En la mañana del lunes, un terrorista de ISIS se detonó frente a la Embajada de Rusia en Kabul en un atentado que acabó con la vida de al menos ocho personas, incluidos dos funcionarios rusos.

Al menos ocho personas fueron asesinadas y otras once resultaron heridas en un atentado perpetrado por un miembro de ISIS-K (Estado Islámico en el Gran Khorasan), la célula activa de la agrupación yihadista en Afganistán, en la Embajada de Rusia en Kabul.

El grupo salafista se adjudicó la responsabilidad del ataque en la noche del mismo lunes mediante un comunicado difundido por Telegram. El atentado fue llevado a cabo mediante la detonación de explosivos en la entrada de la sección consular de la Embajada rusa. Cuatro de los ocho fallecidos eran civiles afganos que esperaban ser atendidos por el consulado, dos eran guardias afganos y los otrosdos eran funcionarios rusos.

Este ataque pone duda la respuesta al pedido realizado por el gobierno talibán al resto de los países para que reabran sus sedes diplomáticas y consulares luego de que la mayoría de ellos decidiera cerrarlas tras la caída de Kabul en agosto del 2021.

Como resultado del ataque, dos empleados de la misión diplomática murieron, y también hay víctimas entre los ciudadanos afganos“, dijo Sérguei Lavrov, ministro de Relaciones Exteriores de Rusia. Las bajas rusas fueron el segundo secretario de la delegación y el guardia principal de la Embajada.

“Se adoptó inmediatamente un conjunto de medidas para reforzar la protección del perímetro exterior. Se encargaron fuerzas adicionales de las autoridades talibanes y se utilizaron las capacidades de la inteligencia y la contrainteligencia de Afganistán. Esperemos que los organizadores y autores de este acto terrorista sean castigados lo antes posible“, dijo el canciller, y agregó que esperaba que los perpetradores fueran “castigados lo antes posible“.

Malavi Saber, jefe policial de la zona en la que ocurrió el atentado, explicó que “el suicida intentó atacar al jefe de seguridad de la Embajada rusa, cerca del área para visitantes, pero la carga que llevaba detonó en la calle después de que fuera descubierto por las autoridades y antes de que llegara a su objetivo”.

Por su parte, el portavoz de la policía afgana, Khalid Zadran, confirmó que los disparos de las fuerzas de seguridad produjeron la explosión cuando intentaban detener al yihadista.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Afganistán condenó “enérgicamente” el ataque y envió sus condolencias al gobierno ruso, al pueblo afgano y a las familias de las víctimas en un comunicado vía Twitter. En dicho comunicado, el portavoz de la diplomacia talibán, Abdul Qahar Balkhi, agregó que “las relaciones que ha forjado el régimen de los talibán con Rusia no deberían verse negativamente afectadas por este atentado“.

Si bien ningún país ha reconocido a los Talibán como el gobierno legítimo de Afganistán, Rusia ha sido uno de los pocos que ha mantenido su Embajada abierta luego de la caída de Kabul. Ello ha permitido que ambos países entablen conversaciones y firmen acuerdos, fundamentalmente, para asegurar la provisión de gasolina del país de Asia menor.¿

Ante los hechos, el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, condenó “firmemente” el atentado y transmitió su pésame a las familias de las víctimas. Además, la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA) dijo vía Twitter que el atentado enfatizaba “la necesidad de que las autoridades de facto tomen medidas para garantizar la seguridad de las personas y las misiones diplomáticas”.

Desde que el país cayó en manos de los talibán, además de la crisis económica que enfrenta el país producto del congelamiento de activos, la inflación galopante y las numerosas sanciones que se le han impuesto al régimen, la seguridad interna se ha convertido en uno de los desafíos más importantes.

El viernes pasado, 18 personas murieron y otras 23 resultaron heridas en un atentado en la mezquita de Guzargah, provincia de Herat, durante las oraciones del mediodía. Entre los fallecidos se encontraba el clérigo pro talibán Mujib Rahman Ansari.

Este sería el segundo clérigo que apoya al régimen en ser asesinado en las últimas semanas por ISIS, luego de que Rahimullah Haqqani muriera en un ataque suicida en la capital.

Entre los grupos activos, el Estado Islámico ha sido el responsable de la mayor cantidad de atentados en el país, convirtiéndose así en la principal amenaza a la seguridad afgana. Los salafistas practican una versión del Islam incluso más radical que los talibanes, y desde su llegada al poder están intentando hacerse del control de algún territorio para poder lanzar una insurgencia. Una estrategia que aprendieron de los mismos talibanes.

Santiago Vera – derechadiario.com.ar

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