La nueva Primera ministra del Reino Unido anunció una profunda reforma económica con menos impuestos y mnos regulaciones. Truss propone recuperar el legado de Thatcher.

Con el apoyo renovado del Partido Conservador, la nueva primera ministra Liz Truss presentó un programa económico para combatir la inflación y recobrar las políticas de oferta sobre la economía, en una clara recuperación del legado iniciado por Margater Thatcher en la década de 1980.

Si bien Truss es parte del ala más moderada del partido, su alianza con los sectores más de derecha está rindiendo sus frutos. A pocas semanas de su llegada al poder, ya impulsó un importante cambio sobre la fisonomía del Partido Conservador, que había adquirido una impronta mayormente estatista e intervencionista durante la administración de Boris Johnson, acorralado por la pandemia y las internas entre su asesor Dominic Cummings y su esposa/asesora Carrie Johnson.

Las políticas de oferta buscan recuperar la capacidad productiva de la economía británica, en lugar de apostar por los incentivos artificiales e ineficientes por el lado de la demanda. Se propone favorecer el potencial de la economía de libre mercado en el Reino Unido.

El programa económico de Liz Truss

En primer lugar, y como primera medida, la nueva conducción conservadora anuló por completo el aumento tributario que había sido programado bajo la gestión de Johnson.

La tasa del impuesto a las utilidades no distribuídas permanecerá apostada en el 19%, anulando así el aumento del 6% que pretendía aprobar el exministro Johnson. Esto asegura que el Reino Unido mantenga su lugar como uno de los países con mayor competitividad tributaria dentro de Europa y las economías desarrolladas.

Se anunció una reforma sobre el impuesto a los ingresos para personas físicas. La tasa marginal máxima en el Reino Unido baja del 45% al 40%, recuperando así el nivel heredado por la administración de Thatcher en 1990, un nivel que había persistido sin alteraciones hasta el año 2010.

La tasa marginal máxima del 45% fue eliminada de la tributación para personas físicas, por lo que el impuesto se volverá más “plano”, más proporcional y más eficiente. Esto limita el fuerte efecto distorsivo que producen los impuestos progresivos en la economía, y permite maximizar el crecimiento económico a largo plazo.

También se impulsa un recorte en la alícuota marginal más baja, que pasará del 20% al 19% a partir de la reforma.

En segundo lugar, la administración Truss avanza en desmantelar las regulaciones bancarias que habían sido impuestas desde la Unión Europea en 2014. El Gobierno conservador anuló el límite a los bonos para los empleados bancarios, que había sido establecido en el 200% del salario anual promedio.

“Necesitamos que los bancos internacionales creen empleos aquí y paguen impuestos aquí en Londres, y no en París, Fráncfort o Nueva York.Todo lo que hizo el tope de las primas fue elevar el salario básico de los banqueros o impulsar la actividad fuera de Europa, nunca limitó las remuneraciones totales”, explicó la nueva Primera Ministra.

La administración Truss promete avanzar a paso firme con su agenda para la desregulación de la industria bancaria, y el principal objetivo será el impulso al crecimiento económico a partir de la liberalización de la oferta agregada.

Fuente: La Derecha Diario

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