El Gobierno de Brasil decretó una profunda rebaja de impuestos para abaratar el precio relativo de la energía y combatir el aumento de la inflación. Se incluyó un decreto por el cual las estaciones de servicios deben mostrar cuanto bajaron los precios por la quita de impuestos.

Tras la aprobación de la Cámara de Representantes, el presidente Jair Bolsonaro impulsó una fuerte rebaja de impuestos sobre el precio de los combustibles. El objetivo es abaratar el precio relativo de la energía con respecto a otros bienes y servicios, y al mismo tiempo aliviar la variación mensual del IPC de manera temporal.

Con la iniciativa del ministro Paulo Guedes, el Gobierno de Bolsonaro dispuso de una rebaja del impuesto a la circulación de mercaderías y servicios (ICMS), en el segmento aplicado a combustibles, energía, telefonía e internet.

Hasta ahora, cada Estado federal disponía de la aplicación del ICMS con una alícuota que podía variar del 18% al 35% a discreción. Los cambios de Bolsonaro dispusieron que la tasa general quede fijada entre 17% y 18% como máximo, produciendo así una gran rebaja tributaria sobre la mayoría de los Estados.

La ley aprobada por el Congreso brasileño incluye un decreto para que las estaciones de servicio muestren el precio antes y después de la rebaja de impuestos, de manera que los consumidores pueden observar el peso del Estado en el valor real de las tarifas independientemente de la inflación.

Las nuevas medidas se suman a una agenda marcada por la desgravación impositiva. Bolsonaro le ponía fin al impuesto federal al gas licuado de petróleo (GLP) en marzo de 2022. De la misma manera, también se reducían a 0% los derechos de importación sobre el etanol en ese mismo mes.

Las rebajas impositivas y arancelarias no constituyen una manera para resolver el origen de la inflación, y este fenómeno está siendo atacado a partir de la política monetaria de Roberto Campos Neto en el Banco Central de Brasil. Sin embargo, los impuestos más bajos inciden en el precio real de la energía y los combustibles, con respecto a otros bienes y servicios.

Con las medidas de Bolsonaro, la canasta de bienes y servicios consumida por un trabajador brasileño ahora se vuelve más favorable hacia la energía y las tarifas de combustible, y esto es precisamente lo que se pretende lograr.

Como indican algunos economistas a nivel internacional, entre ellos Larry Summers, las rebajas impositivas y la reducción arancelaria no combaten el origen de la inflación, pero sí sus efectos a corto plazo, y tienen un cierto nivel de incidencia sobre la variación nominal de los precios cada mes.

Fuente: La Derecha Diario

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