Redacción BLes – Hace 34 años la explosión de Chernóbil infectó a decenas de miles de personas con sustancias radiactivas. Hoy la humanidad vuelve a experimentar una tragedia mundial provocada por el coronavirus, o más bien, el virus del PCCh.

¿Qué tienen en común estos dos cataclismos?

En primer lugar, es el ocultamiento de la información con respecto a la gravedad de la situación. En segundo lugar, la estrategia del engaño para manipular a las personas. Y en tercer lugar, ambas catástrofes ocurrieron bajo regímenes comunistas.

El 26 de abril de 1986 la central nuclear de Chernóbil situada en Ucrania explotó, liberando una radiación nuclear 400 veces mayor que la bomba atómica lanzada a Hiroshima en la Segunda Guerra Mundial.

El polvo radiactivo de Chernóbil infectó a las personas y a la tierra, convirtiéndola en una ciudad desierta.

Por ese entonces, Ucrania formaba parte de la Unión Soviética, pero los oficiales se concentraron en ocultar la información que en salvar vidas.

Las primeras noticias de este desastre vinieron de los medios de comunicación extranjeros porque la Unión Soviética se negó a admitir la presencia de la radiación nuclear por miedo a los disturbios del pueblo.

Mientras que los funcionarios locales evacuaron a sus familias fuera de Ucrania, el resto de la población no tuvo ninguna medida de protección.

La personas no tuvieron máscaras protectoras, los libros sobre la radiación fueron retirados de las bibliotecas y todas las llamadas a Chernóbil fueron cortadas.

En tales circunstancias, el desfile en Ucrania se llevó a cabo siguiendo las órdenes de arriba. Además, comunicaron a las personas que quitaran el césped contaminado por la radiación con palas, sin ningún equipo de protección y sin ninguna explicación de por qué debían hacerlo.

Por otro lado, a los médicos se les prohibió escribir en sus informes “síndrome de radiación aguda”. Y el agua y el aire de aquellos lugares contaminados por la radiación, fueron declarados seguros.

Luego del colapso de la Unión Soviética, el informe de una conferencia en Ucrania describió a la falsa información como “casi diabólica”.

En el momento del desastre, el reactor nuclear estaba abierto y liberaba continuamente sustancias radiactivas, y aun asi, no se le permitió al personal evacuar el lugar, sin órdenes de arriba.

El director del Instituto Soviético de Energía Nuclear de aquella época afirmó: “Este es un país autoritario, no un país del pueblo. El país siempre estuvo en primer lugar, y la vida de la gente se consideraba tan liviana como una pluma, casi sin valor. El miedo de la gente a sus líderes superiores es mucho más grande que el miedo a los átomos“.

Sin duda el desastre de Chernóbil hizo que la gente comience a darse cuenta de que la Unión Soviética no podía solucionarse los problemas fundamentales del sistema.

Por otro lado, los funcionarios del gobierno trataron de eludir sus responsabilidades o de culpar a otros, pero nadie quiso ser catalogado en el pilar histórico de la vergüenza.

El exsecretario del partido comunista de la Unión Soviética, Gorbachov, expresó que el desastre de Chernóbil fue un factor clave que culminó con aquella unión. Unos años más tarde, en la víspera de Navidad de 1991, la Unión Soviética se derrumbó.

Algunos comentarios afirmaban que la mentira se había convertido en la lengua materna de la Unión Soviética, e incluso en una forma de vida.

Desde la producción anual de cereales “récord” hasta la masacre de Katyn, desde los campos de concentración del Gulag hasta la gran purga, el sistema en sí mismo era una gran engaño. Y esas cadenas de mentiras equiparaba con las sustancias radiactivas.

El Partido Comunista de la Unión Soviética fue uno de los regímenes más represivos de la historia de la humanidad, pero a pesar que fue desmantelado su ideología y su administración represiva y genocida continúa presente en el Partido Comunista Chino.

¿Cuáles son las similitudes entre las mentiras del Partido Comunista Chino y las mentiras del Partido Comunista de la Unión Soviética?

Para empezar, la Unión Soviética declaró que la producción de cereales había alcanzado un número “record” al exagerar en los informes más de 5,000 kg por hectárea. También, el gobierno afirmó que “no hubo disparos” el 4 de junio de 1989, en el bosque de la conocida Masacre de Katyn.

Siguiendo la misma estrategia del engaño se suma el Partido Comunista Chino al ocultar el brote del SARS en el año 2003.

Además el PCCh utilizó más de cien métodos de tortura en la persecución que lanzó hacia los practicantes de Falun Dafa en 1999. Y cabe destacar que la brutalidad de la persecución es mucho peor que la de los campos de concentración soviéticos, los Gulags.

El actual coronavirus de Wuhan, o mejor llamado Virus PCCh, pasó de ser “controlable” a ser una “emergencia de salud pública” de interés mundial, de “no transmisión de persona a persona” a decenas de miles de casos confirmados. Cuando toda la nación se movilizó para resistir la “epidemia”, los suministros de emergencia no pudieron distribuirse a tiempo debido a la mala coordinación.

Por dar un ejemplo, una madre de 90 años de edad de Wuhan esperó sola en un hospital durante cinco días y noches, tratando de que su hijo de 65 años de edad, un paciente con coronavirus confirmado, fuera admitido en el hospital para recibir tratamiento. Ella subsistió solo comiendo fideos instantáneos.

Se han visto muchas escenas desgarradoras y mucha gente murió por falta de cuidados y tratamientos adecuados. La gente ahora se pregunta: ¿Es un desastre natural o una tragedia provocada por el hombre? ¿Cómo puede un sistema nacional tener tantas brechas que no se pueden reparar? ¿Por qué el PCCh sigue ocultando la verdad?.

Ya es hora que el pueblo chino se dé cuenta de las mentiras que dice el PCCh, y también es hora de que la comunidad internacional vea a través de la naturaleza perversa del PCCh, porque se han perdido demasiadas vidas inocentes.

Fuente: Minghui.org

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