Redacción BLesA pesar de las políticas del régimen comunista chino para aumentar la tasa de natalidad de la población, esta resultó ser la más baja de los últimos 60 años durante el año pasado, de acuerdo con los datos oficiales. 

En este sentido, el economista jefe de Pinpoint Asset management, Zhiwei Zhang, calcula que además: “la velocidad del envejecimiento de la población es claramente más rápida de lo esperado”, según informó Reuters el 17 de enero. 

Y agrega: “Esto sugiere que la población total de China puede haber alcanzado su máximo en 2021. También indica que el crecimiento potencial de China probablemente se está ralentizando más rápido de lo esperado”.

De hecho, al comparar los datos del 2020 con los del 2021 se aprecia que en este último año los nacimientos fueron cerca de un millón y medio menos numerosos.  

Visto desde otro ángulo, la tasa de natalidad en 2020 fue de 8,52 nacimientos por cada 1.000 personas, mientras que en 2021 fue de 7,52 nacimientos por cada 1.000 personas, la más baja desde 1949, cuando la Oficina Nacional de Estadística comenzó a recopilar los datos.

Asimismo, una de las consecuencias es la de que la población china en edad de trabajar ya está disminuyendo, lo que añade presión a la capacidad del país para pagar y cuidar a un país cada vez más envejecido.

Todo esto a pesar de que el Partido Comunista de China (PCCh) desactivó la política de un solo hijo, para permitir a las parejas tener tres hijos. Además redujo la carga financiera de la crianza de los hijos, incluyendo la prohibición de las matrículas extraescolares con fines de lucro, el año pasado.

De acuerdo con el  popular escritor y comentarista independiente, Shen Jiake: “Durante décadas, las familias urbanas chinas se han enriquecido y han acumulado riqueza, y debido a la política china de un solo hijo, una gran proporción de esa riqueza es ahora propiedad de jóvenes mujeres urbanas”. 

Y agregó: “Esto ha llevado a un hecho objetivo y a una tendencia que consiste en que la mitad -o un gran número de familias- se sitúan del lado de los derechos de las mujeres jóvenes, en términos de actitudes hacia el matrimonio y la maternidad”.

Por otro lado, es de considerar que el matrimonio y el parto se han convertido en “casi un sinónimo de estrés en la vida de los jóvenes”, tal como lo reportó el South China Morning Post del 6 de enero. 

En este contexto, muchas de las mujeres de la Generación Z de China buscan liberarse de las ataduras del matrimonio y los hijos, para vivir por sí mismas. 

“Todos sentimos que la vida urbana moderna se está volviendo muy cómoda y acogedora para los solteros, y que el matrimonio y el parto son casi sinónimos de estrés en la vida para nosotros los jóvenes”, declaró Janet Song, de 25 años, quien agregó que no cree que la presencia de un marido o un hijo pueda ayudarla a tener éxito.

Así, la severa disminución de la tasa de natalidad en China genera una crisis demográfica que afectará la economía del régimen comunista chino durante las próximas décadas, advierte el reconocido analista y editor Zhou Xin.

Además, el impacto de la crisis demográfica repercutirá significativamente “desde las ambiciones de Beijing de crear un poderoso país socialista, hasta la sostenibilidad del mercado inmobiliario y el sistema escolar”, sostiene Xin.

José Hermosa – BLes.com

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