Redacción BLesTras la intensa y desesperada búsqueda que se realizó en la selva australiana de Nueva Gales del Sur, durante tres días del niño autista Anthony “AJ” Elfalak, de tres años,  los buscadores estallaron en risas y otras expresiones de júbilo al hallarlo.

“Gracias a todos. Gracias al gobierno. Gracias a la policía. Muchas gracias”, dijo Kelly, la madre de AJ, a Nine News, agregando: “Gracias a mi amigo, mi primo, mis hermanas, mi familia. Gracias a todos y a quien haya rezado por nosotros”, de acuerdo con News del 6 de septiembre. 

La noticia de la desaparición del niño movilizó a los familiares, amigos, vecinos y a la policía y fue gracias a los helicópteros de esta última que fue localizado en un profundo barranco, bebiendo agua del arroyo. 

Los paramédicos informaron que salvo algunos rasguños y escoriaciones se encontraba bien de salud. 

Anthony se encontraba en su casa ubicada en la zona rural, y aún resulta misteriosa la forma en que llegó a ese lugar. 

Alan Hashem, el padrino de AJ, dijo que todavía no tenían respuestas sobre cómo desapareció.

“Sé que estaba actuando frenéticamente, pero nadie puede entender lo que es pasar por lo que pasamos nosotros. Me siento increíble, amigo”, dijo.

Y agregó: “Todo ese ruido desaparece. Pero todavía tenemos que averiguar qué pasó. Necesitamos respuestas. Esta es nuestra pequeña fortaleza. ¿Cómo se fue? ¿Con quién se fue? ¿Pasó algo siniestro? Son preguntas que aún deben ser respondidas”.

Al sospecharse inicialmente de un secuestro, la policía incautó una camioneta a 78 kilómetros del lugar, una casa abandonada a un kilómetro de la vivienda del niño y las cámaras de seguridad de la gasolinera de Colo Heights, a unos 40 minutos de distancia.

El equipo de búsqueda de cientos de personas contó con la presencia de agentes con motos de montaña, de policías de rescate, de la unidad canina, de los buzos de la policía y de helicópteros, que acudieron a la propiedad de 260 hectáreas.  

AJ fue trasladado al Hospital Maitland como medida de precaución, dado que había bebido el agua contaminada del arroyo. Durmió durante horas, y al despertar se notó la recuperación, relató el paramédico del equipo de operaciones especiales, Gerry Pyke.

“Cuando se despertó lo único que quería era comer. Se zampó unas tres porciones de pizza y un plátano. Así que está bastante bien”, dijo Pyke según ABC.

El padre compartió sus angustias al comprender que luego de tres días de búsqueda los voluntarios empiezan a desanimarse y pronto abandonarían sus esfuerzos por encontrar a AJ. 

No obstante, para los especialistas la esperanza estaba en que el niño encontrara agua, lo que aumentaría significativamente sus posibilidades de supervivencia, dado que la mayor enemiga era la deshidratación. 

Para el señor Elfalak el secuestro era la teoría más probable para explicar la pérdida de su hijo: “Es lo único que se me ocurre, porque siempre está aquí con nosotros. Le encanta su columpio, le encanta ir… con sus hermanos, y pensé que era la única respuesta que tenía”, dijo.

Más aún, Elfalak pensó en desafiar las restricciones extremas que pesan por la posible propagación del virus Covid o PCCh (Partido Comunista de China). 

“Iba a llamar a 5.000 personas de Sidney para que subieran, no me importa el Covid, y entonces ella (una voluntaria del SES) dijo que nunca abandonaríamos a un niño pequeño, eso es lo que me encantó oír, y no se rindieron”, dijo.

Y agregó: “No sé cómo sobrevivió, creí que me llamaban para decirme que había fallecido, es un niño fuerte… intentaba beber del río. Es tan fuerte”.

José Hermosa – BLes.com

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