Redacción BLes– Canadá y Reino Unido han publicado el martes una serie de medidas que apuntan a combatir la explotación, persecución y trabajo forzado en la zona de Xinjiang, China. El objetivo es evitar que los productos fabricados en la Región Autónoma Uigur, ingresen a la cadena de suministro global y garantizar que las empresas de ambos países no sean cómplices del trabajo forzoso en Xinjiang.

Canadá se ha unido a su socio internacional Gran Bretaña para tomar medidas enérgicas contra las empresas que hacen negocios con firmas que tienen sede en la región china de Xinjiang, de donde abundan las denuncias de persecución y trabajo forzado de la minoría musulmana uigur. 

El gobierno canadiense destacó una serie de medidas el martes en un intento por avanzar en las empresas que se benefician del trabajo forzoso y limitar el ingreso en la cadena global de productos producidos en esas condiciones.

El ministro de Relaciones Exteriores, François Philippe Champagne, y Mary Ng, ministra de Pequeñas Empresas, Promoción de Exportaciones y Comercio Internacional anunciaron las medidas en un comunicado el 12 de enero.

“Canadá está profundamente preocupado por la detención arbitraria masiva y el maltrato de uigures y otras minorías étnicas por parte de las autoridades chinas. Incluida la vigilancia represiva, la detención arbitraria masiva, la tortura y los malos tratos, trabajo forzoso y transferencias masivas de trabajadores forzados desde Xinjiang a provincias de China”, comienza diciendo Champagne en el comunicado.

“Nadie debería sufrir malos tratos por motivos de religión o etnia. Junto con el Reino Unido, estamos tomando medidas para asegurarnos de que no somos cómplices del abuso de los musulmanes (uigures) en Xinjiang”, continúa diciendo.

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Acorde con lo anunciado, las medidas proclamadas por Canadá tienen como objetivo abordar la situación de la minoría religiosa uigur y otros grupos en China y evitar que los bienes producidos mediante el trabajo forzoso ingresen a las cadenas de suministro canadienses y mundiales. Las siete medidas son :

  • Prohibición de las importaciones de bienes producidos total o parcialmente mediante trabajo forzoso
  • Declaración de integridad de Xinjiang para empresas canadienses
  • Asesoramiento empresarial sobre entidades relacionadas con Xinjiang
  • Asesoramiento mejorado para empresas canadienses
  • Controles de exportación
  • Aumentar la conciencia sobre la conducta empresarial responsable vinculada a Xinjiang
  • Análisis de terceros sobre el trabajo forzoso y los riesgos de la cadena de suministro

Además, para aquellas empresas exportadoras canadienses, ahora deberán firmar una Declaración de Integridad de Xinjiang y afirmar que no se abastecen de proveedores que dependen directa o indirectamente del trabajo forzoso en Xinjiang.

Por su lado, el secretario de Relaciones Exteriores británico, Dominic Raab, también anunció un paquete de medidas del estilo para garantizar que sus empresas y organizaciones no se beneficien del trabajo forzoso en Xinjiang.

Las medidas adoptadas por el Reino Unido incluyen una revisión respecto a los controles de exportación e importación para evitar la comercialización de cualquier producto que pueda contribuir a abusos de los derechos humanos en la región. También establecerá sanciones económicas para quienes violen la Ley de esclavitud moderna sancionada en 2015.

“La evidencia de la escala y gravedad de las violaciones de derechos humanos que se están perpetrando en Xinjiang contra los musulmanes uigures ahora es de gran alcance”, dijo Raab.

El propio comité de derechos humanos internacionales de la Cámara de los Comunes de Canadá emitió una declaración en octubre del 2020, en la que detalla los resultados de su propio estudio sobre la situación de los derechos humanos de los uigures y otros musulmanes turcos en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang.

Los resultados son escalofriantes e incluyen horribles abusos contra los derechos humanos, incluidas detenciones masivas, esterilizaciones forzadas, denuncias de sustracción generalizada de órganos y trabajo forzado, reportó el medio canadiense Global News.

Esta es la primera medida que toma el gobierno canadiense para intentar frenar esta problemática que lleva años de sufrimientos y denuncias por parte de las víctimas y organismo de derechos humanos. En los últimos meses el asunto logró tener mayor trascendencia internacional, sobre todo desde que la administración Trump ha comenzado a condenar abiertamente la situación y tomado varias medidas para intentar detener, o al menos limitar, los abusos cometidos por parte del Partido Comunista Chino con la minoría uigur.

Andrés Vacca – BLes.com