Cumpliendo una promesa de campaña del 2019, el primer ministro británico confirmó que llegó a un acuerdo con Ruanda para enviar allí a los inmigrantes africanos y árabes que intentan entrar al Reino.

El Reino Unido y Ruanda firmaron un acuerdo para que el gobierno británico envíe a los inmigrantes ilegales que intenten cruzar desde Francia por el Canal de la Mancha, hacia centros de detención en el país africano.

Según el primer ministro Boris Johnson, este acuerdo solo pudo ser posible gracias a las libertades de acción que el Brexit le dio a las autoridades locales, y aseguró que miles de inmigrantes serán relocalizados hacia Ruanda.

Hablando desde Kigali, capital del país africano, la secretaria de Interior del Reino Unido Priti Patel afirmó que Ruanda implementará programas para integrar a los inmigrantes expulsados de las islas británicas a la sociedad local y que se les financiará los servicios básicos por un año, principalmente alimentos y salud.

A su vez, aseguró el Reino Unido que ayudarán al desarrollo económico de Ruanda con inversiones, como contraprestación por esta “asistencia humanitaria” del país africano.

Por su parte, en la conferencia conjunta también habló el Ministro de Exteriores de Ruanda, Vincent Biruta, quien afirmó que Ruanda será un mejor lugar para que se integren los inmigrantes africanos y árabes que buscan entrar a las islas británicas.

Boris Johnson lleva tiempo negociando este ambicioso e innovador acuerdo, que planeaba llevar a cabo junto a su socio Dinamarca, pero que finalmente se bajó del plan, al conseguir como nuevo socio a Kosovo, donde Copenhague alquilará una cárcel con capacidad de 300 personas a la cuál enviará a sus inmigrantes ilegales. Dinamarca pagará por esto 21 millones de euros anuales al gobierno de sede en Pristina, un monto que el Reino Unido no estaba dispuesto a pagar.

En los últimos años, las cifras de inmigrantes ilegales que cruzan desde Francia por el Canal de la Mancha hacia Reino Unido han aumentado considerablemente, sin ninguna respuesta contundente por parte de las autoridades británicas. Con el Brexit, se prometió mayores controles a este flujo inmigratorio, cosa que hasta ahora no había sido cumplida por Boris Johnson.

A pesar de que los inmigrantes serán integrados a la sociedad ruandesa, las ONGs de “derechos humanos” como Amnistía Internacional no tardaron en criticar el plan.

Incluso la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados se sumó a los ataques contra este importante medida, acusando a Ruanda y Reino Unido de “comerciar inmigrantes como si fuesen commodities”.

Fuente: La Derecha Diario

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