El presidente de Brasil recordó los nexos de Lula da Silva con el chavismo que llevó a Venezuela a la miseria, así como su apoyo a Alberto Fernández, Gabriel Boric, Gustavo Petro y Daniel Ortega

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, coincidió con Luiz Inácio Lula da Silva, el candidato del Partido de los Trabajadores (PT), en el primer debate televisivo –organizado por la Rede Bandeirantes y el Folha de Sao Paulo– rumbo a la primera vuelta de las elecciones del próximo 2 de octubre. Ahí, a sólo una estrecha distancia (escasos dos metros) le recordó al exmandatario izquierdista sus procesos judiciales por corrupción e innegables vínculos con los regímenes autoritarios de la región que han hundido a sus naciones en la miseria.

En el debate televisivo también participaron Ciro Gomes, del Partido Democrático Laborista (PDT); la senadora Simone Tebet, del Movimiento de la Democracia Brasileña (MDB) del expresidente Michel Temer; la senadora Soraya Thronicke, de Unión Brasil, y Felipe D’Avila, del libertario Partido Novo, exbolsonarista. Sin embargo, los cruces entre Bolsonaro y Lula fueron el epicentro de la jornada.

Lula fue «el más corrupto de la historia»

Con sólo dos choques directos, Bolsonaro recordó los dos años en prisión que enfrentó Lula por corrupción, cuestionando además los procesos judiciales que el año pasado le otorgaron la libertad, luego de que el Supremo Tribunal Federal (STF) –de mayoría de jueces designados por el PT– le anulara las condenas y lo habilitara para ser candidato . «Es el más corrupto de la historia de Brasil», un «expresidiario» que pretende repetir en el poder dejando a un lado su pasado, refutó el mandatario en la transmisión divida en tres bloques.

Bolsonaro fue certero al apuntar al caso de sobornos de Petrobras que involucró a Lula, pero también subrayó la diferencia en las ayudas sociales entre ambos. En su intervención recalcó que el programa Bolsa Familia, que fue el gran símbolo de Lula y los gobiernos progresistas, suponía tres veces menos del beneficio mensual actual, llamado Auxilio Brasil, que es de 600 reales.

El expresidente izquierdista no refutó con argumentos los señalamientos que le hizo Bolsonaro sobre sus condenas por corrupción. Tan solo se limitó a repetir que todo era «mentira».

Los nexos de Lula con el autoritarismo y la miseria en la región 

Bolsonaro enumeró las relaciones de Lula con el presidente de Argentina, Alberto Fernández, así como con Gabriel Boric de Chile, Gustavo Petro de Colombia y Daniel Ortega de Nicaragua.

«El expresidiario apoyó a Chávez, apoyó a Maduro. Y mira cómo está Venezuela. Miren hacia dónde va la Argentina, el presidente de Argentina visitó a Lula en la cárcel. Hoy 40 % de la población argentina está en la miseria”.

Es verdad. Los últimos datos oficiales arrojan que la pobreza afecta al 37,3 % de los argentinos, una cifra que aumenta hasta el 43,8 %, según el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica (ODSA-UCA). Un escenario complicado con el alza en el precio de los alimentos, que en los primeros siete meses del año muestra una inflación acumulada de 46 %.

Bolsonaro mantuvo su estilo frontal al señalar que Lula da Silva también apoyó en Chile a Gabriel Boric, quien «prendía fuego en el Metro», a Gustavo Petro en Colombia, «que quiere liberar las drogas» y a Daniel Ortega en Nicaragua, «que arresta sacerdotes y persigue monjas».

Más populismo

Lula maniobró para intentar defenderse con la común retórica izquierdista culpando a Bolsonaro de utilizar el programa para captar votos entre los brasileños más necesitados. Su promesa es una reforma en la legislación para anexar derechos laborales a los informales, sobre todo a los repartidores que trabajan para aplicaciones de delivery.

«El pobre volverá a ser respetado, no es posible que un trabajador entregue comida sin poder comprar qué comer. Hay que legalizar la vida de ese ciudadano y darle ciudadanía. La esclavitud terminó en 1888. Nada de esclavitud del siglo XXI», vociferó Lula dejando en evidencia el populismo de su campaña que frustra hasta a sus aliados.

Según Bella Megale, columnista de O Globo Lula da Silva evitó la confrontación directa con Jair Bolsonaro y con ello perdió oportunidades para exponer mejor sus propuestas. Lo más probable es que siga así.

Gabriela Moreno – Panampost.com

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