El régimen de Xi Jinping realizó una avanzada diplomática para intentar frenar un contrato comercial de armamento entre Francia y Taiwán. El gobierno francés, por su parte, invitó a China a “ocuparse de la lucha contra el COVID-19”.

La competencia mundial por el mercado de armas no descansa en medio de la pandemia del coronavirus. En un simple análisis realista de las relaciones internacionales, podemos decir que el conflicto global sigue latente aún con el COVID-19. China, por su parte, continúa aumentando las presiones sobre los países europeos, que parecen comenzar a cansarse de la extorsión del régimen.

El ministerio chino de Asuntos Exteriores “exhortó” a Francia a anular un contrato de armamentos con Taiwán que “pudiera perjudicar a las relaciones chino-francesas”. Con la misma delicadeza diplomática, el Ministerio de Asuntos Exteriores del gobierno de Macron le pidió a Pekín que “se concentre en la lucha contra el COVID-19”.

Se trata de un contrato para la venta de equipos para unas fragatas que Francia vendió a Taiwán en 1991, y que en su momento generó una fuerte disputa diplomática entre China y Francia. El pasado 7 de abril, la marina taiwanesa, anunció la intención de modernizar esas fragatas de fabricación francesa marca Lafayette.

Las fragatas marca “Lafayette”, que el gobierno de Taiwán compró a Francia. (Foto: Wikimedia Commons)

A través de esta acción en principio “diplomática”, el régimen de Xi Jinping intenta neutralizar a Francia, que según el Instituto Internacional de Investigación por la Paz de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas en inglés), ocupa el lugar de tercer exportador mundial de armamento (luego de Estados Unidos y Rusia).

Sin embargo, Francia también le recuerda al régimen de Xi Jinping que su gobierno es el primer exportador mundial del coronavirus. Esto, sin dudas, genera un importante quiebre en la supuesta relación de excelencia que los líderes Macron y Xi Jinping presumían meses atrás en el G-20.

Fuente: Derecha Diario.