comerlos. Otros, en cambio, tuvieron que recurrir a alimentarse de gatos y los habitantes del zoológico de La Habana empezaron a mermar: pavos reales, búfalos y ñandúes. Hasta el día de hoy, se sigue observando la crueldad animal de matar gatos producto de la hambruna.

Más ejemplos: Zimbabwe y Corea del Norte

Otros ejemplos son el Zimbabwe de Robert Mugabe y Corea del Norte. Cuando el país africano tuvo la inflación más alta del mundo (7600 %), el nivel de desnutrición aumento considerablemente. En 2013, se calculaba que el 25 % de los niños menores de 5 años se moría de desnutrición y en 2016 se reportaba que la hambruna estaba fuera de control.

Los zimbabuenses tuvieron que recurrir a comer mascotas, especialmente perros para sobrevivir. La SPCA (Society for the Prevention of Cruelty to Animals, en inglés) no solo acusó la realización de esta práctica (un activista en 2007 denominó a la situación “espantosa”), sino que también fueron perseguidos por el gobierno de Mugabe por “darle una mala imagen al país”.

La situación de Corea del Norte es muy similar. Un 43 % de la población norcoreana —11 millones de personas— están desnutridas y 1 de cada 5 niños sufre de desnutrición crónica. La situación es tan dramática que el dictador Kim Jong Un determinó confiscar a los perros para ser entregados a los restaurantes para consumo humano. El mes anterior a esta medida, se prohibió la tenencia de mascotas por ser “tendencia burguesa”.

China exterminó a los gorriones

Mención aparte es el episodio ocurrido en China durante el Gran Salto Adelante, ocurrido en 1958. Mao y los comunistas le declararon la guerra a cuatro plagas: ratones, moscas, mosquitos y gorriones, ensañándose con estos últimos. Mao los declaró “enemigos de la Revolución” y ordenó erradicarlos. Los burócratas de Shanghai dijeron haber sacrificado un total de 1.367.440 gorriones en su batalla en contra de este enemigo del Estado.

Las consecuencias: una hambruna extrema debido a que los gorriones comían insectos, no granos. Las langostas arrasaron con los campos y provocó la muerte por hambre de más de 43 millones de chinos. El Gobierno chino recurrió a la Unión Soviética para salvar la situación y este entregó 200.000 gorriones para acabar con la plaga de langostas, pero el daño ya estaba hecho.

Una de las consecuencias del Gran Salto Adelante fue que los chinos comenzaron a comer de todo para subsistir: pasto, cuero, gatos, perros e incluso carne humana. Eso creo las condiciones para que surgieran los mercados húmedos, de donde han salido varias enfermedades, como el SARS y el COVID-19.

El fracaso del socialismo

La escasez de alimentos y el posterior maltrato animal solo se debe a una sola causa: el socialismo. Mientras el capitalismo produce abundancia de productos y le entrega capacidad al individuo de poder elegir lo que puede comer, en el socialismo, al ser una economía planificada, termina fracasando siempre debido a que desecha los conceptos más básicos de economía.

Como decía el economista Ludwig von Mises, las economías planificadas carecen de la información de mercado más básica y el comité de planificación debe adivinar el tipo y nivel de demanda de todos los productos. Como el Estado posee los medios de producción y no hay libre competencia, no se genera incentivos para una producción eficiente. Así, en lugar de tener una gran cantidad de productos, solo se tiene uno y es usualmente lo que la gente no quiere.

Al generarse una hiperinflación, control de precios y un aumento del autoritarismo provocan la catástrofe. El economista Amartya Sen denominó a esto “fallo de los mecanismos de intercambio”, es decir, las familias no pueden obtener alimentos debido a que los precios de estos aumentan mientras los salarios no suben. Las familias no pueden acceder a ciertos alimentos (por ejemplo, carne) por ser inaccesibles y por lo tanto deben recurrir a alimentarse de mascotas o animales salvajes en peligro de extinción.

Mises escribió que el socialismo es irrealizable como sistema económico porque desintegra la cooperación social y provoca la pobreza y el caos. Los ejemplos que se dieron son una demostración de esto.

Estaban Zapata – panampost.com