Redacción BLesEl primer ministro británico, Boris Johnson, se aferra a la esperanza de que los resultados de la investigación sobre su participación en varias ‘fiestas’ a las que habría asistido durante la pandemia favorezcan su futuro político, antes de decidir sobre su posible dimisión.  

La expectativa crece en la medida en la que la funcionaria de alto nivel, Sue Gray, analiza los hechos y las acusaciones de que Johnson infringió las restricciones que pesaban sobre los británicos, que incluso les prohibían despedirse de sus parientes moribundos, según AP del 17 de enero. 

Más aún, en medio del duelo nacional decretado por la muerte del príncipe Felipe los funcionarios se habrían reunido durante la noche en la sede del gobierno para fiestas de “trae tu propia bebida” y “viernes de vino”.

“Las acusaciones han provocado la ira, la incredulidad y la burla del público, y han llevado a algunos miembros del Partido Conservador a pedir la dimisión de Johnson”, reporta la autora Jill Lawless, refiriéndose a las reuniones de los años 2020 y 2021. 

El mismo Johnson desmintió los hechos afirmando: “No. No. Nadie me dijo que lo que estábamos haciendo era, como usted dice, contrario a las normas… Pensé que estaba asistiendo a un evento de trabajo”, al ser interrogado ante las reiteradas acusaciones de sus opositores, de acuerdo con Reuters. 

En este mismo sentido, Johnson evadió la respuesta en cuanto a si dimitiría de su cargo por causa del escándalo, y solo se limitó a aludir a los resultados de la investigación que ejecuta Gray. 

Sobre este delicado asunto, el director de programas del Instituto para el Gobierno, Alex Thomas, manifestó: “El informe Gray es una parte importante para averiguar lo que ocurrió. Pero al final se trata de un juicio para los ministros del gabinete conservador y los diputados sobre si quieren que Boris Johnson lidere su partido y, por tanto, el país”.

No obstante, la líder adjunta del opositor Partido Laborista, Angela Rayner, fue más incisiva al expresar: “Si tuviera algún respeto por el público británico, haría lo más decente y dimitiría”. 

Y agregó: “Él es el primer ministro, él establece las reglas, no necesitaba que nadie le dijera que las rompió durante la fiesta a la que asistió”. 

De hecho, el impacto de los resultados que pueda presentar Gray podrían ser de poca repercusión, dado que tan solo se remontarían a hacer recomendaciones al primer ministro, lo cual genera cierta incertidumbre. 

“En este caso, es el primer ministro el que está siendo investigado, lo que convierte a Johnson en el árbitro de su propio castigo”, destaca Lawless. 

Una consecuencia posible podría implicar que el primer ministro despida a algunos altos funcionarios y ayudantes para protegerse a sí mismo aplicando el plan conocido como  “Operación Salvar al Big Dog”, en caso de que el informe de Gray no sea tan favorable.

Por su parte, el ex asesor principal de Johnson, Dominic Cummings, denunció a Johnson diciendo: “El primer ministro estuvo de acuerdo en que [la fiesta] se llevara a cabo. Los acontecimientos del 20 de mayo por sí solos, sin tener en cuenta la cadena de otros acontecimientos, significan que el PM mintió al parlamento acerca de los partidos”.

El escándalo que involucra varias ‘fiestas’ en medio de los encierros han hecho que la aceptación personal de Johnson caiga en picado, arrastrando consigo al Partido Conservador. Asimismo, cada vez son más los  legisladores conservadores que lo instan a dimitir.

José Hermosa – BLes.com

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