Redacción BLesLa ministra de Asuntos Exteriores de Australia, Marise Payne, anunció la cancelación de los acuerdos de la Franja y la Ruta contraídos con el Partido Comunista de China (PCCh), al día siguiente de que el líder Xi Jinping se jactara de la grandeza de la iniciativa que cubre docenas de países. 

“Considero que estos cuatro acuerdos son incoherentes con la política exterior de Australia o adversos para nuestras relaciones exteriores”, dijo Payne incluyendo la cancelación de otros acuerdos contraídos con Irán y Siria, también perjudiciales para su gobierno según Bloomberg del 21 de abril. 

Las tensiones diplomáticas entre Canberra y Beijing aumentaron desde que Australia presionó para que se investigara el origen del coronavirus durante la crisis sanitaria generada por el virus PCCh.

Desde entonces Pekín ha tomado una serie de represalias comerciales, entre ellas la imposición de aranceles paralizantes a la cebada y el vino australianos y el bloqueo de los envíos de carbón.

La decisión del gobierno australiano de romper con los acuerdos de la Franja y la Ruta, podría abrir una brecha por la que otros países también se retiren de la pesada carga en la que se convierten. 

De hecho, anteriormente el presidente de Tanzania, John Magufuli, decidió cancelar un préstamo de 10.000 millones de dólares comentando que con esas condiciones “solo un borracho aceptaría los términos”, según el medio HW News. 

El préstamo se iba a utilizar en la construcción de un puerto, con la condición de que los inversionistas obtuvieran 30 años de garantía sobre esa financiación y 99 años de arrendamiento ininterrumpido.

Generalmente el PCCh consigue el control de las obras de infraestructura para beneficio de su propia economía, los puestos de trabajo pasan a trabajadores chinos y la subcontratación a empresas vinculadas con el régimen.

Asimismo, el procedimiento seguido por el PCCh en este tipo de negociaciones financia a las élites de los países débiles democráticamente, y mira para otro lado ante las violaciones a los derechos humanos, facilitando la aprobación de sus controvertidos préstamos.

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En particular, los países más pobres terminan perdiendo sus industrias, sus recursos naturales, sus puntos estratégicos y hasta su soberanía a causa de la imposibilidad de cumplir con las condiciones impuestas a largo plazo por el PCCh.

En este sentido, el centro de estudios internacionales Gatestone Institute cuestionó las llamadas “deudas-trampa”, con las cuales el PCCh concede préstamos a países pobres para luego someterlos permanentemente.

“Algunos de estos paquetes bilaterales parecen haber sido ideados para encerrar a Estados ya empobrecidos en reinos de vasallaje económico permanente de China”, señaló la entidad el 28 de agosto. 

“Los beneficios económicos de algunos de estos acuerdos entre China y los países pobres del ‘Tercer Mundo’ de África y América Latina son cuestionables”, agrega el Gatestone Institute.

Por su parte, Xi Jinping admitió sus planes para utilizar la iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por la sigla en inglés) para imponer en el mundo las reglas y los estándares que se deben cumplir, buscando desplazar completamente a Estados Unidos y a Europa como las principales potencias mundiales, en su discurso inaugural del Foro de Boao para Asia el 20 de abril.

José Hermosa – BLes.com