Redacción BLesLa Canadian Broadcasting Corporation (CBC), la emisora pública de Canadá, anunció esta semana que cerrará definitivamente sus oficinas en Beijing, China, luego de que el régimen comunista pusiera trabas constantes y finalmente no otorgara las visas de permanencia necesarias para sus trabajadores.

Según informaron fuentes del medio canadiense, la decisión se tomó luego de que pasaran dos años en que la empresa intenta renovar las visas de trabajo de sus periodistas, pero las solicitudes son ignoradas por los funcionarios del régimen.

El propio editor en jefe de CBC News, Brodie Fenlon, dijo que “No tiene sentido mantener una oficina vacía cuando podríamos establecernos fácilmente en otro lugar de un país diferente que dé la bienvenida a los periodistas y respete el escrutinio periodístico”.

Luego agregó que los deseos nunca fueron cerrar la oficina, pero que el régimen comunista los fue obligando a tomar esa decisión.

La decisión se produce luego de numerosos intercambios y solicitudes de reuniones con el Consulado chino en Montreal desde octubre de 2020 para obtener visas laborales y permisos de permanencia. 

En Abril del 2022 se intentó contactar mediante una carta al embajador chino en Canadá, Cong Peiwu, y si bien hubo un pronto acuse de recibo, no recibieron respuesta alguna.

La oficina de la CBC, ubicada en uno de los recintos diplomáticos de alta seguridad de Beijing, permaneció abierta en espera de la renovación del personal durante meses hasta esta semana.

Ahora, ya nadie responde al golpear la puerta que da la bienvenida a las oficinas de CBC en Beijing, ni las llamadas son atendidas. Abriendo un nuevo capítulo en el enorme historial de censura del régimen comunista chino.

Las relaciones entre el régimen y Canadá no venían bien

El régimen chino viene desarrollando políticas duras en sus relaciones internacionales en términos generales, pero particularmente Canadá ha sido uno de los países con los que ha tenido conflictos concretos, sobre todo por su cercanía a Estados Unidos en determinadas posiciones políticas y económicas. 

Los lazos entre ambas naciones cayeron en picada sobre todo luego de que el régimen chino, Estados Unidos y Canadá completaron lo que fue efectivamente un intercambio de prisioneros de alto riesgo durante el año pasado.

El régimen chino encarceló a dos canadienses poco después de que Canadá arrestara a Meng Wanzhou, directora financiera de Huawei Technologies e hija del fundador de la compañía, por una solicitud de extradición de Estados Unidos.

Muchos países interpretaron la actitud del régimen como “políticas de rehénes”, ya que utilizaron constantemente la figura de los prisioneros canadienses como un arma de negociación.

Los prisioneros fueron finalmente enviados de regreso a su país en septiembre, el mismo día que Meng regresó a China después de que se llegara a un acuerdo con las autoridades estadounidenses.

Pero además, las malas relaciones del régimen chino no se limitan a determinadas cuestiones políticas con algunos gobiernos como el de Canadá o Estados Unidos, más bien se podría afirmar que las malas relaciones del régimen son y fueron con todos aquellos que piensen distinto, sobre todo si se trata de periodistas. 

El régimen chino; una máquina de censura 

El régimen a través del tiempo ha perfeccionado su política de propaganda y desinformación como estrategia para mantener y expandir su poder.

Actualmente, está aplicando este método a nivel global para proteger sus intereses, promover su modelo autoritario y en especial ocultar sus abusos a los derechos humanos dentro de China.

Los pocos medios internacionales que han persistido dentro de China, como es el caso de la CBC de Canadá, han sido siempre una molestia para el régimen. Porque si bien no siempre han contado toda la verdad de lo que sucede bajo la represión del Partido Comunista Chino (PCCh), si han logrado muchas veces difundir una idea de lo que allí sucede. 

Ante esta realidad el régimen siempre ha buscado deshacerse de la manera más “elegante” y con menor impacto posible, tanto de periodistas opositores como de medios de comunicación completos.

Lógicamente que si se trata de medios o periodistas chinos les resultó siempre más fácil, dado que es más difícil que el periodismo internacional lo haga notar. 

Pero cuando se trata de medios internacionales, siempre resultó mucho más complejo porque el impacto negativo a nivel global es por su puesto más fuerte. 

En enero, el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), etiquetó nuevamente al régimen comunista chino como el mayor encarcelador de periodistas del mundo por tercer año consecutivo. 

La organización calificó al 2021 como “un año especialmente sombrío para los defensores de la libertad de prensa”.

La CPJ manifestó su preocupación por el aumento de periodistas encarcelados durante el último año en todo el mundo, aunque puntualizó el caso chino por ser el país con mayor cantidad de prisioneros de este tipo.

Tampoco pasó por alto la creciente persecución de periodistas en el anteriormente libre Hong Kong ni la desaparición de periodistas chinos que intentaron documentar el mal manejo de la pandemia por parte del régimen.

En lo particular, el informe identifica algunos casos puntuales de conocimiento público, el encarcelamiento de Jimmy Lai, fundador del Apple Daily de Hong Kong  y declarado anticomunista; y Zhang Zhan, un periodista ciudadano que desapareció bajo la custodia del Partido Comunista en 2020 después de filmar el desastroso manejo del brote de coronavirus chino en Wuhan, donde se originó el virus, a principios de 2020.

La partida “voluntaria” de la CBC en algún punto va a resultar positivo para el régimen, ya que nuevamente ha logrado deshacerse de un medio internacional sin utilizar la fuerza ni la expulsión directa lo cual haría todo mucho más impactante. 

 

Andrés Vacca –Redacción BLes

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