Redacción BLesEl gobierno australiano volvió a rechazar las demandas de Naciones Unidas de dejar de utilizar carbón dejando claro al organismo que la decisión de hacerlo o no yace en el gobierno y no en una ‘entidad extranjera’.

En un foro en la Universidad Nacional de Australia, Selwin Hart, subsecretario general de la ONU y asesor especial para la acción climática presionó al gobierno australiano para que presente un plan concreto para eliminar completamente el uso del carbón.

“Si el mundo no elimina rápidamente el carbón, el cambio climático causará estragos en toda la economía australiana: desde la agricultura hasta el turismo, pasando por el sector de los servicios”, advirtió Hart. “Asimismo, [afectará] a la construcción, la vivienda y el sector inmobiliario en un país en el que la gran mayoría vive en la costa o cerca de ella”.

“Los gobiernos nacionales responsables del 73% de las emisiones mundiales se han comprometido a alcanzar el objetivo de cero emisiones para mediados de siglo. Instamos a Australia a unirse a ellos con carácter de urgencia. Todas las pequeñas naciones insulares del Pacífico han asumido este compromiso”, agregó el funcionario de ONU.

El ministro de Recursos de Australia, Keith Pitt, respondió categóricamente a las demandas de ONU citando la soberanía del país a la hora de tomar este tipo de decisiones.

“El futuro de esta industria crucial será decidido por el Gobierno australiano, no por un organismo extranjero que quiere cerrarla, costando miles de puestos de trabajo y miles de millones de dólares de exportación para nuestra economía”, dijo Pitt, según Associated Press.

En julio de 2021 Australia vio un incremento del 26 por ciento en las exportaciones de carbón, que significó ingresos de 12.5 mil millones de dólares para la economía australiana.

“El carbón seguirá generando miles de millones de dólares en aranceles e impuestos para los gobiernos estatales y federales, y dará empleo directo a más de 50.000 australianos”, añadió Pitt.

Hart dijo que existe evidencia científica de la necesidad de reducir las emisiones mundiales en un 45 por ciento esta década para mantener el límite del calentamiento global a 1,5 C por encima de los niveles preindustriales.

Para ello, explica ONU, las naciones ricas, aquellas que componen el 73 por ciento de las emisiones mundiales que incluyen a Australia, deben abandonar completamente el uso del carbón para el 2030, mientras que el objetivo para el resto del mundo fue colocado en 2040.

ONU inicialmente estableció un objetivo para reducir las emisiones del 45-65 por ciento para Australia, pero el gobierno rechazó la demanda y mantuvo su propio de reducir el 26-28 por ciento comparando con las emisiones del 2005.

Según The Guardian el primer ministro australiano se ha declarado estar a favor de reducir a cero las emisiones para mediados de siglo, aunque hasta el momento no ha formalizado ningún plan de acción concreto.

Hart aseguró que los inversores están abandonando la industria de los combustibles fósiles para invertir en energías renovables y que esto de por sí muestra que ‘los días del carbón están contados’.

Reacción de los australianos

El medio nacional The Australian publicó una serie de cartas de lectores en las que ciudadanos australianos presentaron sus fuertes condenas a los intentos de ONU de dirigir el rumbo de la economía de su país.

Geoff Ellis de Smithfield, Queensland escribió: “Es importante revisar por qué se creó la ONU en primer lugar, ya que nunca fue para actuar como un gobierno mundial que dictara lo que debían hacer las naciones individuales”.

Ellis dijo que la creación en 1942 de la ONU fue para “defender la independencia de los Estados miembros y comprometerse “en la lucha común contra las fuerzas “que pretenden subyugar al mundo”.

“La independencia de los Estados miembros nunca implicó que la ONU pudiera dictar la política de un Estado soberano”, reclamó el lector del Australian.

Dale Ellis de Innisfail, Queensland, opinó:

“Las exportaciones de carbón han sido fundamentales para fortalecer nuestra resistencia económica. Solo en 2019-20, los ingresos por exportación de carbón añadieron 33.800 millones de dólares a la economía nacional”.

“Durante décadas, las centrales eléctricas de carbón han proporcionado la energía fiable, estable y segura que nuestras industrias y empresas necesitan para seguir siendo viables”, agregó Dale que apostó a más: “deberíamos ignorar los arrebatos de alarmismo climático de la ONU y seguir exportando carbón, y construir nuevas plantas de carbón para reemplazar las que están marcadas para cerrar”.

Alvaro Colombres Garmendia– BLes.com