En la noche del pasado lunes, China e India registraron el primer incidente fronterizo con bajas mortales en los últimos 45 años. El gobierno indio informó que al menos 20 soldados indios murieron, y que “ambas partes sufrieron bajas”

El enfrentamiento tuvo lugar en el valle de Galwan, en Ladakh (en la región disputada de Cachemira). Ambos países tienen reclamos territoriales sobre toda la frontera.

En un principio se había confirmado la baja de dos soldados y un coronel indio, aunque luego otros 17 soldados gravemente heridos “sucumbieron a sus heridas al estar expuestos a temperaturas bajo cero y gran altitud”.

Inclusive el diario oficialista Global Times de China admitió que habrían perdido 43 soldados en esta cruenta escaramuza, aunque el régimen chino no se expresó al respecto.

Durante el mes de mayo y a comienzos de junio ya hubo escaramuzas entre soldados de ambos países, a palos y puñetazos, en el valle de Galwan, el lago de Pangong Tso y en la frontera de Sikkim. Desde entonces se ha reforzado enormemente la frontera que ya de por si estaba militarizada en menor medida, aunque había ‘canales de comunicación’ abiertos entre ambos países y se estaba negociando.

Ambas partes se acusan mutuamente de sobrepasar la Línea de Control Actual (LCA), la frontera de facto de 3.500 kms entre China e India. Los detalles del encuentro entre ambos ejércitos siguen siendo confusos y muy probablemente nunca se aclaren.

Estos países tienen una disputa histórica desde el fin de la Segunda Guerra Mundial por diferentes estrechos de territorio entre sus fronteras, pero nunca antes hubo una avanzada así de parte del Ejército chino.

Parece ser que mientras el mundo está distraído con el COVID-19 y las prtoestas sociales de la izquierda, China aprovecha y avanza sobre todos los territorios que viene reclamando hace medio siglo: Hong Kong, Taiwán, el norte de India, y más.

Según informó el vocero del Ministerio de Asuntos Exteriores de India, Anurag Srivastava:

“El enfrentamiento violento se produjo como resultado de un intento de la parte china de violar unilateralmente allí el status quo. Ambas partes sufrieron bajas que podrían haberse evitado si la parte china hubiera respetado escrupulosamente el acuerdo”.

Por su parte, el mandatario indio Narendra Modi advirtió que “India quiere paz, pero es capaz de dar una respuesta apropiada cuando la provocan, el sacrificio de los militares no habrá sido en vano”.

Este mensaje de Modi llega luego de las críticas del principal líder opositor, Rahul Gandhi, el cual cuestionaba el silencio del gobierno por el asunto.

Modi celebrará este viernes una reunión virtual con los líderes de todos los partidos importantes del país para conseguir apoyo político y poder actuar contra las acciones del gobierno comunista chino.

Este miércoles se han reportado varias protestas en distintas ciudades de India, con focos importantes en Nueva Delhi, Bangalore y Jammu. En estas manifestaciones se le reclama al primer ministro una postura aún más firme respecto a China, y se pudieron ver manifestantes quemando fotografías del presidente chino Xi Jinping.

Por su parte China se muestra poco beligerante en sus declaraciones a la prensa, mientras atrás del escenario orquesta un avance sobre la frontera india. El ministro de Relaciones Exteriores chino, Zhao Lijiang, declaró que “En lo que respecta a China, no queremos ver más enfrentamientos con India”, y también recomendó que se “eviten gestos provocadores”.

Luego, en los hechos, China movilizó cientos de tropas a pocos kilómetros de distancia para militarizar la frontera. Una vez más, dan una imagen pública que compra la prensa internacional de izquierda, pero actúan de una manera muy distinta.

China actualmente tiene proyectos con un valor de 60.000 millones de dólares en rutas e infraestructura con Pakistán como parte del BRI. Pakistán es otro país que reclama parte del territorio disputado y es un aliado ‘estratégico’ de China.

India por su parte había rechazado hasta la semana pasada el apoyo de EE.UU. en esta situación, aunque quizá con este nuevo avance las autoridades del gobierno tomen decisiones más contundentes. Lo único que queda claro hasta ahora es que el hambre de expansionismo del PCCh y de Xi Jinping no será frenada diplomáticamente, China va a por todo.

Fuente: Derecha Diario.