Tras seis meses en el hospital, la pequeña Isabella Evans ha recibido el alta en un hospital de Reino Unido, poniendo así final feliz a una increíble historia de superación. La niña nació de forma prematura, su manos eran más pequeñas que una moneda y pesaba lo mismo que una lata de refresco.

Al nacer, el verano pasado, los médicos le daban solo un 5% de posibilidades de sobrevivir. Según informa el diario británico The Daily Mail, ha vencido todas las adversidades, incluso dos operaciones de intestino, y finalmente se ha podido ir a casa con sus padres.

Todo comenzó en junio pasado en Gloucestershire. Su madre, Kym Brown, se había quedado embarazada en diciembre de 2018 y salía de cuentas en septiembre del año pasado.

Pero los doctores detectaron preeclampsia en la madre y complicaciones en la gestación: Isabella había dejado de crecer y su frecuencia cardiaca estaba disminuyendo. Así que decidieron hacer una cesárea y traerla al mundo con solo 24 semanas. Se convirtió en el bebé más prematuro nacido en Reino Unido en los últimos 15 años.

Inmediatamente fue a una incubadora y los padres no la pudieron abrazar hasta dos semanas después.

Dos operaciones

Pero las cosas se complicaron más, tras encontrar que la bebé tenía un agujero en los intestinos. Tuvo que someterse a dos operaciones con láser.

“Hubo muchas ocasiones en las que pudimos perderla”, ha declarado su madre al diario. “Pero ella nunca dejó de pelear”.

Finalmente, Isabella salió adelante y ahora tiene el peso normal para un bebé de su edad. Pudo irse a casa poco antes de la Navidad.

“Ahora gatea y ya ha comenzado a ponerse de pie sola”, declara la madre. “Además tiene un gran apetito, su plato favorito es un sándwich de queso y aguacate. Es increíble lo lejos que ha llegado”.

Fuente: 20 minutos.

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